Quarterbacks, running backs, wide receivers, linieros, linebackers y lectores, doy el kickoff a esta columna de opinión. Puede parecer una entrada disruptiva, pero el contexto lo justifica.
En la antesala del Super Bowl LX, este evento ha dejado de ser exclusivamente deportivo para consolidarse como un fenómeno informativo, cultural y mediático de alcance global. Hoy, es uno de los acontecimientos más documentados y con mayor audiencia del planeta, observado aquí desde una mirada bibliotecaria y cultural, con el respaldo de bibliotecas digitales, sistemas de descubrimiento y nuestras aliadas tecnológicas contemporáneas: las inteligencias artificiales, como ChatGPT y Gemini. Hut, hut. Set, hut: arranquemos.
El Super Bowl nació en enero de 1967 como el partido de campeonato entre la National Football League (NFL) y la American Football League (AFL), con el propósito de definir al mejor equipo del fútbol americano profesional en Estados Unidos. Aquella rivalidad inicial se resolvió con la fusión de ambas ligas en 1970, momento en el que el evento adoptó oficialmente el nombre de “Super Bowl”, propuesto por Lamar Hunt. Con el paso del tiempo, este duelo deportivo evolucionó hasta convertirse en un evento global. Un punto de inflexión decisivo fue el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Michael Jackson en 1993, que transformó ese espacio en un show de alcance mundial. Desde entonces, el Super Bowl se transmite en más de 200 países, consolidándose como un fenómeno mediático sin precedentes (Milenio).

Esta proyección internacional ha convertido al Super Bowl en la vitrina publicitaria más costosa, influyente y creativa del mundo. Solo las marcas más sólidas logran presencia en este escaparate. De acuerdo con un estudio de QuestionPro sobre el Super Bowl LVI (2022), basado en tecnología biométrica y encuestas de percepción, las cinco marcas con los comerciales mejor evaluados fueron Verizon, Pringles, Kia, Michelob Ultra y Lay’s. El evento es, además, un laboratorio de innovación tecnológica: cámaras de ultra alta definición, uso de drones, análisis masivo de datos y narrativas audiovisuales de vanguardia.
En los últimos años, el Super Bowl ha adquirido también una dimensión social y cultural cada vez más visible. A través de sus protagonistas y artistas, refleja la diversidad cultural y los movimientos sociales contemporáneos. Un ejemplo reciente es la narrativa de cultura, victoria y resistencia presentada por Kendrick Lamar en el Super Bowl 2025, destacada por (Los Angeles Times). Cada edición del Super Bowl se convierte así en un documento histórico: una auténtica cápsula del tiempo que permite leer las modas, tecnologías, discursos y figuras que han definido cada época, conservadas en múltiples soportes —multimedia, prensa, archivo gráfico y registros digitales—.
Desde la perspectiva de la investigación y la cultura, el Super Bowl ofrece un campo fértil de análisis. En este contexto, la propia NFL recomienda diez libros fundamentales para comprender el fútbol americano y su impacto social y simbólico: A Fan’s Notes; America’s Game: The Epic Story of How Pro Football Captured a Nation; Billy Lynn’s Long Halftime Walk; A Thinking Man’s Guide to Pro Football; Finding the Winning Edge; When Pride Still Mattered; The Education of a Coach; The League; Monsters: The 1985 Chicago Bears and the Wild Heart of Football; y North Dallas Forty. Estas obras abordan el deporte desde la identidad, la historia, la estrategia, el liderazgo y la crítica cultural (NFL).
Un apartado especial merece el espectáculo de medio tiempo. Más allá del interés deportivo, este segmento se ha convertido en uno de los momentos de mayor expectativa global: quién se presentará, cómo será el show y qué sorpresas traerá consigo. Históricamente, la audiencia se ha medido por el pico de espectadores en Estados Unidos; sin embargo, el auge del streaming ha llevado estas cifras a una escala global. Según datos de Nielsen Media Research, los espectáculos con mayor audiencia han sido Michael Jackson (1993), Usher (2024), Rihanna (2023) y Katy Perry (2015). A ellos se suma el récord reciente de Kendrick Lamar (2025), que alcanzó el mayor pico de audiencia registrado hasta ahora. En términos de impacto simbólico e iconográfico, destacan de manera especial Prince (2007), Dr. Dre & Snoop Dogg (2022) y U2 (2002).

La presencia latina ocupa un lugar singular en esta historia. La actuación de Shakira y Jennifer Lopez se convirtió en el medio tiempo más visto de la historia en YouTube, con más de 300 millones de reproducciones, demostrando que el impacto cultural latino trasciende las fronteras del televisor tradicional. En esta edición, la expectativa crece con la participación de Bad Bunny en el escenario de Santa Clara. Con el mercado hispanohablante en su punto más alto y su dominio en las plataformas de streaming, analistas proyectan que el evento podría superar los 135 millones de espectadores, estableciendo un nuevo récord histórico. Esta proyección confirma el poder económico y cultural del mundo hispano (Nielsen Media Research).
En cuanto a las ediciones más vistas del Super Bowl, Nielsen Media Research reporta: Super Bowl LIX (2025), Philadelphia Eagles vs. Kansas City Chiefs, con 127.7 millones de espectadores; Super Bowl LVIII (2024), Kansas City Chiefs vs. San Francisco 49ers, con 123.7 millones; y Super Bowl LVII (2023), Kansas City Chiefs vs. Philadelphia Eagles, con 115.1 millones. Todo apunta a que la edición que está por celebrarse podría ubicarse entre los eventos más vistos en la historia de la televisión y el streaming.
El Super Bowl nos ofrece, sin duda, mucho de qué hablar. Puede entenderse como un proyecto de memoria viva que articula deporte, ciencia, tecnología, cultura e industria creativa. Incluso existe una biblioteca digital dedicada a este evento y a la NFL, disponible en NFL Films, donde es posible consultar archivos audiovisuales, música, transmisiones y documentación histórica. Una invitación abierta a explorar y comprender por qué el Super Bowl se ha convertido en un fenómeno social y cultural de alcance global.
Porque cuando el balón vuele por los aires y el estadio contenga la respiración, no solo comenzará un partido. Comenzará, una vez más, un relato colectivo que mezcla deporte, cultura, tecnología y memoria. El Super Bowl no se juega únicamente en el campo: se mira, se comenta, se archiva y, con el tiempo, se lee como historia.
Lectores, me despido deseando que esta columna les permita llegar bien documentados a este Super Bowl. Que siempre encuentren ese rayo de luz que les dé la fuerza para seguir adelante, cultivar la virtud y avanzar con determinación. Hasta la próxima.

*Jorge Alejandro Peña Landeros /Director de Biblioteca /Universidad Panamericana