Ante las crecientes presiones que enfrentan las libertades individuales y las instituciones a nivel global, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel Mossa, llamó a los operadores de justicia y a las universidades a mantener una defensa firme de los derechos humanos y evitar cualquier retroceso.
Durante la inauguración del VII Congreso Internacional de la Red Internacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, realizada en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arreola”, la ministra sostuvo que los derechos humanos son la base de la convivencia democrática y que su protección no admite concesiones.
“Hoy los derechos humanos son el pilar sobre el que descansa todo el andamiaje constitucional, y padecen de una presión”, señaló.
Esquivel Mossa destacó que la judicatura federal tiene la responsabilidad de actuar como garante de las libertades frente a cualquier intento de regresión. “Frente a las aceleradas transformaciones, la defensa de la dignidad humana exige de todas y todos, pero en particular de los operadores jurídicos, un compromiso ético inquebrantable”, afirmó.
La ministra advirtió que la democracia enfrenta nuevos riesgos relacionados con el uso desregulado de la inteligencia artificial, la vigilancia masiva, la desinformación y los discursos de odio.
También recordó la relevancia de la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011 y de las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre ellas el caso Radilla Pacheco contra los Estados Unidos Mexicanos, como parte de la transformación de las obligaciones del Estado en materia de protección y garantía de derechos.
Un escenario internacional en transformación
Durante el encuentro, el presidente de la Red Internacional de Derechos Humanos y ex rector de la Universidad de Guadalajara, Trinidad Padilla López, planteó que el mundo atraviesa una crisis estructural en sus equilibrios internacionales.
Al presentar el tema Derechos humanos, derecho internacional humanitario y desorden mundial, señaló que existe una erosión progresiva del multilateralismo y del consenso normativo construido durante décadas.
Padilla López advirtió que las normas internacionales pierden efectividad cuando prevalecen los dobles estándares y cuando “la lógica de la fuerza pretende imponerse sobre la fuerza del derecho”.
Sin embargo, sostuvo que la respuesta desde las universidades no debe ser la resignación, sino la construcción de una agenda que fortalezca el Estado de derecho y la protección de los derechos fundamentales.
“Frente a la fragmentación global, la respuesta no es el repliegue, sino la reafirmación con mayor rigor del estado de derecho y la protección irrestricta de los derechos fundamentales”, afirmó.
Por su parte, la rectora general de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter Pérez, destacó el papel de la institución como espacio para el pensamiento crítico y el debate sobre los principales desafíos de la actualidad.
Consideró que se vive “un momento insoslayable de nuestra historia” para discutir la importancia de los derechos humanos y colocar la dignidad humana en el centro de las decisiones públicas. También llamó a mantener la formación ética y la defensa de los sectores vulnerables.
El congreso reúne a más de una treintena de instituciones y organismos civiles y continuará con la entrega de la presea María Látigo 2025 y una conferencia magistral a cargo de la ministra Loretta Ortiz Ahlf.
La jornada contempla además cinco mesas de trabajo dedicadas a temas como inteligencia artificial y prevención escolar; impunidad en conflictos armados; amenazas a las democracias y periodistas; protección humanitaria de civiles, y el impacto de las tecnologías militares en el orden cívico internacional.