
El fin de semana un vecino de la calle Francisco I Madero, en Tlalnepantla de Baz, salvó a su vecina de perder 10 mil pesos con timadores-extorsionadores que le exigían esa cantidad para dejar libre a su hija, a quien tenían secuestrada, según aseguraban los maleantes. La anciana salió corriendo de su casa porque le habían exigido marcar desde la calle al celular de su hija. El vecino vio a su vecina apremiada y decir asustada al teléfono: “Si me queda un Oxxo cerca de 5 minutos”.
El vecino siguió en sus actividades mientras la vecina se alejaba, aunque después reflexionó y decidió preguntar a otros vecinos, unos mecánicos que laboraban en la calle, si tenían el número de alguno de sus hijos de la señora para avisarle que la había visto alterada. No quedó allí el asunto, el grupo de vecinos dedujo que el asunto no era bueno y subieron a un automóvil para ir al Oxxo cercano.
La encontraron en uno de ellos, en la caja, con fajos de billetes en las manos.
El primer vecino en detectar que algo sucedía con la anciana, fue también el primero en acercársele y decirle, “hola, vecina, ¿me presta su celular?”, a lo que la dulce anciana accedió aún con cara de angustia. Al otro lado de la línea un maleante bramó: “Hijo de tu chingada madre, te va a llevar la chingada…”
La respuesta del vecino fue: “Una disculpa, pero ahorita ni yo ni la seño tenemos tiempo de atender tu llamada, lo siento”, y colgó.
Los vecinos le pidieron a la vecina que guardara su dinero y la tranquilizaron. En otro celular, la hija de la mujer ya había sido informada de lo que sucedía. Resultó ser que los extorsionadores le habían dicho a la anciana que tenían justamente a su hija secuestrada.
“Mami, aquí estoy bien, no te preocupes estamos aquí en Querétaro mi hermano y yo, ya no contestes el teléfono, ya te habíamos dicho que no respondieras”. La vecina guardo sus fajos de billetes y comentó que le habían pedido 5 mil pesos para liberar a su hija, pero ella, con tal de que la dejarán ir sana, iba a depositar 10 mil.
Cuando se subieron a la camioneta los vecinos comentaban que ya era el cuarto caso que se presentaba en la misma calle, pues en casa del mecánico, la señora de la tienda, la señora de la papelería e incluyendo a la vecina, han recibido llamadas con diferentes motivos de extorsión.
Pero la plática entre vecinos también sacó en claro que estas llamadas ocurren cuando las personas se encuentran solas; de las personas que sufrieron estas llamadas, una de ellas cayó en la trampa.
Los vecinos de la Francisco I Madero que auxiliaron a una de las habitantes de más edad en el lugar, llegaron a la conclusión de que no están solos, que hay topos en el lugar, que son vigilados y que datos como sus números de teléfonos no son todo lo privados que deberían.
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