
[ Última Parte ]
Tres décadas y media han permitido que, a través del programa de trasplante de médula ósea del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición (INCMN) Salvador Zubirán, se hayan realizado exitosamente 363 trasplantes.
El primer trasplante de médula se realizó en 1979 en el Instituto Nacional de Nutrición, dependiente de la Secretaría de Salud, aunque la continuidad del programa era esporádica debido a los costos. En los primeros 20 años, se hicieron 33 trasplantes, empero, no fue sino hasta 1984, cuando se realizó toda una reingeniería y se logró un crecimiento exponencial en el número de casos atendidos. En entrevista con Crónica, el especialista Eucario León Rodríguez, médico oncólogo y responsable del Programa de Trasplante de Células Progenitoras Hematopoyéticas (médula ósea), señaló:
“Cuando inicia el programa, en aquella época el paciente tenía que cubrir los gastos del procedimiento, y el programa se desarrolló lentamente, porque sólo quien podía pagar tenía acceso a este tipo de procedimientos y ahora la situación es totalmente diferente”.
De rostro muy serio, León Rodríguez puntualizó que éste, como todos los procedimientos médicos, conlleva un riesgo y siempre se le hace saber al paciente. Sin embargo, la alta capacitación de los profesionales médicos llevó a una tasa de supervivencia a largo plazo de 33% en 1984.
La tasa de mortalidad relacionada con el trasplante en los primeros años casi era del 50% y se logró reducir, hacia los 80 del siglo pasado, al 30% y en los últimos 18 años bajó hasta 1.5%.
“Hoy en día, cuando hacemos un trasplante, casi nadie padece complicación fatales; en trasplante alogénico (cuando un familiar en primera línea dona médula ósea) la mortalidad bajó de entre 50 a 60 por ciento a 14 por ciento; es decir, hicimos una reducción verdaderamente dramática de la mortalidad”.
El doctor León Rodríguez contó durante la entrevista que uno de los principales ajustes fue modificar las dosis de ciertos medicamentos, un tanto en contra de la experiencia internacional “porque nosotros somos diferentes, y entonces, existía la posibilidad de que las dosis, como se usaban, nos estuvieran haciendo daño”. Se redujo entre 20 y 25 por ciento la dosis de los medicamentos para antes del trasplante y evitar el rechazo de la médula del donador.
Además se comenzó a desarrollar una metodología propia para usar las células del donador previamente estimuladas, lo que permitió que el injerto fuera más rápido, con menos complicaciones, y evitar una de las complicaciones más comunes: la denominada Enfermedad de Injerto Contra Huésped (EICH), que es cuando la médula trasplantada reconoce que está en un cuerpo extraño y lo ataca, la médula ósea estimulada disminuye este riesgo cuando se hace un trasplante alogénico que es a partir de un donador compatible en sus antígenos con el receptor.
El doctor León Rodríguez, indicó que hay dificultad de conocer el número exacto de trasplantes de médula ósea necesario en el país, aunque estimaciones señalan que se hacen de dos a tres trasplantes por millón de habitante. El problema es que deberíamos andar en unos 100 trasplantes por millón de habitantes, “es decir tenemos un déficit terrible de personas que deberían estar siendo trasplantadas a nivel nacional y no está ocurriendo así, porque no hay la infraestructura para hacerlo; la verdad es que el número de centros que hay en el país no cubre las necesidades de trasplante de médula ósea”.
El especialista resaltó que en la actualidad hay nuevos trasplantes que se hacen sólo con el 50 por ciento de compatibilidad, método relativamente reciente que se ha comenzado a hacer a nivel internacional “y en el instituto Salvador Zubirán se han comenzado a hacer este tipo de trasplantes que se llaman haploidénticos. La ventaja es que sólo con ese 50 por ciento de compatibilidad se pueden hacer los trasplantes de médula ósea”.
Esta metodología, prácticamente nueva en el instituto se comenzó a aplicar apenas hace un año; se convierte en una enorme ventana de posibilidades para quienes requieren un trasplante de médula ósea al 50 por ciento de compatibilidad, algo impensable hace apenas un par de años, lo cual permite “que casi cualquiera pudiera tener un donador, aunque la verdad es que son trasplantes en los cuales todavía no hay mucha experiencia a nivel nacional”.
El especialista, quien ha dedicado toda su vida a la investigación en oncología, resaltó la necesidad de incrementar la infraestructura a nivel nacional, en el número de centros hospitalarios que realicen estas intervenciones, ya que tan sólo el INCMN, está llegando a su máxima capacidad con 35 o 40 trasplantes anuales, y no se podrá hacer mucho más que eso.
Eucario León finalizó: “una de sus grandes satisfacciones es ver que en la actualidad, en cuanto a resultados, nuestro Instituto prácticamente está al parejo de cualquiera del extranjero, con la enorme diferencia de que nuestros recursos son más limitados”.
Copyright © 2018 La Crónica de Hoy .

