
En varias expresiones que todos los días pronuncian los mexicanos existe una connotación racista, por ejemplo, palabras como güero, muchacha, malinchista o aspiracional. Así lo señala Federico Navarrate, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, en su libro Alfabeto del racismo mexicano, en donde compila 48 términos que aluden a la errónea idea de inferioridad e infelicidad que viven las personas morenas por el simple hecho de tener una tez de piel oscura.
“El racismo es el pensamiento de que los seres humanos se pueden diferenciar y clasificar en función de sus características biológicas, las cuales, a su vez determinan sus cualidades morales. El racismo surgió en Europa por eso se cree que los blancos siempre serán los mejores, entonces todos los demás son inferiores a ellos”, señaló el autor.
—¿Odio y desprecio es lo mismo?
—En muchos casos el racismo se ha asociado a formas de violencia y de odio, es el caso de los nazis que odiaban a los judíos, el apartheid en Sudáfrica, pero en el caso de México, el racismo no es tanto de odio, es más generalizado, es el racismo de desprecio, la idea de que las personas con la piel más oscura, sin distinción alguna, sin distinguir si son o no de origen indígena. Se piensa que esas personas son menos educadas, con menos cualidades positivas que las personas con la piel más blanca.
“El racismo en México se transforma en esta convicción de inferioridad de los que tienen la piel morena. Esta forma de desprecio se muestra en el ámbito familiar, social y político. Por ejemplo, hay encuestas que han mostrado que si a la gente se les enseña fotografías de candidatos presidenciales con la tez morena, suelen pensar que son menos confiables”.
En su libro editado por Mapalso, el investigador señala la asociación que hay entre el tipo de tez y la aspiración de una mejor vida. “Se asocia a la blancura con la posición social más alta, con mayor riqueza, con ser sofisticado, con ser bonito y ser feliz. Esto se ha vinculado con la cultura del consumo porque la publicidad ha hecho más visible este prejuicio racial que existe desde hace siglos”.
EL PASADO. Federico Navarrete precisa en su libro que más de diez millones de ciudadanos hablan una lengua materna diferente al castellano y también más de diez millones de origen mexicano en Estados Unidos hablan inglés, es decir, el número de mexicanos que no hablan español como su primer idioma está creciendo, en vez de disminuir.
—¿Está en contra de que el español sea la lengua oficial de México?
—La idea de ciertos miembros de la Academia Mexicana de la Lengua en convertir el español en la lengua oficial es mala idea, en primer lugar porque el español ya goza de una posición de privilegio absoluto en nuestra sociedad, no está amenazada, es la lengua que se usa en los medios de comunicación y es la que se publica el 99% de libros, no necesita protección de la ley. Las otras 68 lenguas que existen en el país, que son tan mexicanas y que merecen la misma protección, están siendo discriminadas, con esa propuesta.
“Si hubiera una declaratoria legal debería decir que las otras lenguas son nacionales al mismo tiempo que el español, señalar al español como la lengua en singular, sería una medida discriminatoria contra los pueblos indígenas”, opina.
¿México no necesita una lengua oficial?, se le pregunta. “Necesitaría 69 lenguas oficiales, e incluso diría que 70, considerando el inglés porque decenas de millones de mexicanos que se consideran mexicanos pero que nacieron o viven del otro lado de la frontera de Estados Unidos, hablan inglés como primera lengua”, responde.
En opinión del investigador de la UNAM, la ley ya reconoce a las lenguas indígenas, lo único que falta es que sea efectiva su aplicación, que haya intérpretes multilingües para los juicios, que la educación bilingüe sea mejor y que se abran espacios en los medios de comunicación para los pueblos originarios.
Aunque se limitó a hablar de personajes que a su parecer incurren en ideas racistas como Octavio Paz, Navarrete dedica la letra T de su alfabeto a Trump. “No porque me interese hablar de Trump o del racismo en Estados Unidos, porque ese no es el motivo de mi libro. Lo que me preocupa de Trump es que su racismo es uno que ya existe en México. La idea de que los mexicanos son criminales es una cosa que nuestro gobierno nos lleva diciendo 10 años, que Trump venga a criminalizar a los mexicanos es hacer lo mismo que el gobierno mexicano. Entonces me preocupa el trumpismo en el país”.
—¿La Malinche siempre ha sido sinónimo de deslealtad?
—Históricamente durante el periodo colonial y hasta el siglo XIX era muy positiva su imagen, se le veía como un personaje casi sobrenatural que había permitido hacer un pacto entre españoles e indígenas, lo cual fue la base de un gobierno colonial. Pero con el nacionalismo del siglo XIX, se le vio como traidora y se exaltó la figura de Cuauhtémoc. Hoy la palabra malinche, implica una serie de juicios sexistas que desde el siglo pasado la convirtieron en una mujer despreciable.
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