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AMLO cumple 12 años de campaña ininterrumpida; hoy en compañía de Delfina

La gente escucha el mismo discurso a su paso por el Estado de México ◗ En Naucalpan, reúne a 400 personas ◗ A la candidata a gobernar el Edomex sólo la miran

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador saluda a sus simpatizantes durante un mitin en la Ciudad de México.
El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador saluda a sus simpatizantes durante un mitin en la Ciudad de México. El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador saluda a sus simpatizantes durante un mitin en la Ciudad de México. (La Crónica de Hoy)

Andrés Manuel López Obrador hace un discurso que suena muy familiar luego de doce años de campaña en pos de la Presidencia de la República. Lo rodean sólo algunos de los veteranos de su paso por el Gobierno del Distrito Federal. Nuevas figuras, como Delfina Gómez, se ganan halagos peculiares (“es como mi gemela”, dirá de ella) y aun en actos poco masivos, es notoria la capacidad de AMLO de generar entusiasmo entre sus seguidores.

El político tabasqueño estuvo este miércoles en el Estado de México, recorriendo el Arco Norte de la entidad, áreas conurbadas que en el poniente son panistas y en el oriente, donde termina su jornada, le son más afines. En todas las paradas presume los logros de la administración que encabezó en la cercana capital del país hace más de 15 años, la pensión para los adultos mayores universal y la de jóvenes para acceso a oportunidades de estudio y laborales.

La gira del aspirante —y suspirante— a la Presidencia de la República va de la mano de su candidata local, Delfina Gómez. La jornada empieza en Naucalpan, ante cientos de personas, acompañado también por Horacio Duarte y Martí Batres. Los claroscuros de la figura de AMLO destacan en este evento: a pesar de que la estructura morenista está echando su resto, la concurrencia no es mucha. Aquí la amenaza morenista a la hegemonía del PRI no suma más de 300 o 400 personas. Pero el tabasqueño, con mucho o poco auditorio, sigue despertando pasiones. Decenas de simpatizantes escuchan su discurso como si fuera la primera vez que lo hacen, como si fuera la primera vez que López apareciera en la arena política.

En torno al llamado Peje (o Pejecito) sólo dos pueden decirse veteranos verdaderos. Se mantienen a su lado, César Yáñez, su eterno jefe de prensa, y El Troche, su chofer. Con López Obrador ya no se ve a Nico o a Las Gacelas, su guardia femenil de la SSP-DF; ahora sus escoltas son dos tipos corpulentos con corte de cabello militar que siguen sus pasos en todo momento.

El Troche saluda con el mismo ánimo de hace años y pregunta —con la confianza que sólo los años otorgan— sí ahora la cobertura si va a ser objetiva y veraz.

El segundo evento del día tiene lugar en Tlalnepantla, concretamente en San Bartolo Tenayuca, bajo un sol insufrible. Se había programado para empezar a las 4 de la tarde y morenistas esperan a su máximo líder y a Delfina, la candidata local. Pero Andrés Manuel y Delfina llegan rayando las cinco y media de la tarde.

Aquí la dinámica es la misma, discursos sucesivos en el templete hasta que le toca el turno a López Obrador. Queda la sensación de que la gente sí viene a ver a Delfina, pero a quien viene a escuchar es al Peje.

Las palabras de Andrés Manuel iluminan a más de uno. Emocionan a todos sus seguidores y, pues sí, el discurso no ha cambiado mucho, pero tal vez en el teatro político nacional los rivales finalmente son otros.

César Yáñez siempre se mantiene atento, así lo ha hecho desde hace más de 16 años, cuando empezó con sus conferencias de prensa, las llamadas “mañaneras”, a las que todo el mundo, quisiera o no, acudía y en las que, se quisiera o no, se marcaba la agenda política del día.

Desde la parte más lejana del templete, Yáñez, queriendo pasar desapercibido, toma fotos de todos los presentes, de los seguidores, de los simpatizantes que luchan por escuchar un discurso sabido, pero que, es evidente, les significa algo más.

Entre ellos, los seguidores más fieles, don Pedro es un escéptico en una campaña de convencidos. Todo es el mismo circo, dice, todos son iguales, todos se desgastan prometiendo y prometiendo cuando la realidad es otra, cuando la realidad que los consume a diario es la de la miseria y las promesas no cumplidas. Al final, asegura, su voto no marcará la diferencia (aunque aparentemente ya está decidido a votar por López Obrador).

A partir de mañana Andrés Manuel visitará algunas ciudades del norte de la República Mexicana; en Coahuila hará presencia de cuatro días, estará en Ciudad Acuña, Piedras Negras y Saltillo. Estará buscando, como lo ha hecho en otras ocasiones, el voto de los norteños que en el pasado no lo volteaban a ver pero que, según algunas encuestas, podrían estar más atentos ahora a lo que hace el hombre de Macuspana, Tabasco, el mismo que después de 12 años de campaña ininterrumpida, paradójicamente aún se ve como una probable sorpresa para el 2018.

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