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Crean filtro de agua económico que limpia bacterias y arsénico

Aguadapt limpia el líquido extraído de pozos cercanos a minas. El proyecto surge para suministrar de agua potable a comunidades con acceso limitado o nulo a ésta, dice Aaron Krupp

Jóvenes emprendedores en una reunión de trabajo
Jóvenes emprendedores en una reunión de trabajo Jóvenes emprendedores en una reunión de trabajo (La Crónica de Hoy)

Universitarios de México y Estados Unidos, agrupados en la asociación civil Caminos de Agua, crearon un filtro de agua de bajo costo y alta eficiencia, al que llamaron Aguadapt, y que es capaz de eliminar bacterias, flúor y arsénico de agua extraída de pozos cercanos a minas.

Los jóvenes, que viven en San Miguel de Allende, Guanajuato, fueron reconocidos en 2018 por su innovación, por la Fundación británica James Dyson y este año buscan asesoría y financiamiento de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos, explicó a Crónica uno de los cuatro innovadores, Aaron Krupp.

El proyecto surge de la necesidad de proveer de agua libre de bacterias y químicos a comunidades con acceso limitado o nulo a agua potable. Por esto, la innovación no fue concebida como un producto para vender sino como una solución para  cumplir con la misión que dio origen a la Organización No Gubernamental que unió a Aaron ­Krupp, Melissa Landman, Álvaro Gutiérrez Berra y Stephan Calvet, quienes tienen estudios de ingenierías en universidades de Estados Unidos y México como Orbelin College, Caltech, Universidad de Delaware y Universidad de Guanajuato.

“La cosa más nueva de Aguadapt, es que es un filtro que elimina muchísimos organismos patógenos y sedimentos tóxicos, pero también es una plataforma que permite a ONG de otros lugares conectar otros equipos para sus necesidades de tratamiento de agua. Por ejemplo, como estamos en el estado de Guanajuato y el agua proviene principalmente de pozos en los que hay presencia de cloruro y arsénico, se puede insertar un cartucho para remoción de arsénico y otro cartucho para floruro. Estos cartuchos pueden cambiar para eliminar contaminantes químicos de diferentes partes del mundo”, indica Krupp, quien coordina el equipo de Investigación y Desarrollo de Tecnología de la ONG Caminos de Agua.

A partir de esta idea de que Aguadapt no es una solución única para limpiar todo tipo de agua, los inventores guanajuatenses la presentan como una plataforma que se puede  adaptar.

“Los cartuchos empiezan vacíos y la clave es que se tienen que llenar con algo, que son los que llenamos con medios de filtración adaptados para la remoción para diferentes materiales. Por ejemplo, tenemos un medio de filtrado que es carbón activado, hecho de hueso de vaca, el cual nos sirve para la remoción de flúor; y tenemos otro hecho con madera para la remoción de pesticidas”, añade el integrante de Caminos de Agua. 

Para que el medio de filtración funcione bien, necesita un cierto tiempo de contacto con el medio que va a limpiar, por eso el filtro Aguadapt tiene varios pasos, uno de ellos es el paso a través de un filtro cerámico con porosidad. El flujo se da por gravedad, lo que evita consumo de otras fuentes de energía. 

El filtro cerámico también elimina bacterias y virus. Para ello cuenta con plata, impregnada en el cartucho cerámico. A través de este cartucho podrían pasar entre 2 y 4.5 litros de agua en dos horas, para remover bacterias. Por aproximadamente 30 dólares, Aguadapt puede funcionar alrededor de cuatro años.

“Nosotros no somos una empresa, somos una ONG, ubicada en San Miguel de Allende Guanajauato y trabajamos en la cuenca alta del Río Laja. Trabajamos en otras cosas, además de Aguadapt. Nuestros esfuerzos tienen un enfoque social y están orientados a proveer una fuente de agua saludable en la gente de la zona”.

Su deseo de crecer y poder fabricar un mayor número de filtros surgió de la experiencia de que en 2017, tras el sismo de la Ciudad de México, la ONG Oxfam les pidió 5 mil filtros y sólo contaban con algunos cientos. Por eso ahora quieren crecer y presentaron el proyecto a la Fundación James Dyson y buscan a la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos. 

La Fundación James Dyson seleccionó tres proyectos mexicanos en su convocatoria 2018 y ahora busca nuevos proyectos mexicanos de innovación con sentido social en su convocatoria 2019, que cierra el 11 de julio. 

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