
En 1874, el gobierno japonés estableció un sistema de policía civil al estilo europeo, bajo el control centralizado de una Oficina de la Policía dentro del Ministerio del Interior.
El sistema de policía centralizado adquirió muchas responsabilidades hasta que controló incluso la prevención de incendios y mediación de conflictos laborales.
Después de un paulatino proceso de centralización, surgió la Comisión de Seguridad Pública que fue establecida para garantizar una instancia con “la neutralidad” necesaria para asegurar la transparencia en la administración de la policía.
Lo anterior implica una supervisión a la Agencia Nacional de Policía por parte de personas (consejeros) que representen a los ciudadanos.
La labor de esta comisión es supervisar a la policía para prevenir o evitar cualquier injusticia originada en la manera en que opera; también tiene funciones en el establecimiento de reglamentos, nombramientos o temas de acciones disciplinarias preventivas y correctivas en contra de oficiales de policía, así como rondas de inspección a instalaciones de policía.
La Comisión se reúne regularmente cada semana, aunque también se realizan reuniones extraordinarias, cuando ocurren situaciones urgentes en alguna zona del país, tales como terremotos que comúnmente se suscitan en esa zona.
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