Metrópoli

Hospital Veterinario vela por pacientes de cuatro patas y sus dueños

Se ubica en Iztapalapa, la delegación con mayor concentración de personas y, por ende, de animales ◗ Ahí se trabaja un plan específico para tratar de contrarrestar las enfermedades que pudieran transmitir los animales al hombre, explica Silvia Viruega, directora del nosocomio

Hospital veterinario en la CDMX
Hospital veterinario en la CDMX Hospital veterinario en la CDMX (La Crónica de Hoy)

Mueven la cola. Ronronean. Perros y gatos son, en hogares de la Ciudad de México, parte de la familia. Hoy tienen su propio hospital público, médicos y servicios sanitarios gratuitos, en la delegación más populosa y con menos recursos de la urbe.

Los cuidamos a ellos y a los integrantes del hogar donde viven, dice la directora Silvia Viruega, directora del Hospital Veterinario CDMX, para perros y gatos de Iztapalapa.

Con seis meses operando, el hospital para perros y gatos de Iztapalapa enfrenta problemas de salud pública nada sencillos.

Supongo que la convivencia con los vecinos de Iztapalapa es para usted un reto o una oportunidad, porque es una zona muy populosa pero también donde hay una realidad compleja. ¿Por qué decidieron poner aquí el hospital?, se le pregunta.

—Principalmente porque es la delegación con mayor concentración de personas y, por ende, de animales; además, Iztapalapa tiene sus peculiaridades, como la carencia o insuficiencia de algunos servicios básicos, y nosotros como veterinarios tenemos que trabajar un plan muy específico para tratar de contrarrestar las enfermedades que en determinado momento pudieran trasmitir los animales al hombre. Hay sobrepoblación de mascotas en Iztapalapa, así como también de perros y gatos callejeros; muchos de los reportes de las personas agredidas por animales también se encuentran aquí. La idea es ofrecer un servicio a esta demarcación que ayude a resolver esta problemática. Después cubriremos al resto de la ciudad.

¿Tiene un estimado numérico de cuántos perros están en situación de calle?

—Es muy difícil de establecerlo. Los números oficiales se obtienen a través de la vacunación antirrábica —se otorga dos veces al año en dos campañas diferentes— pero no hay un censo. En este hospital estamos empezando apenas a generar un banco de información que nos pueda dar un estimado de animales de compañía y evidentemente sobre eso podemos hacer un pequeño cálculo de cuantos animales hay en situación de calle.

¿Existe una incidencia importante de enfermedades transmitidas de mascotas a humanos en Iztapalapa?

—Desafortunadamente hay casos en toda la ciudad, pero la mayor carga positiva de pacientes infectados se encuentra en esta demarcación, principalmente de leptospirosis. Nos preocupa y nos ocupa a ser más certeros en nuestros diagnósticos y procesar las muestras. Lo más importante es el manejo adecuado de información. Se debe enviar a la familia al centro de salud, para que todos sean evaluados y diagnosticados, y en su caso, tratados.

En nuestra sociedad, los animales de compañía son cada vez más tratados como parte de la familia que como mascotas: comen dentro de casa, duermen en la misma habitación y a veces en la cama de sus propietarios. ¿Esto es adecuado?

—Todo exceso es malo. A final de cuentas tenemos que entender que ellos son animales y tienen ciertos rasgos que los definen como tal, como un perro o como un gato. Al humanizarlos, lo que hacemos es descontrolar sus formas de expresarse, sus necesidades. Puedes abrazarlo, subirlo a tu cama un rato, apapacharlo, alimentarlo. Sin embargo, la convivencia debe de estar muy marcada entre un propietario y un animal, sin salirnos del entendimiento de que son animales.

¿Se ha estudiado cuáles son los límites de una relación humano-mascota?

—Sí deben existir límites. Para muchas personas, una mascota es la única “persona”, el único ser con el que conviven. Sin embargo, no ha habido mucho interés en el tema. En nuestra experiencia con estos casos la soledad es mitigada por los animales de compañía. Llega a suceder que un perro sea el personaje más importante. Pero en algunos casos deja de importar la pareja, los hijos, el trabajo. Debe estudiarse porque esta situación termina por aislar más a la persona. Es un tema grave. Hoy, ni los médicos ni los veterinarios sabemos cómo abordarlo.

¿Al contabilizar casos… lo hacen por familias o por animal?

—Contamos animales, a la fecha llevamos 25 mil atenciones, en seis meses. La proporción perros-gatos es 80:20. Esto es porque las personas tienen más empatía con los caninos. La idea es que al gato nunca le pasa nada.

Obviamente tienen personalidades diferentes

—El perro es más dependiente de un humano, obedece porque quiere salir a caminar, que le des de comer, quiere hacerte compañía y te pide compañía; en cambio, un gato es más independiente. Simplemente le dejas su arena, su comida y su agua y él solito se atiende, no tiene la necesidad de estarte llamando o moviendo la cola o lamiéndote la mano para que lo atiendas. Necesita más ejercicio. El gato se entretiene viendo cosas y el perro no, necesita tu atención. Por eso siempre se acerca al humano.

¿Es cierto que los perros se deprimen?

—Sí, tenemos un consultorio de etología, que es la especialidad que se encarga de estudiar el comportamiento animal. Muchas veces los problemas de etología son dados por los dueños, que tienen conductas que ellos interpretan mal. Los sacamos de su línea de entendimiento natural. Lo más común es la ansiedad por separación: rascan y destruyen toda la casa porque están ansiosos, piensan que los abandonaste, o se pueden poner agresivos. Cada animal reacciona de manera diferente.

¿Cuál es el impacto social que justifica tener un hospital público y gratuito de perros y gatos?

—Es muy importante porque los costos de la atención veterinaria son muy elevados. Nuestra misión es procurar la salud del animal de compañía porque así contribuimos a cuidar la salud y la economía de la familia con la que vive. Si un perro o un gato enferman, puede resultar en un gasto catastrófico para el hogar. En Iztapalapa hay dos opciones. O gastan un dinero que impacta la economía familiar, o los echan a la calle.

¿Qué tan empáticos son los médicos con los pacientes que vienen?

—Muchísimo. Cada uno tiene sus pacientes y los atienden como si fueran niños, llevan expedientes, los manipulan con cariño. Las familias son muy agradecidas. Todos los días felicitan a los veterinarios, incluso les traen regalos, dulces o cartitas de agradecimiento.

Esta entrevista se realizó en ocasión de la visita del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, por los seis meses de funciona miento del Hospital Veterinario de Iztapalapa. Ahí anunció que se incorporarán al Programa El Médico en tu Casa visitas de médicos veterinarios.

Copyright © 2016 La Crónica de Hoy .

Lo más relevante en México