
El pintor mexicano Diego Rivera (1886-1957) y el español Pablo Picasso (1881-1973) dialogan de forma académica y artística en Picasso y Rivera: Conversaciones a través del tiempo, exposición conformada por 147 cuadros, además de bocetos, piezas arqueológicas y cartas que se enviaron los artistas.
La exhibición curada por Juan Coronel Rivera, Diana Magaloni y Michael Govan tardó cerca de ocho años para llevarse a cabo, y se encuentra dividida en cuatro núcleos: “Las academias”, en donde se muestra la influencia del arte griego y romano sobre los artistas; “Los años cubistas”; “América y Europa en contraste”, espacio subdivido en “Diego Rivera” y “Pablo Picasso”, y “La vuelta al clasicismo en Europa y América”, espacio en el que se ejemplifica la revalorización que los artistas hicieron sobre la tradición clásica.
Juan Coronel comenta que se trata de una exposición de tesis, sin el objetivo de comparar a los autores: “Una primera tesis sería que se muestra el cómo los dos artistas se apropian de la antigüedad y la desarrollan, y la segunda sobre si Diego Rivera llega tarde al cubismo, pero después Picasso llega tarde al muralismo”.
Picasso y Rivera: Conversaciones a través del tiempo es producto del trabajo conjunto entre el Museo del Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, recinto en donde ya se presentó la exhibición, aunque en México aumentan el número de piezas que la conforman.
El espectador podrá apreciar el paralelismo entre un artista y otro a través de una línea del tiempo en uno de los muros, rodeada de creaciones como Farola y guitarra (Gas-jet and Guitar), de Picasso, y Composición cubista (naturaleza muerta con una botella de anís y un tintero), de Rivera, que se muestran por primera vez en México.
En la muestra hay 147 cuadros, 19 de colecciones internacionales y 27 de colecciones nacionales, que se pueden ver desde el inicio con Autorretrato con paleta (Self-portrait with Palette), de Pablo Picasso, y Autorretrato, de Diego Rivera, ambas creadas en 1906.
Entre otras de las creaciones de Picasso se encuentran Paisaje de Céret (Pysage de Céret), El poeta (Le poète), Suite Vollard, La metamorfosis de Ovidio y La flauta de pan —cuadro que sale por primera vez del Museo Picasso—, por mencionar algunas.
Mientras que de Rivera están El sol rompiendo la bruma (El viaducto de Meudon), Retrato de escultor Elie Indenbaum (Hombre del cigarrillo), El joven de la estilográfica. Retrato de Best Maugard, El arquitecto (retrato de Jesús T. Acevedo) y La niña de los abanicos, entre otras.
Además de los cuadros, hay frases de los artistas, como “¡Pues sí he imitado a todo el mundo! Excepto a mí mismo”, del español. O bien, “No creo que ningún pintor posterior a Picasso no haya sido influido por éste de algún modo”, del mexicano.
En cuanto a la relación epistolar, se aprecian los escritos originales que compartieron los artistas, una de ellas de 1957, que Rivera envió a Picasso, en el cual le pide interceder para la suspensión de pruebas de bombas atómicas termonucleares, “pues la contaminación de ellas no puede llevar sino a un final, seguro, la guerra atómica general con la consiguiente destrucción humana en masa”, se puede leer en la carta.
Casi al final del recorrido, se aprecian las ilustraciones que Diego Rivera hizo sobre el Popol Vuh, y de Picasso, la Suite Vollard, serie de 100 grabados de Picasso de 1930 a 1937, a petición de su galerista Ambroise Vollard, en la que según diferentes estudios, el pintor expresa pasión, contemplación y amor, emociones propias de sus vivencias.
A parte de Suite Vollard, se expone La Minotauromaquia, considerada como la precursora del Guernica.
La exhibición contará con actividades paralelas, como conferencias, conciertos, talleres y un ciclo de cine en la Cineteca Nacional. Además, el 28 de junio se presentará en el Palacio de Bellas Artes a las 19:00 horas (entrada libre) el catálogo Picasso y Rivera: Conversaciones a través del tiempo, que contiene 12 ensayos de historiadores de arte, curadores y críticos sobre las intersecciones y paralelismos entre la obra de ambos artistas.
Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, sostiene que la exposición “es un trabajo comparativo, histórico y visual de artistas del siglo XX”, conformada por algunas piezas que no podrán ser fotografiadas, las cuales tienen una señal especial.
➣ Picasso y Rivera. Conversaciones a través del tiempo estará del 9 de junio al 10 de septiembre en el Museo del Palacio de Bellas Artes, de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Entrada $60. Aplican descuentos.
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