Cultura

Recuperan textos inéditos de Guillermo Prieto

Reportaje * Lilia Vieyra Sánchez, investigadora de la UNAM, halla artículos, crónicas y cuadros de costumbres del escritor publicados en el diario La Colonia Española. También incluye una carta inédita que envió desde Puebla al periodista José María Vigil

Benito Juárez, el primer presidente indígena de México
Benito Juárez, el primer presidente indígena de México Benito Juárez, el primer presidente indígena de México (La Crónica de Hoy)

Mujeres que abusan de la caballerosidad, la vida en los teatros a principios de 1879, la llegada a México de comerciantes estadunidenses y datos autobiográficos como su padecimiento de gastritis o su poco afecto a arreglarse, son algunos de los temas que plasmó el escritor Guillermo Prieto (1818-1897) en 21 cuadros de costumbres y 15 crónicas, publicados en el diario La Colonia Española, textos desconocidos y recuperados por la especialista Lilia Vieyra Sánchez.

La investigación hecha por la académica del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y publicada por la Coordinación de Humanidades de la UNAM en el libro Los “San Lunes de Fidel” y el “Cuchicheo Semanario”, también incluye una carta inédita que envió Guillermo Prieto desde Puebla, al periodista José María Vigil, el 10 de junio de 1879, en donde le pide promover su libro Viaje a Estados Unidos.

“Encontrar artículos que todavía no se habían recogido en la obra de Guillermo Prieto, es significativo porque si juntáramos las Obras completas que recopiló Boris Rosen Jélomer, uno de los grandes especialistas en dicho autor del siglo XIX, estaríamos hablando de que toda la producción de Prieto alcanzaría un metro de largo. Uno pensaría que ya todo estaba recopilado, pero de pronto encontrar estos cuadros de costumbres en La Colonia Española, es significativo”, expresa Vieyra Sánchez.

Las crónicas halladas, detalla, se publicaron de enero a mayo de 1879 en el periódico perteneciente al Casino Español y editado por el empresario Adolfo Llanos. En esas páginas –que revisó la investigadora en el Fondo Reservado de la Hemeroteca Nacional– descubrió 21 cuadros de costumbres titulados San Lunes de Fidel y 15 crónicas semanales llamadas Cuchicheo Semanario.

Anteriormente, Guillermo Prieto redactó para el periódico El Siglo Diez y Nueve 49 cuadros de costumbres titulados San Lunes de Fidel (del 21 de enero al 31 de diciembre de 1878), en donde describió las tradiciones, costumbres y vicios sociales que quería dar a conocer y erradicar. Pero en enero de 1879, el editor (Ignacio Cumplido) no le renovó su contrato, por lo que Prieto quedó en el desempleo.

En ese momento Prieto ya gozaba de prestigio, platica Vieyra Sánchez, a tal grado que era presidente del Liceo Hidalgo, importante asociación literaria del siglo XIX y a la que asistía el editor español Adolfo Llanos, quien vio en el desempleo de Prieto una oportunidad para aumentar los suscriptores de su periódico La Colonia Española.

La Colonia Española era un diario hecho por Alfonso Llanos y dirigido a los empresarios españoles residentes en México, pero en 1879 empezó a perder lectores porque desde su línea editorial defendió a los comerciantes españoles, lo cual afectaba los intereses de Porfirio Díaz quien lo presionó con amenazas de clausurar el Casino Español, punto vital de reunión de los españoles en el país”, explica.

Además, otro problema se sumó: Emilio de Muruaga, ministro plenipotenciario de España en México, cuyo trabajo era cumplir una agenda diplomática que fomentara la armonía entre ambos gobiernos, y en ese punto Llanos era un problema.

“Llanos empezó a publicar que Muruaga no escuchaba a los comerciantes españoles, que ellos pagaban impuestos y ese dinero no se invertía para evitar bandidaje (...). Entonces utilizó a sus suscriptores, les mandó cartas y les pidió que se manifestaran a favor o en contra de Muruaga y si ellos estarían dispuestos a reconocerlo a él o a otro español como su representante ante España”, detalla Vieyra.

Esto provocó la baja de suscriptores de La Colonia Española y para resarcir las pérdidas económicas, Llanos contrató a Prieto para que publicara su San Lunes de Fidel y así, el editor pudiera recuperar dinero vendiéndoles la edición literaria a los mexicanos.

—¿Por qué Prieto se mudó a Puebla?

—Porque muchos de sus amigos estaban enojados con él, estaban distanciados porque apoyó a José María Iglesias en su intento por ser Presidente del país y después lo siguió en su viaje a Estados Unidos. Estar en Puebla, fue una manera de alejarse de los problemas.

Lilia Vieyra destaca que tanto los San Lunes de Fidel y el Cuchicheo Semanario, dieron vida al suplemento literario de La Colonia Española que consistía en un fascículo de 34 por 22 centímetros con 8 páginas que se publicaba todos los lunes. En el caso de San Lunes de Fidel, era un ejercicio de Prieto que los mexicanos ya conocían, pero el Cuchicheo Semanario fue un nuevo proyecto, ex profeso para el editor Llanos.

El Cuchicheo Semanario era una crónica de los sucesos más importantes ocurridos durante los siete días de la semana, Prieto hablaba de las novedades literarias, de la cultura en Puebla, de los pintores locales, de noticias de política, los eventos culturales, los estrenos teatrales, el desempeño de los actores y la reacción del público”, señala la investigadora.

Uno de los temas más recurrentes fue el teatro, en donde Prieto plasmó su admiración por artistas como Alina Alhaiza, Adelina Patti y Josefina Plá. También describió las compañías y óperas que se presentaron en el Teatro Nacional, el Teatro Principal, el Teatro Arbeu y el Teatro de los Gallos.

Otro aspecto presente en esas crónicas, fue la industria mexicana y el comercio internacional, el escritor decía que la situación económica ocasionaba que el país vendiera productos caros y de mala calidad.

“Vemos que Llanos le dejó el campo libre a Prieto, incluso en una crónica Guillermo menciona que los poblanos a pesar de ser tan religiosos, permitían las corridas de toros, las cuales critica porque dice que a los que les gustan ese espectáculo son unos carniceros; en ese sentido Llanos pudo censurarlo porque era uno de los promotores de las corridas como parte de la cultura que legaron los españoles a México, pero no, le dio total libertad a Prieto”, explica Vieyra Sánchez.

Prieto, comenta Vieyra Sánchez, describe a las mujeres chismosas, criticonas, de carácter dominante y que su exceso de devoción provocaba que descuidaran el hogar, como es el caso de su personaje Basilia Machuca de Serpetorum, que hacía honor a su primer apellido porque aplastaba la autoridad de su marido, al hablar mal de él frente a sus amigos.

—La mayoría de las crónicas son divertidas, ¿qué representaba el humor para Prieto?

—A través de la risa muestra los cuadros que quiere cambiar y evidenciarlos. Los escribe con cierto humorismo para no lastimar, logra el efecto de que el lector se ría y al mismo tiempo se cuestione: por qué me da risa si es algo terrible. Al final, Prieto quiere transformar las costumbres a partir de retratarlas.

Un suceso del que Prieto dejó testimonio es que en 1879, la Ciudad de México recibió la visita de comerciantes de Chicago, entonces de forma irónica, para que los estadunidenses conocieran la capital, inventa al personaje la gringuita Netty a quien el propio escritor le da un tour por los lugares emblemáticos de la ciudad como la Catedral, el Palacio de Iturbide y la Merced.

Con la gringuita Netty, Prieto explica cosas como que la tortilla enrollada con un guisado se llama taco y que el jugo del maguey se llama pulque y no whisky, pero además, comenta la investigadora, es un pretexto para comparar a la Ciudad de México con Chicago, señalando que esta última es más insegura.

“Habrá usted visto al paso tabernas sucias, repugnantes, de donde salen riñas y se presenta en su fealdad el vicio; pero el escándalo se aísla, y pocas veces es trascendental a los que no concurren a esos lugares de la hez del pueblo. En cambio, ya recordará usted en Chicago: enjambres de hombres de moralidad equívoca, ingiriéndose entre personas de acrisolada probidad, ya habrá oído decir lo que son los salones de las lindas señoras, pretty girls saloons, en que interviene constante y energéticamente la policía”, se lee en la crónica del 3 de febrero.

—¿Prieto fue el primer escritor costumbrista?

— No tendría elementos de decir que fue el primero, pero sí retrata el costumbrismo de las clases populares, a diferencia de Fernández de Lizardi que es costumbrista pero en función de la novela y en el caso de José Tomás de Cuéllar, sí hace crónicas y relata costumbres pero son de la clase alta de las familias mexicanas. 

En sus crónicas, el escritor acepta que no le gusta bañarse y se define como un hombre desaliñado. “Escribe que no le gusta mucho la limpieza, hay un pasaje donde entra a un baño en Puebla y le echan agua sin querer, a lo que expresa que le tocó baño obligatorio”.

Sobre su aspecto, el propio autor escribe: “Para mí, que nunca he atinado con el ojal correspondiente a determinado botón; para mí que hago mi toillete con zambullir como un pato la cabeza en el agua; para mí que hago cabriolas en un pie mañana por mañana, porque siempre encuentro un botín pero el otro se me escapa”.

Vieyra Sánchez también señala que Prieto habla de su mala digestión o gastritis, en una crónica exclama: “por otra parte mi enfermedad de estómago me condena a una engorrosa exactitud para eso de las comidas”.

“En estos artículos vemos a un Prieto gustoso de estar en Puebla, fue una ciudad importante porque le permitió salir adelante a pesar de los resentimientos, escribió que le gustaba ir a las aguas termales de Tehuacán, decía que le hacía bien al cuerpo y espíritu, que después de sumergirse podía regresar a la Ciudad de México para el trajín de la política y las enemistades”.

Guillermo Prieto es conocido por decir la frase que salvó la vida de Benito Juárez: los valientes no asesinan, sin embargo, también fue uno de los escritores del siglo XIX más prolíficos.

Vicente Quirarte, refiere que la obra de Prieto ocupa 39 volúmenes, en su edición moderna y accesible, mismos que abordan diversos géneros que van desde poesía, memorias, libros de viajes, discurso parlamentario y crónicas. “La memoria es el arma de la Historia. Guillermo Prieto fue uno de sus mejores guerreros. La poseyó, la ejercitó, supo valerse de ella para dar testimonio de los tiempos en los que no sólo le correspondió vivir sino ser uno de sus protagonistas más notables”.

El también miembro de El Colegio Nacional, señala en la introducción del libro Memoria de mis tiempos, que Prieto tuvo la fortuna de vivir casi todo el siglo XIX, ya que nació en 1818, cuando México estaba a tres años de lograr la emancipación política respecto de España y murió en 1897, cuando el país había logrado consolidarse como sociedad civil y como una república con instituciones.

“Prieto había sido testigo de primera fila de varios de los instantes miliares en la difícil tarea; algunas ocasiones, actor determinante. Sus ojos vieron y vivieron tres guerras mayores. En todas participó con sus esfuerzos civiles y sus conocimientos intelectuales. De todas dejó su testimonio e interpretación”.

Prieto participó en la Guerra de Reforma, luchó contra la intervención francesa y en la Revolución de Tuxtepec. Además, fundó la Academia de Letrán, germen de la literatura mexicana y en 1840 publicó su primera crónica, bajo el seudónimo de Benedetto, y después lo haría con el seudónimo de Fidel. 

Guillermo Prieto redactó para el periódico El Siglo Diez y Nueve 49 cuadros de costumbres titulados San Lunes de Fidel.

La carta a José María Vigil está fechada el 10 de junio de 1879. En ésta Prieto le pide promover su libro Viaje a Estados Unidos.

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