El ambicioso plan del presidente estadunidense, George W. Bush, para enviar astronautas a la Luna y Marte es viable, pero su costo y sus riesgos podrían perjudicar otros programas espaciales, según la Sociedad de Física de EU.
La semana pasada, el Congreso aprobó para la Agencia Espacial estadunidense (NASA) una partida presupuestaria de 16 mil 200 millones de dólares para el período fiscal 2005 y que incluye fondos para la planificación de las misiones tripuladas a la Luna y Marte.
De esta manera, el Congreso dio el espaldarazo al plan que anunció Bush en su discurso anual en enero pasado y que incluye el retorno de humanos a la Luna después de más de dos décadas, y el envío de astronautas al planeta rojo.
El aumento del 6 por ciento en el presupuesto de la NASA fue notable: los aprietos financieros han forzado a que el presidente Bush y el Congreso congelen los gastos en todos los proyectos, excepto los vinculados con la lucha antiterrorista y la defensa nacional.
El panorama no era del todo prometedor para la agencia espacial, después del desastre del transbordador “Columbia” el uno de febrero de 2003 y la admisión, por parte de la NASA, de que se ha pasado en unos cinco mil millones de dólares del presupuesto aprobado para la Estación Espacial Internacional.
Pero la posibilidad de que vayan astronautas nuevamente a la Luna, y por primera vez a Marte, tiene su encanto político y los legisladores no se opusieron.
En su anuncio del 14 de enero de este año, Bush se refirió a un posible retorno humano a la Luna para 2020 y la exploración tripulada de Marte para algún tiempo en el cual ni este Congreso ni este gobernante estarán presentes.
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