Escenario

Almodóvar: “Todavía no he leído un libro en pantalla, el papel es un fetiche”

Haber llevado su último guion, el de la cinta Madres Paralelas, a un libro no es más que “un homenaje a sí mismo”, dijo

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El cineasta español en la presentación del libro en Madrid.

El cineasta español en la presentación del libro en Madrid.

EFE

El papel es uno de los “pocos fetiches” del director español Pedro Almodóvar. Por eso, haber llevado su último guion, el de la cinta Madres Paralelas, a un libro no es más que “un homenaje a sí mismo”, comentó este martes en la presentación del volumen en Madrid.

“Yo todavía no he leído un libro en una pantalla ni tengo la menor curiosidad”, aseguró Almodóvar.

La película Madres paralelas entrecruza el tema de la maternidad y la sororidad femenina con las fosas comunes de la Guerra Civil española (1936-1939) a través de la historia de Janis y Ana, dos mujeres solteras que coinciden en un hospital a punto de dar a luz.

La mayor de las dos, fotógrafa interpretada por Penélope Cruz, no se arrepiente, pero la segunda, a quien da vida Milena Smit, es más joven y está traumatizada. Desde ese encuentro, sus vidas no dejan de entrelazarse.

En opinión de Almodóvar, el personaje de Cruz (que le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Venecia) es “el más complicado” que ha escrito en su carrera. Palabras de admiración que replica al hablar de Smit, debutante en la filmografía del cineasta y “la gran revelación de la película”.

La historia enfrenta no solo dos ideas de maternidad absolutamente opuestas: también son dos generaciones que se relacionan con la historia española reciente de forma muy distinta.

“Milena representa una España muy joven que no conoce lo que ha ocurrido en el franquismo”, indicó el director, aunque subrayó que el enfrentamiento entre su personaje y el de Cruz no es “una expresión de las dos Españas”.

El director ha llegado a la presentación del libro desde Los Ángeles (EU), donde el museo de la Academia de Hollywood le ha dedicado una exposición monográfica de su obra.

“Yo os recomiendo que vayáis. No está cerca y os pondrán mil problemas en la frontera, pero merece la pena”, bromeó.

En las salas del museo estadounidense, explicó el director, se proyectan piezas grabadas por él expresamente para la ocasión en las que reflexiona sobre sus cintas y escenas más significativas.

“Las películas dialogan entre sí cuando hablan del mismo tema: el deseo, la maternidad, la familia…”, señaló.

Preguntado por “el Almodóvar creador”, reconoció que lo más importante para él es que cuando escribe “nunca piensa en la película”.

“Es inmediatamente después de tener el primer borrador”, añadió, “es cuando entras en un territorio de sensibilidad muy especial respecto a todo lo que te rodea: los libros que lees, las canciones que oyes… Ahí es cuando la película empieza a cobrar su propia imagen”.

En la presentación estuvo el escritor español Vicente Molina Foix, autor del epílogo que cierra el libro, en el que habla de las numerosas “maclas” que aparecen en esta cinta de Almodóvar. Un término que, según el Diccionario de María Moliner, “es un conjunto de dos cristales con una cara común y desarrollados simétricamente”.

Según el autor, “es la primera vez que Almodóvar inserta en el cristal de la historia contemporánea de su país el plano quebrado de un drama íntimo”.

Molina Foix también recoge el neologismo “almodrama”, acuñado por él mismo, “un compuesto de intensidad y comicidad que no requiere mucha explicación léxica”.

El epílogo, junto a reflexiones, notas e impresiones del propio director, conforma este libro, con fotografías de Iglesias Más y un “storyboard” de Pablo Buratti.