Bienestar

Sólo tres de cada diez adultos mayores cumplen con las recomendaciones de ejercicio

Caminar, bailar, convivir: la actividad física transforma la vejez

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La actividad física es un factor esencial para garantizar una vejez saludable, sin embargo, el 71 por ciento de los adultos mayores en México no alcanza los niveles mínimos recomendados de movimiento —150 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa—, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022. Esta cifra supera el promedio mundial, que se ubica en 31 por ciento.

La inactividad física incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y algunos tipos de cáncer. En contraste, ejercitarse contribuye a recuperar el equilibrio y prevenir caídas, fortalecer la musculatura y mantener la independencia en la vida cotidiana.

El profesor e investigador del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara, doctor Adrián Pelayo Zavalza, subrayó que el movimiento debe integrarse como parte de la rutina diaria en todas las etapas de la vida.

“Así como comemos, bebemos agua o dormimos, también tenemos que incorporar la actividad física como un elemento esencial”, afirmó.

Beneficios y barreras

En personas mayores, el ejercicio ayuda a mineralizar los huesos y reducir el riesgo de fracturas por osteoporosis, disminuye la pérdida de masa muscular y mejora el rendimiento cognitivo, lo que puede contribuir a prevenir enfermedades como el Alzheimer.

No obstante, persisten barreras sociales que limitan la participación de este sector, como el estigma de que deben permanecer en casa, aislados y sin moverse. Tras la pandemia, esta percepción comienza a cambiar y cada vez más adultos mayores buscan integrarse a clubes y gimnasios con programas específicos.

México enfrenta un reto demográfico: actualmente, 7.8 por ciento de la población tiene 60 años o más, y para 2050 se estima que esta proporción alcanzará 17.5 por ciento. Este panorama exige promover estilos de vida activos y generar más espacios desde los ámbitos educativo, privado, social y gubernamental.

Recomendaciones y entorno

Pelayo Zavalza recomendó acudir primero al médico y a un profesional de la cultura física antes de iniciar cualquier programa de ejercicio. Sugirió integrar rutinas de fuerza moderada —de ocho a 12 repeticiones en varias series— y complementarlas con actividades aeróbicas leves como caminatas, jardinería o baile.

El entorno familiar también juega un papel clave: cuando los hijos acompañan a sus padres en la práctica, se convierte en un momento de convivencia y socialización que fortalece vínculos afectivos y motiva a los adultos mayores.

En Puerto Vallarta, el investigador ha impulsado un proyecto de entrenamiento funcional con resultados positivos. “Una integrante inició utilizando dos bastones para caminar y a la semana ya se movía con soltura”, compartió.

Historias de vida

Carmen Villagómez, de 72 años, padecía dolor de rodillas al subir escaleras. Su doctora le recomendó caminar y hacer ejercicios suaves. “Inicié poco a poco, ahora camino 30 minutos diarios y me siento con más energía, duermo bien y no dependo tanto de mis hijos”, relató.

Antonio Ramírez, de 68 años, se volvió sedentario tras su jubilación. Un amigo lo invitó a clases de baile en el DIF y su vida cambió. “Al principio me daba pena, pero ahora no falto. Bajé de peso, mejoré mi equilibrio y encontré nuevas amistades. También mejoró mi ánimo”, dijo.(Con información de la UdeG)

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