Cronomicón

El mundo digital dejó de ser solo una pantalla para convertirse en un espacio donde la música, las emociones y el “calor humano” también existen, con casos como Hatsune Miku y PLAVE, que cambiaron la forma de entender el entretenimiento

Entre lo humano y lo digital: el fenómeno de los idols virtuales en la música moderna

Hatsune Miku y el grupo surcoreano de K-pop PLAVE dos de los grandes exponentes de lo que es ser un Idol Virtual
Idols virtuales Hatsune Miku y el grupo surcoreano de K-pop PLAVE dos de los grandes exponentes de lo que es ser un Idol Virtual

Durante años, a eso que hoy podemos llamar “mundo virtual” se le ha nombrado de muchas formas y por distintos autores, como el “ciberespacio”, propuesto por William Gibson en 1982; la “hiperrealidad”, definida por Jean Baudrillard en 1981; el “metaverso”, acuñado por Neal Stephenson en 1992; o, más recientemente, los llamados “mundos sintéticos”, planteados por Edward Castronova en 2005.

Cada concepto nació en un contexto distinto y desde disciplinas muy diferentes, como la ciencia ficción, la filosofía, la literatura o la economía; sin embargo, aunque sus ideas no partían del mismo lugar, todas coincidían en un punto: existe una delgada línea entre lo físico y lo digital que, tarde o temprano, estaba destinada a romperse.

Hoy existe un entorno digital donde no solo hay videojuegos o redes sociales, sino también sociedades, economía, relaciones, entretenimiento y hasta emociones; es un espacio al que ya no entramos únicamente para jugar, sino para vivir experiencias completas a través de avatares, conciertos virtuales o mundos creados desde una computadora.

Este crecimiento no llegó solo, sino que vino de la mano con el desarrollo de las empresas tecnológicas, muchas de ellas asiáticas, principalmente de Japón y Corea del Sur; estas comenzaron a buscar nuevas formas de llegar a más personas, ya no solo pensaban en las nuevas generaciones dentro de sus países, sino también en un público internacional cada vez más conectado.

Humanos virtuales e inteligencia artificial en la industria musical

En el ámbito de la música, este fue uno de los terrenos donde las empresas decidieron apostar con más fuerza, usando lo virtual como una manera de ofrecer experiencias distintas; así comenzaron a surgir personajes digitales que poco a poco ganaron protagonismo. Su popularidad llevó a que cada vez más compañías intentaran integrar a las personas en estos mundos virtuales, creando figuras que funcionaran como guías, ídolos o estrellas.

Aquí es donde entra el concepto de los “humanos virtuales”; avatares creados digitalmente con una estética realista y animados con inteligencia artificial, cuyo objetivo es imitar conductas y emociones humanas, combinando algoritmos diseñados para replicar lo que hacemos las personas en la vida real.

En la industria musical, las discográficas vieron una mina de oro, pues con ayuda de personajes virtuales podrían crear cantantes desde una computadora y así ya no tendrían que depender de personas reales, ahorrándose pagos de contratos, exclusividades y, sobre todo, asegurándose de que todas las ganancias quedaran bajo el control de la empresa.

Hatsune Miku, Concierto de la Ciudad de México
Hatsune Miku Concierto de la Ciudad de México

Hatsune Miku: el punto de quiebre de los idols virtuales

Un caso especial se dio en Japón con Hatsune Miku, quien en realidad no nació como una cantante, sino como un software creado por la empresa Crypton Future Media; su voz se desarrolló con la herramienta VOCALOID de Yamaha, utilizando la voz de la actriz Saki Fujita, mientras que su diseño, con las icónicas coletas turquesa, estuvo a cargo del ilustrador KEI, haciendo así su debut oficial el 31 de agosto de 2007.

Lo que hizo diferente a Miku del resto de los intentos de personajes virtuales fue que nunca tuvo una personalidad fija ni una historia cerrada; Crypton permitió que los fans hicieran lo que quisieran con ella, escribir canciones, crear historias y compartirlas en internet. Así, Miku se convirtió en lo que su comunidad quiso que fuera, logrando dar conciertos holográficos con llenos totales y demostrando que no se necesitaba un cuerpo físico para convertirse en una superestrella.

Su impacto fue tan grande que llenó eventos masivos como Magical Mirai 2025 en Japón, donde reunió a más de 85 mil personas, y conquistó otros países, como México, donde agotó el Pepsi Center WTC en 2024, reuniendo a cerca de ocho mil personas en una sola noche.

Corea del Sur y la búsqueda de nuevas fórmulas en el K-pop

En el caso de Corea del Sur, la industria del K-pop ha seguido creciendo hasta convertirse en un fenómeno global; con ese crecimiento, las discográficas comenzaron a buscar nuevas formas de llamar la atención de las masas.

Antes de Miku, Corea del Sur ya había experimentado con idols virtuales; en los años noventa apareció Adam, el primer cantante virtual coreano, creado por la empresa Adamsoft, quien, aunque con tecnología limitada, logró vender más de 200 mil copias con solo dos álbumes; sin embargo, el proyecto no logró consolidarse y con el tiempo fue quedando en el olvido.

La pandemia de COVID-19 y el cambio de percepción

La percepción sobre lo virtual cambió después de la pandemia de COVID-19 (2019-2021), cuando el encierro hizo que el mundo digital se viera como una salida, una forma de escapar de lo que estaba pasando en la realidad; para las discográficas, también representó una solución a los problemas de producción, giras y grabaciones.

Así surgieron varios grupos como RE:AL (2020-2021), Feverse (2023), IITERNITI (antes Eternity), MAVE e Isegye Idol, que, desafortunadamente, enfrentaron los mismos problemas que sus antecesores y fallaron por la misma razón: no había conexión con el artista; cada nuevo cantante o grupo virtual que debutaba se quedaba solo como una novedad pasajera, sin lograr la fama esperada ni conectar con el público, y mucho menos reemplazar la “calidez humana”.

Concierto del grupo PLAVE, Su primer concierto de su gira que recorreria todo
Concierto del grupo PLAVE Su primer concierto en Corea del Sur de su gira que recorreria todo (Ig: @plave_official)

Ahí es donde entra PLAVE: el modelo híbrido

PLAVE es un grupo masculino de cinco integrantes, Yejun, Noah, Hamin, Eunho y Bamby, que se encuentran bajo la agencia VLAST; a diferencia de otros idols virtuales, ellos no son inteligencia artificial, aunque se presentan como avatares en 3D, detrás de cada uno hay personas reales que hablan, cantan, bailan, componen y se mueven en tiempo real utilizando tecnología de captura de movimiento, conocida como MoCap (del inglés Motion Capture); sus avatares replican cada gesto humano con una estética inspirada en el manhwa.

Desde antes de su debut oficial en marzo de 2023 con Wait For You, comenzaron a comunicarse con sus fans a través de YouTube; poco a poco fueron mostrando su personalidad y su talento, mientras su música, escrita y producida por ellos mismos, empezó a crecer rápidamente.

Tecnología MoCap

Lo interesante de PLAVE es precisamente esa combinación entre lo humano y lo virtual; para lograrlo, los integrantes utilizan trajes especiales de captura de movimiento que permiten registrar cada paso de baile, cada movimiento y cada expresión, y transferirlos directamente a sus versiones digitales. Gracias a esto, sus presentaciones tienen una presencia escénica tan real como la de cualquier idol tradicional.

Aunque solo existen en el mundo virtual, PLAVE participa en los mismos espacios que los idols humanos del K-pop como BTS, EXO, TXT o Blackpink; realizan transmisiones en vivo, aparecen en programas musicales, participan en concursos y colaboran con artistas reales en retos y dinámicas de redes sociales.

Premios y récords de PLAVE

En 2024 hicieron historia al ganar el primer lugar en Show! Music Core, superando a artistas tradicionales; su éxito continuó con récords en MelOn, premios en distintas ceremonias asiáticas y conciertos con entradas agotadas, ese mismo año realizaron su primer fan-concert, donde vendieron más de cinco mil boletos en solo diez minutos.

A finales de 2024 y durante 2025, el grupo consolidó su estatus en las premiaciones más importantes de Asia; en los Seoul Music Awards y los Hanteo Music Awards fueron reconocidos en categorías como “Innovación” y “Special Award”, destacando también su capacidad para vender cientos de miles de copias físicas de sus álbumes. En los Melon Music Awards (MMA), una de las ceremonias más importantes de Corea del Sur, confirmaron su impacto al ganar tres de los premios más relevantes de la noche.

El factor humano de PLAVE

La diferencia clave de PLAVE está en que destacan porque sus voces son totalmente humanas; cantan en vivo durante sus transmisiones, se equivocan, se ríen y bromean entre ellos, nada de eso está programado. Son reacciones naturales que eliminan la frialdad tecnológica y generan ese “calor humano” que el público percibe.

Aunque sus rostros reales no son públicos para mantener la estética del mundo virtual, sus personalidades sí lo son; los fans no se enamoran de un código, sino del humor, el esfuerzo y la autenticidad de las personas detrás de los avatares. Incluso los errores técnicos o pequeños fallos del sistema funcionan como prueba de que hay alguien vivo del otro lado de la pantalla, reforzando la conexión emocional.

Y ahí está la respuesta; la tecnología puede crear mundos increíbles, pero la perfección fría no conecta. Lo que realmente emociona es saber que alguien real está del otro lado, sintiendo lo mismo que tú; por eso, aunque el futuro sea digital, el corazón humano sigue siendo el motor de todo.

Al final del día, los idols virtuales como PLAVE funcionan no porque sean virtuales, sino porque hacen que las personas se sientan acompañadas; ser fan se convierte en una experiencia compartida, real y viva, aunque ocurra dentro de una pantalla. Ese “calorcito” humano es lo que provoca ganas de ir a un concierto o comprar un disco; al final, los humanos buscamos conectar con otros humanos, no con cables ni códigos.

La inteligencia artificial puede entretener, pero no puede reemplazar esa emoción que pone la piel de gallina cuando alguien canta con el alma; la perfección de las máquinas puede impresionar, pero el corazón humano siempre va a emocionar.

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