Después de convertirse en uno de los proyectos de terror más comentados del año tras su premier mundial en Los Ángeles, Backrooms continúa expandiendo el misterio detrás de uno de los universos más perturbadores surgidos de internet.

La película, dirigida por Kane Parsons (el director más joven en la historia de la productora A24), traslada al cine uno de los fenómenos más inquietantes de la cultura digital contemporánea: los Backrooms, espacios infinitos y aparentemente cotidianos donde la lógica desaparece y el miedo se construye desde la atmósfera, la repetición y lo desconocido.
El proyecto ha comenzado a generar conversación internacional luego de su premier mundial en Los Ángeles, donde medios especializados y asistentes destacaron su capacidad para transformar el horror de “un espacio intermedio” de internet en una experiencia cinematográfica profundamente inmersiva.
Kane Parsons es un visionario creador de YouTube y, en este, su debut como director, nos trae una pesadilla cinematográfica llamada a definir una nueva era en el suspenso y terror psicológico. Basada en su viral serie web, Backrooms es la primera IP de fans de internet en llegar a Hollywood manteniendo intacta su identidad creativa.

“Para mí, Backrooms es el resultado acumulado del agotamiento social ante la monocultura industrializada en la que nos deslizamos. La repetición y los patrones en la sociedad se convierten en privación sensorial; eventualmente, el cerebro trata de encontrar significado y construir a partir del ruido incoherente”, nos comenta el joven director.
Ubicada en 1990, la trama sigue a Clark (Chiwetel Ejiofor), un vendedor de muebles que vive ahogándose en un mar de angustia y sillones producidos en masa en su tienda de muebles temática pirata en los suburbios de Silicon Valley, un hombre que sufre en silencio una crisis. Atormentado por un matrimonio fallido, un negocio que se hunde y sueños arquitectónicos desvanecidos, está en terapia con la doctora Mary Kline (Renate Reinsve), cuyas enseñanzas lo instan a romper los patrones que lo mantienen atrapado.

Un día aparentemente normal, Clark descubre que en el sótano de su tienda existe un portal bañado en luces fluorescentes amarillas que conduce a un inquietante laberinto de interminables oficinas. Cuando Clark desaparece, su terapeuta, la doctora Kline, enfrentando sus propios traumas sepultados, se adentra en la búsqueda, descubriendo una dimensión paralela compuesta por espacios aparentemente cotidianos que se extienden de forma infinita.
Atrapada en este laberinto de pasillos repetitivos y una constante sensación de amenaza invisible, deberá enfrentarse a una realidad que desafía la lógica para intentar traerlo de vuelta, perdiéndose en los Backrooms en busca de respuestas… y de una salida.

Y aunque creo pertinente mencionar que otra característica de este tipo de películas es tener un reparto con actores poco conocidos, uno de los elementos más llamativos de Backrooms es la participación de Renate Reinsve, una de las actrices europeas más reconocidas de los últimos años y nominada al Oscar en 2026. La actriz noruega se integra a una producción que marca un giro inesperado dentro de su carrera, centrada principalmente en el drama y el cine de autor.
“La doctora Kline busca con tanta intensidad ayudar a otras personas, porque eso es lo que la impulsa en la vida. Pero, al esforzarse tanto por ayudar a los demás, no se da cuenta de que no se está ayudando a sí misma, cuando lo necesita mucho”, nos comenta la guapa actriz.
Reinsve obtuvo reconocimiento internacional tras protagonizar La peor persona del mundo, película que le otorgó el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes y una nominación al BAFTA.
Ahora, la actriz se adentra en el terror psicológico de la mano de A24 y Kane Parsons, acompañada por un elenco conformado por Chiwetel Ejiofor, Mark Duplass, Finn Bennett y Lukita Maxwell.

Uno de los aspectos que más me llama la atención de esta película es esta nueva tendencia de hacer películas de terror psicológico enfocadas a un público joven que ya conoce el título de origen y espera con ansias la versión cinematográfica, así como a un público adulto ávido de sorprenderse (que ya está cansado de las secuelas 20 años después).
Esta es una historia interesante y que atrapa al cinéfilo sin ser continuación o precuela de ninguna saga, donde el villano es algo ambiguo y desconocido; incluso, en algunos casos, el villano es el mismo ser humano llevado a sus límites impulsado por algún trauma.
Backrooms traslada al cine uno de los fenómenos más perturbadores de la cultura digital, explorando un terror psicológico construido desde la atmósfera, la repetición y el miedo a lo desconocido. No recurre al susto de pastelazo, ni al monstruo deforme del cine clásico del género.

Parte de su encanto es no explicar todo lo que sucede, ni definir reglas en un espacio, un limbo que aparenta no tenerlas. Algo muy al estilo de la célebre serie La dimensión desconocida (cualquier parecido no es coincidencia).
Recomendable para los cinéfilos que gustan del cine perturbador que va más allá del cine de suspenso. ¡Nos vemos en el cine!
DATO
Los invito a checar mi Facebook: CINÉFILO HD y COMICTLÁN TV, donde platico sobre cine de superhéroes y de culto, además de tener promociones con obsequios.