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Todo es cuántico: un físico francés busca explicar la clarividencia “científicamente”

¿Podemos predecir el futuro? Milenariamente, las más distintas civilizaciones han desarrollado sistemas adivinatorios, desde los más rudimentarios, como los caracoles o el pozo del café, hasta otros cuya complejidad requiere conocimientos avanzados de simbología sagrada, como el Tarot o la Astrología.

San Agustín de Hipona planteó el problema del tiempo descartando toda posibilidad de una real precognición; si el pasado ya dejó de ser, el futuro está aún en proceso. La existencia y la constatación que podemos tener de ella se resuelven únicamente en el presente.

Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Jean-Pierre Garnier Malet

Solo Dios, que está en la esfera de lo eterno, contempla simultáneamente el ayer, el hoy y el mañana. No tiene principio ni fin; en su omnipresencia trasciende el tiempo. Así que hacerle al adivino es tanto como atribuirse un don divino no compatible con nuestra naturaleza finita, mortal e imperfecta.

La especulación científica, que no está exenta de coquetear con la metafísica y el esoterismo, ahora nos viene a decir, en voz del físico francés Jean-Pierre Garnier Malet, que quizás nuestras corazonadas tengan un fundamento en las interpretaciones y deducciones que podemos hacer de las complejas teorías de la física cuántica. La fuente de las explicaciones de lo sorprendente y milagroso estaría en el reino cuántico.

Garnier apunta que el saber anticipado que podemos tener de lo que acontecerá se debe a fenómenos cuánticos y no psíquicos o espirituales. Desde su Teoría del Desdoblamiento del Tiempo afirma que existimos en dos planos temporales a la vez: el hoy y el mañana, y que nuestro doble cuántico se aventura en el futuro para advertirnos de los peligros por acontecer y ayudarnos a tomar las mejores decisiones mediante corazonadas. Ya no habría un ángel de la guarda, como enseña la doctrina, sino un yo cuántico viajando en el tiempo.

Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Jean-Pierre Garnier Malet

Este yo cuántico se presenta como una explicación aparentemente plausible, apelando a la ciencia, sobre sucesos que antes etiquetábamos como místicos, como los viajes astrales, las premoniciones y las más ordinarias —y no tan espirituales— corazonadas. A estas las relacionamos con un sexto sentido que no sería otra cosa que la voz interna de nuestro yo del futuro.

Ya decía también San Agustín de Hipona que en nosotros hay dos yoidades: la externa o mundana y la interior, orientada hacia Dios y la virtud. Para Garnier tendríamos una yoidad plantada en el aquí y el ahora, y otra, cuántica, capaz de desplazarse por todas las coordenadas espacio-temporales, según lo explica su Teoría del Desdoblamiento del Tiempo.

Garnier tiene cierta autoridad para hacer estas afirmaciones, pues no es un maestro de la New Age buscando construir puentes entre la ciencia contemporánea y la metafísica antigua por conveniencia, para hacer más creíbles sus revelaciones chamánicas, neo-espiritistas o angelológicas. Es un hombre de ciencia, sin turbante, con un doctorado en Física y especializado en mecánica de fluidos. En su disciplina tiene méritos: en los años noventa del siglo pasado realizó una serie de ecuaciones matemáticas para explicar anomalías en el movimiento de los planetas en el espacio.

Sin embargo, esta proeza de la astrofísica teórica no hizo demasiado ruido en el campo de la divulgación científica hasta que Garnier aseveró que sus descubrimientos, como el desdoblamiento del tiempo, también aplicaban para los seres humanos, concluyendo que existimos en dos planos temporales al mismo tiempo.

La teoría de Garnier, entendida en términos simples, podría resultar un tanto convincente. Señala que el tiempo no corre a una sola velocidad. Percibimos y vivimos un “tiempo real” que experimentamos segundo a segundo, pero otra parte de nuestra conciencia operaría en un supuesto tiempo cuántico infinitamente más rápido. Garnier llama a esta parte de nosotros que se desdobla y anticipa el mañana “doble cuántico”.

Como si de una sonda se tratara, el doble cuántico te deja en el presente y en su lento discurrir, mientras él se desplaza al futuro a una velocidad microscópica, explorando tus distintas posibilidades y volviendo a ti para darte advertencias. Aquí cabría una primera objeción: ¿por qué solo unos pocos tienen un doble cuántico operativo y eficaz, mientras la mayoría somos incapaces de predecir o anticipar nuestro mañana?

Además, está el problema de cómo entramos en contacto con este doble cuántico, a lo que Garnier Malet contesta que la conexión es más vívida durante la fase REM del sueño, caracterizada por una intensa actividad cerebral, sueños vívidos y movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados. Fuera del estado de vigilia, al dormir, el cerebro se abriría para recibir los mensajes del doble cuántico.

Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Jean-Pierre Garnier Malet

¿Dónde reside el secreto para conectar con mi doble cuántico? Pues aquí es donde aparece el marketing New Age sacando dividendos de la teoría cuántica, ya que existen cursos muy populares en la escena del esoterismo de masas que supuestamente ayudan a conseguir una correcta programación del sueño. Para lograrla hay que dormir profundamente, dejándose ir hacia un estado de calma y entregándole al doble cuántico nuestros problemas y dudas.

Siguiendo esta práctica con buen ánimo y tranquilidad, se asegura que conectarás con tu doble cuántico y que este seguirá tus instrucciones, analizando el mejor futuro posible para ti. Al despertar, o quizás días después, tendrás tu respuesta, que se presentará con claridad repentina o en forma de corazonada.

La teoría de Jean-Pierre Garnier Malet ha tenido buena acogida en los ámbitos del esoterismo de masas, con millones de seguidores. Muchos afirman que las técnicas que este físico francés propone realmente les han ayudado a tomar mejores decisiones.

A quienes no ha logrado convencer es a sus propios colegas, que encuentran difícil —o mejor dicho, forzado y amañado— extrapolar las teorías de la física cuántica a los ámbitos humanos. Le recriminan que sus aseveraciones acerca de un supuesto doble cuántico carecen de pruebas y tienen mucho de especulación seudocientífica.

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