“La Odisea”, de Christopher Nolan, es una épica película de acción mítica rodada por todo el mundo utilizando la novedosa tecnología cinematográfica IMAX. Es el primer largometraje de la historia filmado íntegramente con este tipo de cámaras de cine.

“La Odisea” lleva a la pantalla la epopeya heroica de Homero, una obra literaria considerada el texto fundacional de la cultura occidental y una de las fuentes originales del cine fantástico en general. Rodada en seis países y con un elenco estelar, todos los actores principales ya habían trabajado anteriormente con el director y todos son multipremiados. Esta es la decimotercera película de Nolan, quien hace realidad el sueño que tenía desde hace muchos años de rodar una cinta íntegramente con cámaras IMAX, representando su experiencia cinematográfica más envolvente, ambiciosa y grandiosa hasta la fecha.

“La Odisea” es protagonizada por el ganador del Premio Óscar Matt Damon como Odiseo, rey de Ítaca; por el ganador del BAFTA Tom Holland (el mismísimo Spider-Man) como Telémaco, hijo de Odiseo; la multipremiada actriz Anne Hathaway interpreta a Penélope, reina de Ítaca y esposa de Odiseo; Robert Pattinson da vida a Antínoo, uno de los pretendientes de Penélope; la ganadora del Premio Óscar Lupita Nyong’o interpreta un doble papel: Helena de Troya, reina de Esparta, y su hermana Clitemnestra, reina de Micenas; la nominada al Óscar Samantha Morton encarna a Circe, una poderosa hechicera; el ganador del Emmy John Leguizamo interpreta a Eumeo, fiel sirviente de Odiseo; la ganadora del Emmy y del Globo de Oro Zendaya da vida a la diosa Atenea; y la ganadora del Premio Óscar Charlize Theron interpreta a Calipso, una ninfa inmortal.

Jon Bernthal interpreta a Menelao, rey de Esparta y esposo de Helena de Troya; el actor nominado al Emmy Himesh Patel da vida a Euríloco, segundo al mando de la tripulación de Odiseo; Bill Irwin interpreta al Cíclope, un gigante de un solo ojo; Elliot Page encarna a Sinón, un guerrero griego; Benny Safdie interpreta a Agamenón, rey de Micenas; Corey Hawkins da vida a Polybius, uno de los pretendientes de Penélope; y Mia Goth interpreta a Melanto, una sirvienta de la reina Penélope.
“La Odisea” fue escrita para la pantalla y dirigida por Christopher Nolan, basada, por supuesto, en el poema épico griego de Homero. Es una cinta muy orgánica en la que se cuidó hasta el último detalle, con un excelente equilibrio entre la cinematografía clásica y los esquemas vanguardistas, sin abusar de los efectos especiales digitales. Y no solo hay talento de primer nivel frente a la cámara; también lo hay detrás de ella. El director de fotografía es el ganador del Premio Óscar Hoyte van Hoytema y el vestuario fue diseñado por la nominada al Óscar Ellen Mirojnick. Me atrevo a predecir varias nominaciones al Premio de la Academia para esta película.

“La Odisea” es una saga única. Con una narración no lineal, numerosos flashbacks (otro acierto), tramas paralelas, historias dentro de historias y metacomentarios, el poema se articula en torno a dos figuras centrales: Odiseo de Ítaca, rey de una rocosa isla griega que gana la guerra para Agamenón gracias a su emblemática estratagema del caballo de Troya; y su hijo, el joven Telémaco, quien era apenas un niño cuando su padre partió hacia Troya. Mientras Odiseo emprende la etapa crucial de su viaje de regreso a casa, plagado de dioses y monstruos, tormentas y tragedias, Telémaco mantiene la esperanza de que su padre, desaparecido desde hace años, continúe con vida, en medio de una creciente crisis en Ítaca que amenaza tanto a él como a su madre, Penélope. Una manada de príncipes y nobles ambiciosos se ha instalado en el palacio familiar y presiona a la reina para que renuncie a Odiseo, vuelva a casarse y nombre rey a uno de ellos.

Para entender mejor el contexto de la historia, hay que señalar que en el centro de “La Odisea” se encuentran dos temas interconectados que expresan ideales y valores fundamentales de la Antigua Grecia. El primero es la xenia (“amistad hacia el huésped”), la práctica de ofrecer una generosa hospitalidad a los forasteros. Conocida también como “la Ley de Zeus”, este código de conducta era considerado un deber tanto cívico como divino, y su incumplimiento, ya fuera por parte del anfitrión o del huésped, se veía como algo vergonzoso e impío. Esta costumbre permitió a Grecia fortalecer alianzas y construir una amplia red comercial.

El segundo gran tema es el nostos (“regreso a casa”), entendido no solo como el viaje físico de vuelta al hogar, sino también como un proceso espiritual de renacimiento, en el que la búsqueda del hogar y de sus recompensas —el reencuentro con los seres queridos y la recuperación del honor, los títulos y las riquezas— exige enfrentar pruebas que transforman y fortalecen el carácter.

Cabe señalar que es tan clara la visión del director sobre su producto final que, a diferencia de estos tiempos modernos, en los que las películas se exhiben en formato digital (algo que ocurre desde hace más de quince años), decidió distribuir “La Odisea” en formato de celuloide, con sonido y fotografía al estilo clásico. Esto convierte su exhibición en toda una experiencia de apreciación artística para el cinéfilo.
Recomendable para las personas a las que les gusta el cine en toda la extensión de la palabra.
¡Nos vemos en el cine!

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