En la industria cinematográfica, terminar una película no siempre significa haber llegado a la meta. Para muchas producciones independientes provenientes de América Latina y otros territorios del Sur Global, el verdadero desafío comienza después de concluir el rodaje: encontrar una ruta que les permita llegar a sus espectadores, cruzar fronteras, superar las barreras lingüísticas y culturales y permanecer en circulación más allá del circuito de festivales.
Con la intención de atender precisamente ese problema surge Alternativa Distribution, un nuevo sello de distribución cinematográfica sin fines de lucro que busca ampliar el acceso mundial a películas con impacto social provenientes del Sur Global. La iniciativa forma parte de Alternativa, proyecto cinematográfico global apoyado por inDrive, y apuesta por un modelo en el que la distribución no sea únicamente una operación comercial, sino también una herramienta para ampliar la representación y generar conversaciones alrededor de historias que suelen quedar fuera de los grandes circuitos.
Avital Lavi, líder de distribución fílmica de Alternativa, explica que el proyecto nació al identificar las dificultades estructurales que enfrentan numerosas películas de gran calidad para encontrar a sus audiencias.
“Alternativa Distribution existe en respuesta a las trabas que muchas películas excelentes del Sur Global enfrentan para llegar a sus audiencias, y a nuestra convicción sobre el poder del cine para transformar mentes y corazones, así como para contribuir a una sociedad más justa”, señala.
El sello trabaja con los titulares de los derechos mediante acuerdos que buscan ser justos y transparentes, mientras desarrolla una red internacional de cadenas de televisión, plataformas de streaming, instituciones educativas y otros espacios de exhibición para llevar las películas a públicos diversos.
Cuando el reconocimiento en festivales no es suficiente
Uno de los problemas que Alternativa Distribution identifica es que numerosas películas del Sur Global consiguen reconocimiento dentro de festivales cinematográficos, pero encuentran dificultades para continuar su recorrido una vez que termina esa etapa.
“Muchas películas del Sur Global enfrentan barreras estructurales que dificultan su llegada a las audiencias, desde recursos limitados de producción y mercadotecnia hasta la falta de localización”, explica Lavi.
El circuito de festivales puede convertirse así en una especie de punto de llegada involuntario: una película obtiene premios, críticas favorables o reconocimiento internacional, pero no necesariamente encuentra una vía para alcanzar a los espectadores fuera de esos espacios especializados.
“Algunas películas logran abrirse paso y recibir reconocimiento en el circuito de festivales, pero con demasiada frecuencia, ese es el final del camino para ellas”, apunta.
Frente a este escenario, la distribuidora busca intervenir desde la identificación misma de las obras. Su objetivo es localizar películas que podrían pasar desapercibidas, incorporarlas a su catálogo, invertir en su localización y conectarlas activamente con compradores internacionales.
El problema adquiere una dimensión particular en América Latina, donde, de acuerdo con Lavi, todavía existe una brecha importante entre el reconocimiento artístico de una película y su capacidad para mantener una circulación internacional.
“Vemos la necesidad de dar una oportunidad a las historias locales y localizar películas de otras partes del Sur Global que, en muchas ocasiones, abordan problemáticas sociales compartidas con el público latinoamericano, pero no tienen la oportunidad de ser descubiertas por este”, afirma.
Una distribuidora sin fines de lucro
Una de las principales diferencias de Alternativa Distribution frente a otros modelos de distribución independiente es, precisamente, su carácter no lucrativo.
Lavi explica que el proyecto está enfocado en el alcance y el impacto de las películas, por lo que analiza su potencial para generar cambios significativos en las audiencias. Esta perspectiva también determina su apuesta por la localización, un proceso que puede representar una barrera considerable para películas independientes.
“Por un lado, somos una distribuidora sin fines de lucro enfocada en el alcance y el impacto, lo que significa que analizamos minuciosamente el potencial de una película para generar un cambio significativo”, señala.
El modelo también busca que los cineastas y titulares de derechos puedan continuar desarrollando sus carreras.
“Estamos comprometidos a apoyar a las industrias cinematográficas del Sur Global, permitiendo que los cineastas sigan creando y llevando a la pantalla voces e historias poco representadas”, agrega.
Para ello, Alternativa Distribution plantea ofrecer condiciones consideradas justas y sostenibles para los titulares de derechos, al tiempo que mantiene tarifas de licencia accesibles para los compradores.
En cuanto a su esquema económico, la distribuidora contempla una garantía mínima que se paga a los titulares de derechos inmediatamente después de la firma del acuerdo. Posteriormente, una vez que el acuerdo de distribución genera ganancias, se entrega la participación correspondiente en los ingresos.
La parte que conserva Alternativa Distribution se utiliza para cubrir las tarifas de licencia, los costos relacionados con el doblaje y la operación de la propia iniciativa sin fines de lucro.
Localizar para que una historia pueda viajar
Una película puede tener una historia poderosa, una propuesta estética sólida y una gran recepción crítica, pero si no cuenta con subtítulos, doblaje o una adecuada adaptación lingüística, sus posibilidades de circular internacionalmente pueden reducirse considerablemente.
Por ello, la traducción y la localización ocupan un lugar central dentro del modelo de Alternativa Distribution.
“¡Un papel enorme!”, responde Lavi al hablar de la importancia de estos procesos. “Para algunos idiomas, muchas veces representa la barrera principal. La localización implica tiempo, búsqueda de proveedores e inversión de dinero, algo que muchos tienden a evitar”.
Más que un procedimiento técnico, la localización representa para el proyecto una posibilidad de construir puentes entre espectadores que hablan diferentes idiomas y realidades culturales que quizá les resultan lejanas.
Sin embargo, la apuesta no consiste en hacer que las películas pierdan aquello que las hace particulares para adaptarse a los mercados internacionales.
Que viajar no signifique perder la identidad
Una de las preguntas fundamentales para cualquier producción que busca cruzar fronteras es cómo lograr que una historia local pueda ser comprendida por espectadores internacionales sin sacrificar su identidad cultural.
Para Alternativa Distribution, la respuesta está precisamente en defender esa especificidad.
“Nuestro objetivo es aumentar la representación mundial de las culturas del Sur Global, y vemos una creciente demanda por parte de los cinéfilos de todo el planeta de estar expuestos a la especificidad cultural, que es lo que realmente hace que una película sea distintiva y valiosa”, sostiene Lavi.
La distribuidora entiende esa diversidad como una oportunidad y no como un obstáculo. En lugar de “traducir” una película culturalmente para hacerla más digerible para otros mercados, plantea crear las condiciones para que el público internacional pueda acercarse a otras realidades.
“Este puente tan necesario entre los espectadores globales y las distintas culturas es la razón de ser de Alternativa Distribution”, afirma.
La perspectiva parte de una idea sencilla, pero relevante en un mercado audiovisual cada vez más globalizado: una historia no tiene que desprenderse de su identidad para ser universal.
¿Puede la distribución cambiar quiénes tienen derecho a contar historias?
La concentración de la industria audiovisual en unas cuantas grandes potencias cinematográficas también plantea una pregunta sobre quiénes consiguen que sus historias circulen y quiénes permanecen fuera de los grandes escaparates internacionales.
Desde esa perspectiva, Alternativa Distribution considera que la distribución puede contribuir a modificar, aunque sea parcialmente, ese panorama.
“Con este tipo específico de distribución orientada a la circulación de filmes de países subrepresentados, y con la creciente atención enfocada hacia las narrativas independientes del Sur Global, definitivamente sí”, responde Lavi.
No obstante, reconoce que la distribución por sí misma no puede transformar toda la estructura de la industria.
“No creemos que la distribución por sí sola pueda cambiar la estructura de la industria, pero sí consideramos que puede contribuir a un panorama más diverso y brindar una oportunidad a muchísimas películas”, puntualiza.
La apuesta, entonces, no se limita a encontrar compradores para un catálogo. Se trata también de contribuir a que determinadas voces tengan mayores posibilidades de permanecer en circulación.
El cine como detonador de conversaciones
El concepto de “impacto social” es central en la propuesta de Alternativa Distribution, pero la iniciativa busca entenderlo de una manera que vaya más allá de las cifras de audiencia.
Las películas que interesan al sello son aquellas capaces de visibilizar problemáticas sociales, cuestionar ideas preconcebidas y ofrecer perspectivas distintas sobre realidades que requieren mayor atención.
Entre los temas que pueden formar parte de este universo están los derechos de las infancias y las mujeres, la violencia de género, el cambio climático, la salud mental, la equidad financiera y social y la igualdad de género.
Pero para Lavi, el impacto de una película no puede medirse únicamente por el número de personas que la ven.
“Creemos que una película puede generar un impacto cuando cambia maneras de pensar, genera empatía o inspira a una persona a actuar de manera diferente”, explica.
Por ello, la organización contempla medir qué ocurre después de que las audiencias tienen contacto con las películas, mediante herramientas como encuestas, escucha social y alianzas con instituciones académicas.
La pregunta deja de ser únicamente cuántas personas vieron una obra y comienza a ser qué hizo esa película con quienes la vieron.
De la pantalla al aula y a otros espacios
Para ampliar ese impacto, Alternativa Distribution busca construir alianzas que no se limiten a la adquisición tradicional de contenidos.
El sello tiene entre sus objetivos establecer relaciones duraderas con equipos de programación de cadenas de televisión, plataformas de streaming y proveedores de entretenimiento a bordo, pero también considera fundamentales otros espacios donde el cine puede convertirse en una herramienta de reflexión.
En el ámbito educativo, por ejemplo, la distribuidora identifica una oportunidad para incorporar películas de impacto social en programas y entornos de aprendizaje.
La intención es que estas obras contribuyan a fomentar “la empatía, la tolerancia y la concientización entre las futuras generaciones”.
Este enfoque amplía la idea tradicional de distribución. Una película no termina necesariamente cuando aparecen los créditos finales: puede continuar su recorrido en una conversación, un salón de clases, una discusión comunitaria o una iniciativa social.
¿Qué significa que una película haya cumplido su propósito?
Para Alternativa Distribution, el éxito de una película tampoco se reduce a conseguir una audiencia masiva.
El objetivo final es alcanzar una circulación integral: que las películas puedan llegar a espectadores de distintas partes del mundo, pero también que su contenido produzca una reacción que vaya más allá del momento de la exhibición.
“Consideraremos que nuestro trabajo ha sido un éxito una vez que hayamos logrado una circulación integral de la película, no solo llegando a las pantallas de millones de espectadores a nivel global, sino también detonando conversaciones que puedan desafiar las normas sociales”, explica Lavi.
Esa circulación ideal podría llevar a los espectadores a conversar sobre el tema con otras personas, cuestionar sus propias ideas, revisar la manera en que se relacionan con los demás o incluso involucrarse activamente en determinadas causas.
Desde esta perspectiva, distribuir cine implica también preguntarse qué sucede con una historia después de que alguien la ve.
Más allá de encontrar espectadores
En un ecosistema audiovisual donde las plataformas globales han ampliado considerablemente la cantidad de contenidos disponibles, paradójicamente encontrar una audiencia puede seguir siendo uno de los principales desafíos para las producciones independientes.
La existencia de miles de películas no garantiza que todas tengan las mismas posibilidades de ser descubiertas. Las diferencias de presupuesto, promoción, idioma, infraestructura y acceso a mercados internacionales pueden determinar qué historias consiguen circular y cuáles permanecen prácticamente invisibles.
Alternativa Distribution parte de esa desigualdad para plantear otro modelo: uno en el que la distribución sea entendida como una parte fundamental del ecosistema cinematográfico y como una posibilidad de ampliar la diversidad de las historias que llegan a las pantallas.
En el caso del Sur Global, la apuesta adquiere una dimensión particular. Se trata de territorios con industrias cinematográficas diversas y con cineastas que producen historias atravesadas por problemáticas sociales, culturales y políticas propias, pero también por preocupaciones que pueden encontrar eco en otras regiones.
El reto está en construir los puentes para que esas películas puedan viajar sin perder aquello que las hace únicas.
Para Alternativa Distribution, la respuesta está en combinar acuerdos justos con los creadores, inversión en localización, alianzas internacionales y una concepción del cine que no termina en la taquilla ni en el número de reproducciones.
Porque una película puede transformar una mirada incluso cuando no alcanza las grandes salas; puede abrir una conversación aunque haya sido realizada lejos de los principales centros de producción; y puede generar empatía entre personas que nunca han vivido la misma realidad.
En última instancia, la apuesta de Alternativa Distribution consiste en que esas historias tengan la oportunidad de ser vistas. Y, a partir de ahí, que puedan hacer algo más: permanecer en la conversación, cuestionar certezas y ampliar la manera en que el mundo se mira a sí mismo a través del cine.