Cronomicón

El Festival de Cine Independiente de la Ciudad de México celebrará su novena edición del 2 al 6 de septiembre, con una programación que apuesta por el cine como un espacio para detenerse, cuestionar y descubrir otras formas de mirar

El cine independiente apuesta por “sostener la mirada” ante la era del consumo inmediato

En un momento marcado por el consumo acelerado de imágenes, los videos de corta duración y los algoritmos que determinan cada vez más qué vemos, el Festival de Cine Independiente de la Ciudad de México propone una idea aparentemente sencilla, pero cada vez más difícil: sostener la mirada.

Ese es el lema de su novena edición, que se llevará a cabo del 2 al 6 de septiembre en distintas sedes de la capital, con una programación que incluye cine mexicano clásico revisitado, estrenos, cortometrajes, animación, propuestas híbridas, cine realizado desde pueblos originarios y un programa dedicado a reflexionar sobre las masculinidades.

De acuerdo con Emiliano Escoto, productor del festival, el encuentro ha experimentado un crecimiento importante durante los últimos años, particularmente a partir de los apoyos obtenidos del Fideicomiso de Promoción del Cine Mexicano (Procine) de la Ciudad de México.

“Proyectos culturales sin fondos se vuelven casi que un hobby, voluntariado y divertimento”, señaló Escoto, quien consideró fundamental que los gestores culturales puedan vivir de su trabajo.

El festival, explicó, mantiene una estructura pequeña: la programación y la producción recaen principalmente en Escoto y el realizador Adán Ruiz, mientras que otros colaboradores se incorporan durante las últimas etapas. Esta dinámica ha permitido construir una propuesta que combina la competencia de cortometrajes con actividades especiales y ciclos temáticos.

Clásicos que vuelven a la pantalla

Uno de los ejes de esta edición será la recuperación de películas mexicanas clásicas para proyectarlas nuevamente en pantalla grande. Entre ellas se encuentran Llámenme Mike, de Alfredo Gurrola, y Tintorera, de René Cardona Jr., dos películas de los años setenta que, desde perspectivas muy distintas, permiten revisar el cine mexicano de otras épocas.

La función inaugural será Llámenme Mike, considerada una de las películas pioneras del cine negro realizado en la Ciudad de México durante los años setenta. La proyección contará con la presencia de Alfredo Gurrola y busca generar una conversación alrededor de una cinta que conserva una importante comunidad de seguidores.

Para Escoto, recuperar estas películas tiene un valor especial porque incluso críticos y cineastas le han expresado que nunca habían tenido la oportunidad de verlas en una pantalla grande.

También se proyectará Tintorera, el tiburón mexicano, una cinta particularmente polémica desde la mirada contemporánea, pero que el festival utiliza como punto de partida para preguntarse cómo han cambiado —o no— los límites de aquello que el cine representa.

La película, protagonizada por Andrés García y Hugo Stiglitz, presenta una relación que permite contrastar las representaciones de la masculinidad, la sexualidad y las relaciones humanas en el cine de décadas pasadas con las discusiones actuales.

Hablar de masculinidades

Esta reflexión conecta directamente con Reencuadres: Cine y perspectiva de género, programa curado por Paulina Romo, que en esta ocasión coloca en el centro las masculinidades.

El planteamiento parte de una pregunta: ¿qué significa ser hombre en una sociedad como la mexicana, marcada históricamente por el machismo?

Para el productor del festival, hablar de violencia de género no debería limitarse a generar espacios para las mujeres, sino que también resulta necesario confrontar y discutir con quienes ejercen la violencia.

“¿Qué significa ser hombre? ¿Cómo se conforma y se consolida el ser hombre en una sociedad como la mexicana, que tiene un historial de machismo muy duro?”, cuestionó.

El programa busca, por ello, generar un espacio de reflexión y sensibilidad en torno a la construcción de las masculinidades y convocar especialmente a los hombres a participar en la conversación.

La propuesta surge, en parte, de la experiencia de años anteriores, cuando el programa llevaba por nombre Cine por Mujeres y estaba enfocado en analizar la presencia femenina en la industria cinematográfica, tanto frente como detrás de cámara.

Las discusiones sobre la participación de las mujeres terminaban con frecuencia conduciendo hacia la violencia, el acoso y las desigualdades. A partir de ello, el festival decidió cambiar el enfoque y preguntarse por el papel de los hombres dentro de esas estructuras.

Cine joven y nuevas formas de mirar

La competencia de cortometrajes continúa siendo una de las columnas vertebrales del encuentro. A ella se suman programas dedicados a cine realizado desde pueblos originarios, primeras obras de estudiantes de cine, propuestas que exploran los límites entre ficción y documental y un programa de animación.

Más que agrupar películas bajo categorías rígidas, el festival busca reunir propuestas caracterizadas por el riesgo narrativo, la experimentación formal y el atrevimiento para contar historias de otras maneras.

El jurado de esta edición estará integrado por la productora Mónica Cruz, el distribuidor Julio César Durán y el programador Ramsés Luna.

La apuesta coincide con el lema de esta edición: sostener la mirada frente a una cultura dominada por la inmediatez.

Escoto considera que actualmente vivimos en un entorno cada vez más “algoritmizado”, en el que el consumo de imágenes está marcado por el desplazamiento constante en redes sociales, los videos de un minuto y los contenidos diseñados para captar la atención durante unos cuantos segundos.

Incluso el cine, las series y las telenovelas enfrentan esa transformación, con nuevos formatos de consumo y producciones realizadas mediante inteligencia artificial.

Sin embargo, la intención del festival no es plantear que el pasado era necesariamente mejor, sino defender la existencia de alternativas.

“No sé qué es lo mejor, solo creo que es necesario que haya alternativa y que haya opciones, que no consumamos todo el tiempo lo mismo”, explicó Escoto.

Un festival para lo inesperado

La programación también contempla el estreno en Ciudad de México de Los amantes se despiden con la mirada, de Rigoberto Perezcano, que será la función de clausura.

La película aborda el tema de los matrimonios infantiles y las prácticas que obligan a niñas a casarse a cambio de bienes, una realidad que, de acuerdo con Escoto, continúa ocurriendo.

El productor destacó particularmente la propuesta estética de la cinta, el uso del blanco y negro y la manera en que Perezcano, originario de Oaxaca, se aproxima a la comunidad que retrata.

Otro de los acontecimientos especiales será el performance cinematográfico a cargo del colectivo Umbra, de Morelia, Michoacán. El cineconcierto explorará la relación entre el cuerpo y lo digital, además de conceptos como el accidente, el error y el glitch.

La propuesta parte de una pregunta que parece cada vez más cercana: ¿seguimos frente a las pantallas o, de alguna manera, ya estamos dentro de ellas?

“De pronto ya no estamos frente a la imagen, ya somos la imagen”, planteó Escoto.

Durante cuatro días, el festival ocupará distintas sedes de la Ciudad de México, desde Coyoacán hasta Tlatelolco y pasando por el Centro Histórico.

En una época en la que buena parte del entretenimiento apuesta por la velocidad, la repetición y los contenidos determinados por algoritmos, el Festival de Cine Independiente busca recuperar precisamente aquello que parece estar perdiéndose: la posibilidad de permanecer frente a una imagen, dejarse sorprender y encontrar algo que no se estaba buscando.

“Un festival es un lugar para lo insospechado”, resume Escoto. Y esa es, justamente, la invitación de esta novena edición: estar dispuesto a que ocurra algo que no ocurre todos los días.

Lo más relevante en México