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FOP: Universo y esplendor

Mezcla de rock pop ecléctico, FOP explora la introspección y la convierte en un universo sonoro propio.

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FOP

FOP, nombre artístico que corresponde a las iniciales de Fernando Ortiz Pallares, es un artista multidisciplinario mexicano, músico, compositor y productor que regresa a la escena musical con el lanzamiento de “El Jardín Perdido”, primer sencillo de su próximo álbum.

“El Jardín Perdido” representa el punto de partida de un nuevo viaje sonoro marcado por el rock pop ecléctico, una gran producción y una propuesta conceptual que invita a recorrer, a través de la música y el video, diferentes estados de introspección y reflexión personal.

Para FOP, uno de los aspectos más disfrutables de este proceso ha sido la posibilidad de reunir a destacados músicos mexicanos con quienes ha trabajado en la grabación de este nuevo material. El resultado es una experiencia auditiva y sensorial que parte de su propia historia, pero que busca conectar con experiencias similares en quienes escuchen su propuesta.

“El Jardín Perdido” es la introducción a “El Antiguo Esplendor”, su segundo LP, un relato construido a través de 10 canciones y tres interludios instrumentales que narran el descenso del ser humano hasta alcanzar el punto más frágil de su existencia y, desde ahí, emprender un proceso de regeneración y liberación.

En 2024, FOP publicó su primer LP, “Geografía Particular”, integrado por una serie de canciones de su autoría. También cuenta con un EP grabado en concierto y publicado en su canal de YouTube.

  • “El Jardín Perdido” / Primer sencillo: desde el 4 de septiembre de 2026
  • “El Antiguo Esplendor” / Álbum: finales de octubre de 2026 / Disponible en plataformas digitales y YouTube.
FOP

ENTREVISTA

Cuéntanos sobre el proceso creativo de tu nuevo álbum.

—Pensé en hacer un disco “conceptual” que, a través de 10 canciones, narrara la historia de la pérdida del paraíso, la aparente supremacía del ego y la caída hacia abismos interiores, para luego encontrar vías de luz y esperanza y dar, finalmente, con la liberación y la redención. Por eso se llama “El Antiguo Esplendor”.

Con esa idea en la cabeza, en un tiempo muy corto compuse todas las canciones y mi intención es que, a través de la escucha del disco en su totalidad, se pueda comprender el hilo conductor de la historia, aunque también es cierto que cada canción puede funcionar de manera independiente.

En mis canciones, las letras siempre han tenido un peso muy relevante y, para este proyecto, utilicé varias fuentes de inspiración, como los midrash rabínicos, “La Divina Comedia”, el libro del Génesis, los Salmos y hay algún guiño a la poesía de Federico García Lorca.

La música está compuesta con la intención emocional de cada parte de ese proceso de liberación; por eso, los estilos entre una canción y otra varían mucho. Hay un poco de todo. Creo que la mejor definición es la del rock ecléctico.

¿Quién te acompaña en esta grabación, tanto en la parte musical como en la producción?

—Yo creo que un buen disco nunca se logra por el resultado de un esfuerzo individual; es más bien una construcción colectiva. Para “El Antiguo Esplendor” he tenido la suerte de que músicos de la talla de Daniel Torres, líder de Dantor, y Pablo Vamer no solo interpretaran varios instrumentos, sino que además compusieran un par de interludios instrumentales.

También conté con la participación de Anwar Miranda y su guitarra flamenca, con Erendi Gasca, del Centro Mexicano de Musicoterapia, y con Claudio Trejo, quien me ayudó a diseñar todas las percusiones. También participó el Cuarteto Arcano, integrado por grandes músicos que, entre otras cosas, colaboran en la Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Además, participó Lorenza Vargas, una linda y pequeña fan que cantó en unos coros.

El disco lo grabamos en dos estudios de la Ciudad de México: OOX Studios y Valenzo Studios, y fue mezclado en estéreo y en mezcla inmersiva Atmos por Patricio Notholt.

FOP

Las plataformas son básicas en estos tiempos para difundir la música. ¿Qué opinas de editar tu música en disco físico?

—Sí, son básicas y permiten total accesibilidad a tu música en todo el mundo. En contraparte, me parece que, gracias a ellas, la música se ha convertido en entretenimiento puro y se ha perdido el ritual de sentarse a escuchar música.

La música es algo muy serio y va más allá del mero acompañamiento sonoro mientras cocinamos, vamos en el coche o nos subimos a un elevador. La música es el arte más complejo y elevado. Decía el gran Yehudi Menuhin que era el “sonido del más allá”.

Además, leer las letras en las plataformas es un ejercicio de karaoke del que no se requiere ninguna clase de concentración. Me parece que la moda de los vinilos es una especie de rebeldía ante la supremacía del algoritmo y las plataformas.

Por eso, contar con un disco físico es algo muy bonito, porque, además de apreciar el objeto —la portada, las fotos, las letras—, es necesario estar pendiente de la música… al menos para voltear el disco.

FOP

¿Cuál es el momento en el que Fernando Ortiz Pallares decide sacar a su alter ego, FOP?

—Bueno, ese es un apodo que me pusieron desde hace años y ahora lo utilizo como nombre para mis proyectos musicales. No se me ocurrió otro.

En realidad, yo vengo de una carrera corporativa de largo alcance y, durante muchos años, he sido ese tipo de ejecutivo que, después de larguísimas jornadas laborales, llegaba a casa y se ponía a componer canciones en el piano o la guitarra.

Desde niño he hecho música y, desde que comencé a trabajar de manera más intermitente en el mundo corporativo, decidí sacar mi primer disco, “Geografía Particular”, con canciones que compuse en esas épocas. Me gustó tanto la experiencia que he decidido no parar.

Ahora le toca a “El Antiguo Esplendor” y, si Dios me lo permite, seguiré publicando música mientras pueda.

FOP

¿Me puedes decir cinco canciones que te hubiera gustado escribir?

—Buena pregunta: “Lazarus”, de David Bowie, sobre todo por el momento en que la hizo y la publicó; “Manhattan Skyline”, de A-ha, una joya de un grupo fantástico cuyo éxito más grande, “Take on Me”, nunca le ha hecho justicia; “Don’t Stop Me Now”, de Queen, ¿a quién no le gusta ese monumento al rock?; “El sitio de mi recreo”, de Antonio Vega, poesía y pop cercano, amable y conmovedor; y “La incondicional”, de Luis Miguel, además de bonita, por las regalías que ha producido y producirá.

¿Cuándo presentarás tu nuevo disco en Guadalajara?

—Aún no tenemos fechas, pero estamos previendo iniciar los conciertos a finales de noviembre. Queremos hacer conciertos muy bien ejecutados, divertidos e inspiradores.

¿Hay algo más que quieras agregar?

—Cuando terminé de escuchar mi disco, me di cuenta de que, aun cuando no era la intención inicial, la historia de redención que ahí se narra resultó ser completamente autobiográfica. Quizá porque es una historia profundamente humana que a todos nos pasa o nos pasará.

Hacer música es una cosa maravillosa, pero en realidad solo cobra sentido en cuanto alguien la escucha. Espero que a alguien más, como a mí me sucedió, le haga “eco” todo lo que narro a través de estas canciones.

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