Selva Mágica cerró definitivamente sus puertas en Guadalajara después de 38 años de operaciones. El parque, ubicado en la zona de Huentitán y a un costado del Zoológico Guadalajara, se convirtió desde su apertura en 1988 en uno de los espacios de entretenimiento familiar más reconocidos de la ciudad.
La empresa Servicios Compartidos para el Entretenimiento (SECOEN), responsable de la operación, informó que la decisión forma parte de una reestructuración global del grupo al que pertenece. La compañía agradeció a visitantes, familias y colaboradores que hicieron posible la historia del recinto y destacó el vínculo que durante décadas construyó con distintas generaciones de tapatíos.
SECOEN también precisó que Selva Mágica es una empresa independiente del Zoológico Guadalajara, aunque reconoció la relación histórica y el apoyo que existió entre ambos espacios desde sus primeros años.
El cierre también tuvo un impacto laboral: la empresa informó que sus trabajadores serían liquidados conforme a la ley.
El cierre representa el final de una etapa para Guadalajara: un lugar donde miles de personas celebraron cumpleaños, realizaron excursiones, tuvieron sus primeras experiencias en una montaña rusa y construyeron recuerdos familiares. Ahora, el futuro del espacio que ocupó Selva Mágica queda abierto, mientras la ciudad despide a uno de sus referentes de entretenimiento.