Cronomicón

La IA está aprendiendo a cantar

¿Quién canta realmente? La inteligencia artificial y las nuevas voces de la música

Nyla Stone

¿Qué hace falta para que exista un cantante? Una voz, una canción, imagen e historia. Durante mucho tiempo, esos elementos estuvieron interrelacionados a una persona. La inteligencia artificial (IA) empieza a separarlos.

En las plataformas digitales ya circulan artistas que no tienen cuerpo, escenario ni biografía, pero sí una voz identificable, una identidad visual y canciones capaces de reunir a miles de oyentes. Hay casos que son desconcertantes al generar canciones nuevas que imitan la vocalización de artistas reales o temas conocidos que, con la IA, parecen haber sido interpretados por cantantes que jamás los grabaron.

Muchos de los proyectos de cantantes artificiales utilizan una estética en blanco y negro, esencia vintage y a géneros asociados con la nostalgia, como el blues, soul o las baladas. La fórmula da una sensación de familiaridad, como si detrás de cada voz hubiera una trayectoria, a pesar de que esa historia no existe.

Voces sin trayectoria artística

Nyla Stone es un claro ejemplo de cantante creada con la inteligencia artificial. Su canción “Ahora soy mi prioridad”es un fenómeno en diversas plataformas digitales y el proyecto llegó a acercarse al millón de oyentes mensuales en Spotify. La tecnología interviene en la voz y la instrumentación, mientras que las letras tienen participación humana.

Su voz es potente, rasposa y melancólica, está acompañada por canciones sobre desamor, tristeza y empoderamiento femenino. Es una cantante que no existe físicamente y, aun así, ya posee algo que durante mucho tiempo parecía exclusivo de los artistas: un sello inconfundible.

La inteligencia artificial no solo está diseñando sonidos. Está dando vida personajes.

Interpretación con historia

Una de las particularidades de estas vocalizaciones es que son suficientemente convincentes para provocar una reacción emocional. Tienen textura, quiebres y su característica forma de pronunciar las palabras.

Hay momentos en los que esa ilusión se agrieta. Cuando la canción obtiene una mayor intensidad, la entonación llega a ser exagerada porque sus cambios de registro son marcados, pierde naturalidad y la interpretación adquiere una expresividad difícil de ligar con una respiración humana.

Frases rebuscadas

La producción de un cantante artificial no finaliza en la voz. También está en aquello que dice.

En canciones conectadas con proyectos artificiales como Nyla Stone, Jerry’s Sound Room y Xania Monet contienen frases e ideas relacionadas con emociones conocidas como el desamor, la independencia, nostalgia y decepción, pero que en ocasiones pueden sentirse rebuscadas.

Algunas expresiones son exageradamente elaboradas para vivencias cotidianas y otras juntan ideas que no conservan originalidad. Los versos pueden carecer de concordancia, como si varias maneras de hablar sobre un sentimiento se hubieran aglomerado en una sola canción.

Eso no quiere decir que las letras hayan sido escritas por inteligencia artificial. Por ejemplo, en el caso de Nyla Stone, la propuesta musical resalta que existe colaboración humana en su escritura.

Las canciones comunican sentimientos perceptibles y a la vez, los expresan con una solemnidad o una ideación que puede distinguirse poco orgánica.

Cuando una persona real se parece a una cantante artificial

La frontera entre lo real y lo creado por la tecnología llegó a un punto extraño cuando una persona de carne y hueso fue señalada por parecerse a una artista musical que no existe.

La influencer Fer Colalask publicó videos imitando a Nyla Stone después de que sus seguidores hicieran comentarios acerca del parecido entre ambas. Posteriormente aseguró haber recibido un mensaje atribuido al proyecto de Nyla Stone en el que se cuestionaba el uso de su nombre e identidad y se advertía sobre posibles medidas legales si podía inducir confusión.

Esta situación hizo que una persona real tuviera que aclarar que no pretendía hacerse pasar por un personaje artificial. Hasta hace poco, el imitador era quien copiaba a una persona. Ahora sucede lo contrario en que una persona puede parecerse a un personaje que nació por medio de algoritmos.

La canción que Bad Bunny nunca cantó

La inteligencia artificial puede tomar una voz que sí pertenece a una persona y ponerla a cantar algo que nunca interpretó o escribió.

En 2023, “NostalgIA”, difundida por FlowGPT, se volvió viral al utilizar voces artificiales que clonaban las voces de Bad Bunny, Justin Bieber y Daddy Yankee.

La canción acumuló millones de reproducciones y causó una respuesta contundente de Bad Bunny, quien pidió a quienes disfrutaban del tema que abandonaran su canal de WhatsApp y enfatizó que esas personas no merecían ser sus amigos.

El problema no era escuchar una canción falsificada. Era reproducir una voz conocida decir algo que su dueño nunca decidió cantar.

Rammstein canta lo que nunca cantó

El método puede aplicarse en canciones que ya existen. Los elementos de clonación vocal permiten sustituir la voz de una grabación por un modelo artificial basado en otro cantante. Por lo tanto, pueden emerger versiones de canciones conocidas que parecen haber sido cantadas por Rammstein o por Till Lindemann, aun cuando nunca hayan sido grabadas por ellos.

Es posible que esta operación altere nuestra percepción de la autoría. Por más que una melodía pueda conservarse, la voz que la personifica pertenece a alguien que jamás estuvo cerca de cantar una melodía en específico.

La voz puede desprenderse de la persona

Los cantantes creados artificialmente con algoritmos, canciones que imitan a artistas reales y los covers hechos con voces artificiales son parte de una misma eventualidad.

Un cantante puede existir sin cuerpo; una voz puede hallarse sin cantante; un artista musical puede hallarse en una canción que nunca grabó y una canción conocida por sus oyentes puede tener una nueva identidad sin que cambie su melodía.

Habrá que preguntarse de quién es una voz cuando puede convertirse en una herramienta, quién elabora la identidad de un artista cuando éste no existe y qué significa escuchar a alguien cuando ese alguien nunca estuvo ahí.

La inteligencia artificial no sólo está aprendiendo a cantar. Está modificando la idea misma de quién puede hacerlo.

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