Seguimos en el mes de septiembre, que hemos dedicado al talento musical del país, y por lo tanto continuamos en este Cromañón con artistas mexicanos que bien vale la pena escuchar. Algunos siguen presentes con su música y otros han quedado un poco en el olvido.
• Alejandro Filio es uno de los máximos exponentes del movimiento de la trova contemporánea y la Nueva Canción en América Latina. Inició su carrera como compositor a los 16 años, presentándose en peñas y espacios tradicionales como El Sapo Cancionero. Cuenta con una larga trayectoria discográfica, con más de 20 producciones musicales independientes. Ha compartido escenarios y colaborado con grandes figuras de la música de protesta y de autor, como León Gieco y Fernando Delgadillo. Algunas de sus canciones son “Otro domingo sin sol”, “Mujer que camina”, “Caminábamos” y “Con la nieve”, de 1988. “No quisiste subir a mis sueños, desprenderte del suelo hasta volar. No quisiste tapar con tu cabello mis eternos errores de mortal. Y no bastó una canción para hacerte sentir. Se apagó mi calor con la nieve de ti”.

• Dentro de la música ranchera o regional, uno de los intérpretes que más me gusta escuchar es Antonio Aguilar, también conocido como “El Charro de México”. Logró reconocimiento como cantante y actor de películas, casi siempre con temática campirana. Nació en el estado de Zacatecas y su nombre completo es José Pascual Antonio Aguilar Márquez Barraza. Grabó más de 160 álbumes de música ranchera y corridos. Fue pionero en llevar la charrería, combinada con conciertos, a grandes escenarios internacionales de América Latina y Estados Unidos. En el cine actuó en más de 120 películas, destacando durante la Época de Oro del cine mexicano. Entre sus canciones más recordadas tenemos “Caballo prieto azabache”, “La del morral”, “Yo el aventurero” y “Triste recuerdo”. “El tiempo pasa y no te puedo olvidar. Te traigo en mi pensamiento constante, mi amor. Y aunque trato de olvidarte cada día te extraño más. Las noches sin ti agrandan mi soledad. A veces he estado a punto de irte a buscar. Dime qué cosa me hiciste, que no te puedo olvidar”.
• Una de las mejores voces masculinas que han existido en México es la de Carlos Lico, compositor y cantante yucateco a quien llamaban “El señor de la voz de oro”. Comenzó su carrera desde muy pequeño, formando varios tríos, quizás el más reconocido, Los Pao, en los que se encargaba de las voces, la guitarra, las tumbadoras y el trombón. A mediados de los años sesenta comenzó su carrera como solista, logrando muchos éxitos y grabando más de 47 discos de larga duración. Algunas de las canciones que recordamos de él son “No”, “Tú que me das”, “Adoro”, “Vete de aquí” y “Tengo (para darte)”. “Tengo, la mejor estrella que en la noche brilla, para darte a ti. Tengo, la rosa más bella que la primavera pudo concebir. Tengo un verso de amor y un beso lleno de calor, un tesoro y más, tengo para darte a ti”.
• Enrique Guzmán, promovido como ídolo de la juventud en los años sesenta, fue un gran baladista y el amor de muchas chamacas de aquellos años. Colocó muchas de sus canciones en el hit parade. Empezó su carrera en 1957, a los 14 años, al formar Los Teen Tops. En 1961 comenzó su carrera como solista y, además, incursionó como actor en varias películas. En muchos de sus grandes éxitos fue cobijado por los coros y la orquesta de Chuck Anderson. Algunas de sus canciones más exitosas son “Tú cabeza en mi hombro”, “Payasito”, “Cien kilos de barro”, “Mi corazón canta” y “Uno de tantos”, adaptada del italiano al español por Armando Manzanero. “Soy uno de tantos. Yo que a veces miento. Te juro, dulce amor mío, sentir por ti el fuego ardiente del amor eterno”.
• No cabe duda de que Eulalio González Ramírez, alias “El Piporro” y el “rey del taconazo”, es uno de los grandes representantes del hombre norteño de nuestro país. Nació en Los Herreras, Nuevo León, y vivió su infancia y juventud en varias ciudades norteñas, por lo que lo de “norteño” se le dio de manera muy natural. Fue locutor —esto era lo que más deseaba cuando era niño—, actor de televisión, radio, teatro y cine. Participó en más de 70 películas, además de desempeñarse como guionista, compositor y cantante. Algunas de sus canciones son “El taconazo”, “Agustín Jaime”, “Llegó borracho el borracho” y “Chulas fronteras”. “Andándome yo paseando por las fronteras del norte, ay, ¡qué cosa más hermosa! De Tijuana a Ciudad Juárez, de Ciudad Juárez a Laredo, de Laredo a Matamoros, sin olvidar a Reynosa”.

• Guadalupe Trigo, cuyo verdadero nombre era José Alfonso Ontiveros Carrillo, fue un guitarrista y cantautor mexicano, yucateco de nacimiento, pero chilango desde los 6 años. Desgraciadamente, murió cuando empezaba a ser más famoso, en 1982. Se ubicaba dentro del movimiento de la Nueva Canción Latinoamericana. Aunque su carrera musical solo duró 10 años, fue un compositor muy prolífico y grabó 12 discos de larga duración. Sus canciones más recordadas son “La milpa de Valerio”, “María Madrugada”, “Pajarero” y, la más recordada, “Mi ciudad”, dedicada a la Ciudad de México y publicada en 1972. “Mi ciudad es chinampa en un lago escondido. Es cenzontle que busca en dónde hacer nido. Reguilete que engaña la vista al girar. Baila al son del tequila y de su valentía, es jinete que arriesga la vida en un lienzo de fiesta y color”.
• Uno de los grandes dentro de la música tropical en nuestro país fue Mike Laure, originario de El Salto, Jalisco, quien empezó en 1957 como intérprete de rock and roll, acompañado de su grupo Los Cometas. Para 1960 decidió incursionar en la cumbia y logró así el éxito, fusionando géneros tropicales con el rock and roll. Se le llegó a conocer como “El rey del trópico”. Se convirtió en una leyenda de los salones de baile y la radio en México. Grabó la mayor parte de sus éxitos con Discos Musart. Entre sus canciones más exitosas están “Tiburón a la vista”, “La rajita de canela”, “La secretaria” y “La cosecha de mujeres”, de 1964. “Se acaba la papa, se acaba el maíz. Se acaban los mangos, se acaban los tomates. Se acaban las ciruelas, se acaban los melones. Se acaba la sandía, se acaba el aguacate. Y la cosecha de mujeres nunca se acaba”.

• Rockdrigo González: Ha sido el máximo exponente de la corriente musical llamada Los Rupestres, que, sobre todo en la Ciudad de México, tuvo mucho arraigo durante los años ochenta. Nació en Tampico el 25 de diciembre de 1950 y, en 1976, se fue a vivir a la capital mexicana, donde comenzó a hacer sus presentaciones acompañado solo de su guitarra, con un estilo muy cercano al folk estadounidense. Desafortunadamente, murió en el terremoto del 19 de septiembre de 1985, a los 34 años de edad, justo cuando comenzaba a ser más reconocido. Entre sus canciones más destacadas están “Metro Balderas”, “No tengo tiempo (de cambiar mi vida)”, “Balada del asalariado” y “Distante instante”. “Si volviera el amor, si tuviera un hermano, un amigo, un sueño en la mano. Moriría ese dolor de buscar el calor en el cruel laberinto de este vaso de alcohol, de estas calles sin sol”.
• Víctor Yturbe “El Pirulí”: Es uno de los mexicanos más reconocidos por su voz y su manera de interpretar los boleros. Durante la segunda mitad de los años sesenta, todos los setenta y la primera mitad de los ochenta, vivió sus años de gloria al participar en programas de televisión y ser muy escuchado en las estaciones de radio de todo el país. Fue un gran promotor de la ciudad de Puerto Vallarta, pues ahí residió y trabajó durante muchos años. Grabó numerosos discos, casi siempre en colaboración con el guitarrista Chamín Correa. No solamente fue intérprete, también compuso algunas canciones, como “Soy lo prohibido”, “Señora” y “Yo lo comprendo”. Algunos de sus éxitos, además de las canciones antes mencionadas, son “Verónica”, “Confidencias de amor” y “Felicidad”. “Felicidad, hoy te vengo a encontrar. Cuánto tiempo huiste de mí. Felicidad, no te vuelvo a dejar. No podría vivir ya sin tí. Hoy amanece y el sol tiene un raro esplendor. Escucho al viento pasar, veo la luna brillar”.
• Nacido en Chihuahua, Tino Contreras, pionero del jazz en nuestro país, fue uno de sus más importantes intérpretes y un gran compositor. Fue pianista, trompetista, vocalista y, sobre todo, un destacado baterista. Grabó discos, además de en México, en Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, España y Argentina. Compuso varias bandas sonoras para películas en plena Época de Oro del cine nacional. Algunas de sus obras más importantes son “Jazz Ballet”, “Misa en jazz” y “Sinfonía tarahumara jazz”. Tuvo una carrera musical de más de 70 años.
FRASE
“Como México, no hay dos”, José Guízar.
DATO
Si quieres escuchar estas y otras canciones, no te pierdas este y todos los jueves, de las 21:00 a las 22:30 hrs, por Radio Infinito 1316 (www.infinito1316.com) y Alba Radio Guanajuato (www.albaradioguanajuato.com), el programa Crónicas del Cromañón con pura música fine.