Jalisco

La marcha se proclama como apartidista e invita a toda la población a participar, no sólo a los jóvenes

Tras una marcha discreta, crece la expectativa por la movilización del 15 de noviembre

El 8 de noviembre, apenas unas 300 personas marcharon en Guadalajara para exigir justicia por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán. El contingente partió desde la Glorieta Minerva hacia la Glorieta de las y los Desaparecidos. Vestidos de blanco y con pancartas con la leyenda “Carlos no era manso, por eso lo mataron”, los asistentes denunciaron la violencia y la impunidad que, aseguran, se han normalizado en México.

Aunque la convocatoria surgió con fuerza en redes, la asistencia fue modesta. Y ese hecho —una movilización pequeña y localizada— ha sido utilizado en redes sociales para restar fuerza a la marcha del 15 de noviembre, una convocatoria que ha ganado eco en todo el país y que promete reunir a miles bajo el lema “México despierta”.

A diferencia del 8 de noviembre, la marcha del 15N no tiene un liderazgo visible. Se le atribuye a jóvenes de la llamada Generación Z, que desde plataformas digitales impulsan una protesta contra la corrupción, la inseguridad, la falta de oportunidades y el descontento generalizado con la clase política.

Sin embargo, en los últimos días, la marcha ha sido objeto de intentos de desprestigio en redes sociales, donde algunos usuarios y cuentas partidistas aseguran que detrás del movimiento están figuras vinculadas al PRIAN. Versiones no confirmadas apuntan a que agentes políticos de oposición habrían promovido las primeras convocatorias, aunque hasta el momento no existen pruebas que lo comprueben.

Pese a la polémica, la respuesta ciudadana ha sido clara: la marcha se declara apartidista. “No marchamos por un partido, marchamos por un país que se está cayendo a pedazos”, se lee en uno de los mensajes más compartidos en X (antes Twitter).

El movimiento, además, ha logrado conectar con los jóvenes a través de símbolos culturales: banderas del anime One Piece ondearán en varias ciudades como emblema de libertad, resistencia y unión generacional.

Para este 15 de noviembre, se prevén movilizaciones en más de 30 ciudades del país, con epicentro en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, donde miles de jóvenes planean caminar desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino.

La diferencia entre ambas fechas es significativa, puesto que el 8N, de carácter local y en memoria de Carlos Manzo, mostró la indignación puntual ante un crimen político, mientras que el 15N, en cambio, se perfila como un movimiento nacional, diverso y descentralizado, que canaliza un descontento social más amplio.

Mientras algunos sectores intentan vincularla con partidos tradicionales, la movilización ha sido adoptada por ciudadanos que, sin liderazgo político, buscan reclamar justicia, seguridad y voz.

Si la del 8 de noviembre fue un eco breve, la del 15 podría convertirse en un rugido nacional. Y más allá de quién la haya iniciado, lo que hoy mueve a miles es la misma causa: el hartazgo ante un país que exige cambio.

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