
El lunes 26 de octubre de 2009 se suscitó un incidente que vendría a ser el preludio de una escabrosa historia policiaca en la que se vieron inmersas prominentes figuras de la Universidad de Guadalajara, con hechos de sangre y un asesinato incluido.
Aquel día en que iniciaba la semana, el chofer del líder moral de la universidad y presidente de la Feria Internacional del Libro, Raúl Padilla López, de nombre Andrés González Negrete, fue lesionado de un balazo en la cara por un desaguisado con los hermanos Gustavo y José Richard Mancilla Valdez, que eran los guardaespaldas de Padilla López. La agresión tuvo lugar en la Avenida Inglaterra, cerca de su cruce con López Mateos, y a unas cuadras de la residencia del líder moral universitario.
Ambos fraternos tenían asignado un doble sueldo, pues cobraban tanto en la casa de estudios como en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) -hoy Fiscalía de Jalisco-, debido a que a petición de la UdeG fueron dados de alta como agentes de la Policía Investigadora, para que pudieran portar armas y encargarse de la seguridad de Padilla López.
Mes y medio después, la noche del 10 de diciembre del 2009, fue acribillado a tiros Fernando González Sandoval, director de la Preparatoria Número 7 de la UdeG, cuando estaba en un automóvil Volkswagen Jetta y transitaba por Avenida Pablo Neruda, en las proximidades de Avenida Patria.
Fernando González había sido secretario particular de Raúl Padilla López y era hombre de confianza del líder universitario, quien se presentó a su funeral visiblemente conmovido.
Las investigaciones confirmaron a los hermanos Mancilla Valdez como involucrados en la agresión al chofer de Padilla López y establecieron que éstos habrían estado detrás de la muerte del director de la Prepa 7, presuntamente porque era testigo de importancia en el ataque al chofer.
DIMES Y DIRETES ENTRE UDEG Y PGJE
Representantes de la universidad se expresaron en medios de comunicación para quejarse y difundir que los presuntos delincuentes eran agentes de la Policía Investigadora y que la Procuraduría del Estado no los había detenido por negligente.
En una seria de dimes y diretes, la Procuraduría, a través de quien era su titular en ese entonces, Tomás Coronado Olmos, contestó que hacía esfuerzos por el esclarecer los casos y localizar a los presuntos responsables.
Se enfatizó el hecho de que Gustavo y Richard Mancilla Valdez eran agentes investigadores pero porque la propia universidad solicitó a la Procuraduría que los diera de alta en la corporación para dotarlos de armas de fuego y un gafete oficial y estuvieran en condiciones de cuidar al líder moral de la UdeG.
Pese a que los Mancilla Valdez no aprobaron los exámenes para fungir como policías -a Richard le faltaban dedos de una mano por un viejo accidente-, se les dio de alta en la Policía Investigadora, bajo el argumento de que se trataba de personas de toda la confianza del prominente funcionario universitario.
Poco después del asesinato del director de la prepa 7, fue capturado por policías de Zapopan un hombre llamado Iván Gómez López, quien resultó relacionado con dicho homicidio, por el cual, en diciembre del 2011 el juez Décimo Penal le dictó condena de 30 años de prisión, al encontrarlo culpable de haber manejado una camioneta con la se persiguió a la víctima y le dieron alcance para que un sicario le disparara.
Al sentenciado, a quien le habrían ofrecido 10 mil pesos por participar en ese atentado, el juez también lo condenó a pagar a los deudos de la víctima 197 mil 399 pesos como reparación del daño.
PGR ATRAJO EL CASO POR INDICIOS DE NARCOMENUDEO
En abril del 2010, en medio de la efervescencia de dimes y diretes entre la universidad y la Procuraduría, ésta última solicitó a la Procuraduría General de la República que atrajera el caso, luego de la insistencia de la propia UdeG y de que el Ministerio Público estatal aseguró que los involucrados en el asesinato del director de la Prepa 7, también estaban relacionados con narcomenudeo en colonias de Zapopan e incluso en las inmediaciones de planteles escolares universitarios.
Tras el paso de los años, se habían mantenido prófugos de la justicia el sujeto que jaló del gatillo así como quienes presuntamente ordenaron que se cometiera el crimen, los hermanos Richard y Gustavo Mancilla Valdez, de los que se dice, huyeron llevándose consigo las pistolas que les asignó la Procuraduría del Estado para que cuidaran a Padilla López, quien como es sabido, aquejado por una enfermedad, se suicidó el 2 de abril del 2023 en su casa.

CAE UNO DE LOS MANCILLA
El pasado miércoles 28 de enero -a 16 años un mes y 18 días del asesinato de Fernando González Sandoval- Gustavo, uno de los hermanos Mancilla Valdez, fue capturado mediante un operativo conjunto realizado en la colonia Loma Bonita Ejidal, de Zapopan.
En la detención, llevada a cabo con base en una orden de aprehensión y que fue dada a conocer este miércoles 4 de febrero por la Comisaría de Zapopan, participaron elementos de esa corporación y de la Fiscalía General de la República.
El caso debe seguirse en el ámbito federal, aunque existe la posibilidad de que la autoridad judicial que conoce del tema, decline y lo remita a un juzgado del fuero común.