
El lunes 23 de junio de 2025, minutos antes del mediodía, Catalina, una enfermera de 37 años de edad, quien trabajaba en el Hospital Valentín Gómez Farías, del ISSSTE, fue asesinada a balazos en una carnicería de la Colonia Jalisco II Sección, en Tonalá.
La mujer bajó apresuradamente en su automóvil Mazda color rojo, e ingresó al negocio situado en Calle Chapala cerca del cruce con Sayula, pidiendo ayuda, pero atrás de ella entró un sujeto que le disparó en el tórax y en un brazo e inmediatamente huyó en una camioneta Ford F-150, de color arena.
La agresión fue consumada a pesar de la intervención del dueño del negocio; en el auto de la víctima estaba un adolescente, hijo de la mujer, que presenció el asesinato de su mamá.
La enfermera falleció en el lugar y durante el funeral, sus familiares declararon ante medios de comunicación que la víctima había acudido al Centro de Justicia de la Mujer para denunciar amenazas que sufría de parte de su ex novio Pedro Iván “N”, pero no fue protegida con ninguna medida preventiva.
Dijeron que el sujeto se negaba a aceptar que ella rompió la relación sentimental que sostuvieron durante algunos meses e incluso ocultó un sistema de rastreo satelital y un micrófono en el coche de Catalina, para seguirla y espiarla.
Dos días después del crimen, el 25 de junio de 2025, el presunto criminal fue capturado por agentes de la Fiscalía de Jalisco en San Martín Hidalgo con apoyo de la comisaría municipal, y tras ser sometido a proceso mediante procedimiento abreviado -en el que el agresor confesó los hechos a cambio de una pena menor a la que originalmente habría merecido- fue declarado culpable y condenado a pasar 32 años en prisión.
El juez que conoció del caso impuso a Pedro Iván “N”, además, una multa y el pago de la reparación del daño por un total de 2 millones 863 mil pesos.