Bajo la frase “Con Vero, Juntas y Juntos cuidamos Guadalajara”, la presidenta municipal Vero Delgadillo llegará la próxima semana a su segundo informe de Gobierno. Más allá del recuento obligado de cifras, obras y programas, el balance de estos dos años permite mirar una administración que ha intentado darle contenido a una idea que atraviesa prácticamente toda su gestión: hacer de Guadalajara una ciudad que cuida.
Y cuidar, en este caso, no se reduce a una política asistencial. Está en recuperar una plaza, iluminar un parque, mejorar una calle, acercar un servicio médico, tener una policía más próxima o abrir espacios para que los vecinos participen en las decisiones de su colonia.
La administración municipal ha destinado más de 2 mil millones de pesos al mantenimiento y recuperación de espacios públicos, de los cuales más de 400 millones han llegado al oriente de Guadalajara. A esto se suma una inversión cercana a los 500 millones de pesos en servicios de salud, así como 470 millones para fortalecer a la Policía de Guadalajara con capacitación, equipamiento y vehículos.
El propósito es que la seguridad no se limite a perseguir delitos, sino que también se construya desde la prevención, la proximidad y la justicia cívica. En ese camino, el Gobierno municipal reporta una reducción de 18 por ciento en los delitos.

Obras relevantes en los espacios públicos
Hay lugares que forman parte de la memoria de una ciudad y que, cuando se recuperan, adquieren un significado que va más allá de una obra pública.
Ese ha sido el caso del Parque Revolución, que volvió a plantearse como un espacio de convivencia para las familias; del Mercado Libertad o San Juan de Dios, donde además de mejorar las condiciones de seguridad se instaló el mosaico-mural más grande de México, y de Analco, uno de los barrios fundacionales de Guadalajara, donde en agosto concluyó una intervención integral que incluyó más de 10 calles con concreto hidráulico, la renovación del tradicional Mercado de los Elotes y mejoras en infraestructura hidráulica.
También están los espacios emblemáticos que fueron recuperados de manera conjunta con el Gobierno de Jalisco, encabezado por Pablo Lemus: La Minerva, la Plaza Tapatía, Plaza Fundadores y Plaza Liberación. Durante el Mundial, estos sitios demostraron que una ciudad puede volver a encontrarse consigo misma cuando sus espacios públicos están vivos, cuidados y disponibles para todos.
Ahí está quizá uno de los mayores aciertos de esta visión: entender que recuperar el espacio público también es recuperar comunidad.

Cuidados, el eje de la visión de Gobierno
La palabra “cuidados” se ha convertido en una de las principales señas de identidad de la administración de Vero Delgadillo. Y el reto ha sido convertirla en algo tangible.
En estos dos años, el Gobierno de Guadalajara ha destinado más de 3 mil 900 millones de pesos a acciones relacionadas con esta política transversal, desde obras públicas hasta la atención de las comunidades de cuidados, que han beneficiado a más de 7 mil 400 personas.
La apuesta también pasa por los espacios deportivos y recreativos. Se han renovado 26 unidades, jardines y canchas multiusos, con la intención de que las familias tengan lugares para hacer ejercicio, convivir y construir comunidad.
Estos espacios se incorporan a una red territorial de cuidados en la que se ofrecen servicios como alimentación, terapia física y consultas psicológicas.
En Oblatos, además, comenzó la reconstrucción del Centro de Desarrollo Comunitario 3, con una inversión superior a los 85 millones de pesos. La lógica es sencilla, aunque no siempre ha sido prioridad en las políticas públicas: cuando un espacio se recupera y la gente vuelve a apropiarse de él, también se fortalece el tejido social.

Espacios públicos iluminados
La recuperación del espacio público también pasa por algo tan elemental como la luz.
Guadalajara ha iluminado más de 100 parques y renovado más de 820 calles. Son acciones que pueden parecer menores frente a las grandes obras, pero que tienen un impacto directo en la manera en que las personas utilizan y perciben su entorno.
Los números de la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del INEGI apuntan en esa dirección. La percepción de inseguridad en Guadalajara pasó de 90.2 por ciento en marzo de 2026 a 78 por ciento en junio.
No significa que el problema esté resuelto, desde luego, pero sí que hay una señal que merece atención: una ciudad más iluminada, con espacios recuperados y con mayor presencia institucional puede comenzar a cambiar la percepción que sus habitantes tienen de ella.
Mejores servicios médicos y corresponsabilidad
En materia de salud, la administración ha invertido más de 440 millones de pesos en obras y equipamiento de las unidades de la Cruz Verde, además de adquirir 15 ambulancias.
Pero la idea de cuidar también se ha extendido a la manera de gobernar. La administración ha buscado que el Gobierno salga de las oficinas y llegue directamente a las colonias.
Los 78 martes comunitarios han permitido realizar alrededor de 3 mil gestiones vecinales, mientras que los 61 Sábados de Corresponsabilidad han generado más de 300 intervenciones para mejorar espacios públicos junto con los vecinos.
A esto se suman más de 176 mil personas que participaron en el Presupuesto Participativo y respaldaron 44 proyectos ciudadanos elegidos directamente por las comunidades.
Es, quizá, una de las partes menos espectaculares de una administración, pero también una de las que pueden dejar mayor huella: que el ciudadano no sea solamente receptor de una obra, sino parte de la decisión sobre lo que ocurre en su colonia.

Movilidad gratuita para el norte, apoyo de renta para jóvenes y para mejorar la calidad del agua
En 2026, Guadalajara y el Gobierno de Jalisco pusieron en marcha “Guadalajara te lleva”, un esquema de transporte gratuito que ha beneficiado a más de 60 mil personas de 15 colonias del norte de la ciudad.
Con dos rutas y 10 unidades, el programa conecta diariamente a más de mil personas con sus trabajos, escuelas y hogares, además de facilitar la conexión con Mi Macro Periférico, sus rutas alimentadoras y la Línea 1 del Tren Ligero.
También apareció una política dirigida a un sector que suele quedar en medio de las prioridades: los jóvenes. Este año comenzó el programa de apoyo de renta para personas de entre 18 y 30 años, una propuesta municipal que busca aliviar uno de los principales gastos para quienes intentan independizarse.
Y está el agua, uno de los temas que inevitablemente forman parte de la agenda de Guadalajara. El municipio ha entregado más de 26 mil insumos para mejorar la calidad y gestión del agua en los hogares, entre filtros, pastillas de cloro, tinacos y garrafones.
Al final, los cuatro pilares de “La Ciudad que te Cuida” —Policía de Proximidad; Mejores Espacios y Servicios Públicos; Política Social con Enfoque de Cuidados, y Corresponsabilidad— buscan darle coherencia a un gobierno que ha querido colocar la vida cotidiana en el centro.
La próxima semana, Vero Delgadillo tendrá la oportunidad de poner sobre la mesa lo realizado durante estos dos años y, sobre todo, lo que viene. Un segundo informe no solamente sirve para mirar hacia atrás; también obliga a explicar hacia dónde se dirige una ciudad que todavía tiene enormes pendientes.
Guadalajara tiene problemas que no desaparecen con una cifra ni con una obra. Pero también tiene una administración que ha construido una narrativa clara alrededor de los cuidados y que ahora deberá demostrar que esa visión puede consolidarse en el tiempo.
El segundo informe será, entonces, algo más que un corte de caja. Será el momento para saber cuánto de esta transformación logró quedarse en las calles y cuánto falta todavía por hacer. Porque cuidar una ciudad, al final, no es solamente recuperarla: es conseguir que sus habitantes vuelvan a sentir que también les pertenece.