Guadalajara

Una manifestante aseguró que alrededor de 12 policías golpearon y patearon al repartidor de Rappi antes de llevárselo; también denunció agresiones contra mujeres que intentaron defenderlo

“Lo tiraron de la moto y lo golpearon entre todos”: testigo denuncia agresión contra Samuel Navarro

Un testimonio sobre la detención de Samuel Navarro, repartidor de Rappi que fue trasladado al penal de Puente Grande tras la megamarcha por el agua en Guadalajara, señala que el joven fue derribado de su motocicleta y golpeado por policías cuando circulaba por avenida Rubén Darío, en las inmediaciones de los Tacos Providencia.

La testigo, quien se encuentra en redes como @las_letras_de_Pam, participó en la manifestación que partió de la glorieta de La Minerva rumbo a Casa Jalisco, relató que presenció los hechos alrededor de las 14:36 horas, cuando salió de un establecimiento de comida ubicado en la zona de Providencia.

De acuerdo con su narración, después de participar en la movilización y observar los primeros enfrentamientos, ella y su grupo decidieron retirarse e ingresar a comer tacos. Al salir, observaron a aproximadamente 80 policías concentrados entre Rubén Darío y Manuel Acuña, quienes formaban una barrera para impedir el acceso a la calle.

La mujer aseguró que, mientras algunos elementos avanzaban y otros se dispersaban por los alrededores, vio pasar al repartidor en su motocicleta, sobre Rubén Darío, frente al establecimiento. En ese momento, afirmó, dos policías lo empujaron hasta derribarlo y, en cuestión de segundos, alrededor de otros 10 elementos se acercaron para golpearlo y patearlo mientras permanecía en el suelo.

“Lo comenzaron a jalar para llevárselo y otros 20 policías acuerparon a quienes se lo llevaban mientras veíamos cómo le quitaban el casco y lo golpeaban entre todos”, relató.

La testigo también denunció que los agentes golpearon la motocicleta del repartidor con sus macanas y le rompieron los espejos. Posteriormente, aseguró, un policía levantó el vehículo, se subió a él y se lo llevó en sentido contrario sobre Rubén Darío.

Denuncia agresiones contra mujeres

La mujer señaló que varias personas comenzaron a grabar lo ocurrido y que algunas jóvenes intentaron intervenir para defender al repartidor. Sin embargo, afirmó que los policías también las golpearon y las jalonearon para introducirlas en círculos formados por agentes que cerraban el paso con sus escudos.

Según su testimonio, esta formación impedía que otras personas pudieran intervenir mientras las mujeres eran agredidas.

La manifestante agregó que, durante esos momentos, los policías intentaron llevarse a otras cuatro personas. Una joven terminó con una herida abierta en la frente, mientras que otra quedó llorando en el suelo.

“Los policías en todo momento estuvieron lanzando golpes y viendo a quién jalaban para hacer lo mismo: jalar, cerrar círculo y golpearles”, afirmó.

De acuerdo con la mujer, los elementos continuaron desplazándose por la zona, mientras observaban a las personas presentes y se acercaban a algunas de ellas.

La tensión comenzó frente a Casa Jalisco

En su relato, la testigo también describió lo ocurrido durante la concentración frente a Casa Jalisco, a donde llegó después de caminar desde La Minerva con familiares, amigos y niñas y niños.

Estimó que en el lugar había alrededor de 400 personas y aproximadamente 60 policías que formaban un escudo detrás de las vallas instaladas para impedir el acercamiento al inmueble. Entre los asistentes, dijo, todavía había adultos mayores, infancias y personas que permanecían tranquilas.

La mujer calculó que observó a unas 10 personas con el rostro cubierto que se desplazaban entre los manifestantes.

Cuando comenzaron a retirar las vallas, relató, varias personas las acomodaron de manera ordenada, unas encima de otras o frente a frente, con la intención de agruparlas y evitar que representaran un riesgo en caso de una evacuación.

Sin embargo, ante el aumento de la tensión, ella y sus acompañantes decidieron alejarse por la calle Manuel Acuña. Fue entonces cuando, según su versión, los manifestantes comenzaron a correr después de que la Policía lanzó gas lacrimógeno.

La testigo afirmó que la sustancia afectó a las personas que se encontraban en la zona, incluidos adultos mayores y menores de edad, algunos de los cuales eran cargados o acompañados por otros asistentes para intentar protegerlos de los efectos del gas.

Después de estos hechos, la mujer y su grupo se retiraron del lugar y entraron a comer. Fue al salir del establecimiento cuando, aseguró, presenciaron la detención y las agresiones contra Samuel Navarro.

Su relato se suma a los testimonios sobre las actuaciones policiales durante la megamarcha por el agua en Guadalajara. Las circunstancias de la detención, el uso de la fuerza contra el repartidor y las presuntas agresiones contra otros manifestantes deberán contrastarse con las versiones oficiales y otros registros de lo ocurrido.

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