
El panteón de Mezquitán recibió este fin de semana a miles de personas que acudieron a visitar a sus difuntos.
El cementerio cumple este 2 de noviembre, 130 años de su apertura y prácticamente ya está saturado. Tiene cupo para 87 mil tumbas.
Varias familias coincidieron en expresar quejas por el mal estado en que está el panteón, ya que hay mucha maleza, basura y muchas tumbas a punto de derrumbarse.
Varias criptas fueron rodeadas con cinta amarilla para alertar del riesgo que representa caminar junto a ellas.
Blanca Méndez dijo que al visitar a sus difuntos se encontró la lápida llena de basura y escombro.
“Este es el peor año, las tumbas están en muy mal estado, pagamos nuestros impuestos para que tengan limpio el panteón y está sucio, nomás hoy está limpio (en las calles principales), medio limpio, porque muchas áreas están muy sucias. No se vale, porque si uno paga el predial y está al pendiente, ¿por qué no nos atienden? Dicen que, porque no hay trabajadores, ese no es nuestro problema. La verdad. Dicen que son siete trabajadores, imagínese. No, no se vale”, manifestó.
La señora Silvia Palafox visita con cierta frecuencia la tumba de sus padres. Esta vez se encontró con la sorpresa que alguien se robó una virgen de Guadalupe de cantera que ella puso en la lápida.
Acompañamos a la señora Palafox y observamos que aún hay restos del desprendimiento que alguien hizo de la escultura de la virgen.
“Normalmente es un cochinero, un basurero. Pagamos mantenimiento, cobran cuota, hay vigilancia y se roban todo. De todas maneras, no sirve de nada. Yo tenía aquí mi virgen de Guadalupe en cantera rosa, muy bonita estaba y aquí está lo que quedó. Con cincel la quitaron, con martillo, no fue tan fácil tuvieron que romperla. Eso sucedió la semana pasada y la reportamos”, dijo.
En la administración del panteón, pese a tener un gran número de visitantes que aprovechan la visita para ponerse al corriente en los pagos de mantenimiento, “se les cayó el sistema”, por lo que no podían orientar a los deudos sobre la ubicación exacta de las tumbas, ni podían decir si había algún adeudo.