
Cristoper Aguilar fue al bar El barquito, ubicado en Azcapotzalco, el 19 de agosto de 2020. Esa noche se suscitó una balacera en el establecimiento y las balas alcanzaron al joven. Podría haber muerto, pues su cuerpo aparece en los videos de seguridad, colocado en la banqueta junto al de otra persona, inmóviles ambos. Pero el cadáver nunca fue entregado a la familia.
La tía del joven de 20 años comentó que ese día Cristofer no fue la única víctima de esta situación; al acudir a levantar la denuncia de hechos se encontraron con los padres de Karla Elena Ramírez, también de 20.
Tras días de investigación por cuenta de los familiares, se dio con un video de una cámara de vigilancia que apuntaba al bar.
"En el video se ve como, ya balaceados, los mismos del bar sacan a los dos jóvenes y los dejan abajo de la banqueta; luego se los llevaron en una carroza", explicó la tía.
La policpia, ya con el trabajo hecho por la familia, realizó detenciones.
Los familiares de Cristofer se enteraron que el dueño del bar El barquito era encargado del panteón San Isidro y que uno de los trabajadores del bar detenidos fue quien comentó que lo obligaron a llevarlos al panteón San Isidro para incinerarlos.
"Nosotros sólo queremos saber dónde los dejaron para tener un lugar dónde llorarles... pero ¿si los cremaron? Sólo queremos saber qué pasó".
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