
Escándalo internacional y espacial. Estados Unidos acusó a Rusia de poner en peligro la vida de los astronautas que orbitan dentro de la Estación Espacial Internacional (ISS, sus siglas en inglés) por la destrucción “temeraria” este lunes de un satélite ruso, como parte de uno de sus ejercicios militares.
La prueba de misiles antisatélite provocó una lluvia de más de mil 500 pedazos de basura espacial que continúa orbitando la Tierra como una gran nube y que se acercó peligrosamente a la ISS.
La prueba rusa desencadenó una aviso de emergencia en la Estación Espacial. Sus ocupantes, alertados por un oficial de control de la NASA desde Houston, tuvieron que refugiarse durante dos horas en dos cápsulas espaciales. Los astronautas estadounidenses Tom Marshburn, Raja Chari y Kayla Barron, junto con el alemán Matthias Maurer de la Agencia Espacial Europea, se metieron en la nave espacial Crew Dragon; mientras que los cosmonautas rusos Anton Shkaplerov, Pyotr Dubrov y el astronauta de la NASA Mark Van Der Hei se refugiaron en la cápsula Soyuz.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, acusó a Rusia de estar dispuesta a “poner en peligro la sostenibilidad a largo plazo del espacio exterior”, y de “arriesgar la exploración y uso” del espacio por parte del resto de países.
“Exhortamos a todas las naciones espaciales responsables a que se unan a nosotros en los esfuerzos por desarrollar normas de comportamiento responsable y se abstengan de realizar pruebas destructivas, peligrosas e irresponsables como las llevadas a cabo por Rusia”, dijo Blinken en un comunicado.
Por su parte, el portavoz del Pentágono, John Kirby, criticó que Rusia no haya puesto en conocimiento de las autoridades estadounidenses la prueba de misiles que habría realizado por lo que Washington, ha adelantado, pedirá revisar las normas sobre las actividades espaciales para confirmar qué puede “ser utilizado de manera responsable” por todos los países presentes en el cosmos.
Rusia admitió este martes que efectuó una prueba con un misil antisatélite, pero llamó "hipócrita" a EU por acusar a Moscú de haber puesto en peligro a la tripulación de la Estación Espacial.
"El 15 de noviembre realizamos con éxito una prueba, como resultado de la cual el aparato espacial ruso inoperante Tselina-D, que había estado en órbita desde 1982, fue alcanzado", confirmó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.
Sin embargó, declaró a la agencia Interfax el ministro de Defensa Serguéi Shoigu, uno de los hombres más cercanos al presidente Vladimir Putin, "Estados Unidos sabe con certeza que los fragmentos resultantes, en términos del tiempo que duró la prueba y los parámetros orbitales, no representaron ni representarán una amenaza para las estaciones orbitales, los aparatos espaciales y las actividades espaciales".
"El Ministerio de Defensa de Rusia considera hipócritas las declaraciones de representantes del Departamento de Estado y del Pentágono, que intentaron acusar a la Federación de Rusia de crear riesgos para los astronautas de la EEI”, señaló un comunicado, en el que recordó que “anteriormente, Estados Unidos, China y la India ya habían efectuado pruebas similares en el espacio ultraterrestre".
Moscú sostuvo que" durante varios" años Rusia ha pedido a EU y a otras potencias espaciales que firmen un tratado para evitar el despliegue de armas en el espacio.
Tras el incidente diplomático, Rusia llamó una vez más a que las potencias espaciales “desarrollen normas universales que guíen a la comunidad mundial en la exploración espacial”.
La maniobra rusa creó el lunes el mayor campo nuevo de basura espacial desde 2007, cuando China lanzó un misil a uno de sus antiguos satélites meteorológicos desencadenando una nube de unas 2 mil 300 piezas de escombros espaciales.
El enjambre creado por el misil ruso el lunes se suma al volumen de escombros que ya se encuentra en el espacio e intensifica las preocupaciones sobre el riesgo de que la basura colisione a una velocidad enorme con la ISS y los satélites.
Tras la oleada de acusaciones, Rusia ha defendido su derecho a probar misiles antisatélite y asegura que ha tenido que reforzar sus capacidades de defensa debido a la creación de una fuerza espacial estadounidense, que tiene una división separada de las fuerzas armadas.
El Kremlin lleva tiempo agitando la idea de una nueva guerra de las galaxias e insiste en que busca un acuerdo de control de despliegue de armas en el espacio con Estados Unidos que ha anulado la mayoría de sus acuerdos importantes de control de defensa con Rusia y ha acusado al país euroasiático de incumplirlos.
El incidente se produce en un momento de tensión entre Rusia y Occidente, que viven sur peores relaciones desde la Guerra Fría y que en las últimas semanas han alcanzado un nuevo nivel de tensión con la movilización, de nuevo, de tropas rusas cerca de la frontera con Ucrania que la inteligencia de Estados Unidos teme que sea un preludio de un episodio similar al que en 2014 terminó con la anexión ilegal de la península ucrania de Crimea.
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