
A nivel mundial, el cáncer de mama se ha convertido en la neoplasia más frecuente en mujeres, y además en nuestro país, la edad promedio en la que aparece este tipo de cáncer es a los 47 años, aunque se ha observado una tendencia a presentarse en mujeres cada vez más jóvenes, incluso en quienes no han cumplido los 40 años.
En este sentido, el doctor Ernesto Sánchez Forgach, médico especialista en cirugía oncológica, del Centro México ABC, señaló que un importante porcentaje de las mujeres que desarrollan cáncer de mama, se debe a que son portadoras de una mutación genética en el cromosoma 17: el BRCA1, o en el cromosoma 13: el BRCA 2, pero puede ocurrir que presenten cambios específicos, es decir, mutaciones, se corre el riesgo de que aparezca el cáncer.
El doctor Sánchez Forgach, refirió que en dicho Centro Médico se ha identificado que alrededor del 5% de todos los casos que se atienden es por alguna de estas mutaciones genéticas, lo cual se convierte en un factor de riesgo no modificable, en tanto que 10% de las mujeres tienen el llamado “cáncer de mama de tipo familiar”, que son casos, en los que no presentan mutaciones genéticas, lo que demuestra que el cáncer no sigue necesariamente un patrón.
Otro factor de riesgo no modificable es menstruar después de los 50 años, lo cual incrementa el riesgo de presentar algún tipo de cáncer de mama, de los mencionados.
Recordó que sí hay factores de riesgo modificables como el estilo de vida, evitar el tabaquismo, así como reducir lo más posible el consumo de alcohol, además de evitar el sobrepeso u obesidad, uso de hormonas, y considerar también el uso de anticonceptivos durante un largo periodo de tiempo.
En este contexto, y en el marco del Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora este 19 de octubre, el especialista en cirugía oncológica resaltó que lo deseable es realizar un tamizaje o detección para encontrar el cáncer antes de que presente síntomas, que es justo el momento ideal para tratarlo, porque, insistió, cuando ya hay síntomas, “lo más probable es que ya se encuentre en una etapa más avanzada”.
Estudios de imagen como la mastografía o el ultrasonido, permiten una detección temprana y un tratamiento oportuno.
Señaló que con base en lo que recomiendan las guías internacionales, a partir de los 40 años de edad las mujeres deben realizarse al año la mastografía y, dependiendo del caso, complementarse con un ultrasonido. Antes de esa edad y en caso de sospecha, se deberá realizarse un ultrasonido, porque la densidad de la mama en personas jóvenes puede limitar la sensibilidad y especificidad del estudio.
Recordó que además de conocer el subtipo de cáncer de mama, también se debe identificar la etapa del tumor, conocer su tamaño, si hay ganglios relacionados o si existe ya una metástasis.
Esta información permitirá a los médicos y a la paciente tomar decisiones en apego a lo recomendado por las guías internacionales, y poder tener el mejor tipo de tratamiento, con la mejor expectativa de sobrevida.
Refirió que el tratamiento para cáncer de mama en etapas tempranas se basa en tratamiento quirúrgico y tratamiento médico, algunas de las terapias actuales son los anticuerpos monoclonales o la inmunoterapia, o la radioterapia, que se utiliza en los tratamientos conservadores de las glándulas mamarias.
Algunos casos permiten realizar la radiación durante la misma operación de la paciente, conocido como radioterapia intraoperatoria y la ventaja para la paciente es evitar el tener que estar yendo a terapia de radiación durante un par de meses más, aunque de momento, dijo, el Centro Médico ABC es el único centro privado en el país que ofrece dicha terapia.
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