
La vacunación es una de las mejores herramientas para preservar la salud humana y una prueba real de ello es que en 1980 la viruela desapareció del planeta, con lo cual ha quedado demostrado a través del tiempo que la inmunización es el medio más efectivo para evitar enfermedades graves en el ser humano.
Ante ello, la profesora del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, Gabriela García Pérez hizo un llamado a todas aquellas personas que todavía no se han vacunado, que no dejen pasar más tiempo y acudan a hacerlo.
En este sentido, sostuvo que “son estos grupos que no se vacunan, los que abren la posibilidad de que estos virus sigan circulando, porque son reservorios donde pueden infectar y replicarse”, advirtió.
Asimismo, la especialista recordó que, como resultado de la vacunación, también se erradicaron enfermedades severas del territorio nacional como la poliomielitis -devastadora entre la niñez-, la difteria y el sarampión.
Aun cuando implican un riesgo, “siempre es menor al de no vacunarse, pues con ellas podemos prevenir la enfermedad o bien evitar que ésta se agrave”, insistió.
Respecto a la severidad de la variante ómicron de la COVID-19, señaló que esta no se ha podido medir con exactitud, porque gran parte de la población ya está vacunada, con lo cual “es factible que sea menos grave, pero eso no implica que lo vaya a ser en todos, ya que cada organismo es diferente. Esto lo vemos cada año, cuando una misma gripe le hace muy poco a un individuo, mientras que a otro lo deja postrado en cama”.
Añadió que la variabilidad en cada uno de los individuos depende mucho de nuestros propios estilos de vida tomando en cuenta la adecuada alimentación sana y saludable a lo largo de la vida del individuo, salud integral y herencia, con lo que “aquí los genes sí importan, porque los mecanismos de respuesta de cada uno dependen de su genética, agregó la académica, quien recomendó no confiarse ante la nueva variante.
“En definitiva, las vacunas nos ofrecen protección y lo hemos visto con esa caída tan abrupta en el número de intubados y hospitalizaciones. Claro, los contagios van al alza porque seguimos sin cuidarnos, pero sí percibo un cambio”, añadió.
Refirió además que desde el 24 de enero de 1991, cuando por decreto presidencial se creó el Consejo Nacional de Vacunación (Conava) a la fecha, es el organismo encargado de determinar cómo se distribuyen las vacunas, que sean accesibles y las vías para llegar a los lugares más remotos, labor nada sencilla ya que no todos los biológicos resisten al ambiente y ello obliga a cuidar desde cadenas de frío hasta planear los calendarios de inmunización a detalle, acotó.
Con base en evidencia científica generada a nivel internacional, el Conava debería poner en marcha la vacunación en niños, consideró García Pérez, ya que es “un sector muy afectado por la variante ómicron y, a fin de cuentas, es crucial que todos tengamos protección de algún grado”.
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