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Migrantes extorsionados por las bandas herederas de El Ojos

Niños jugando en un barrio marginal
El albergue de Tláhuac El albergue de Tláhuac (FM)

Baptist, haitiano de 36 años, salió ileso del Tapón del Darién, espacio selvático entre Panamá y Colombia, burló con éxito a los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), pero en Ciudad de México fue víctima de una banda de extorsionadores, específicamente de delincuentes de Tláhuac, la alcaldía dominada por los herederos del narco El Ojos y por la familia Salgado (de ésta última, el jerarca es Rigoberto, actual secretario de Inclusión y Bienestar Social de Sheinbuam).

“No me secuestraron, pero me sacaron dos veces dinero con la amenaza de dañar a mi familia…”, relata el migrante haitiano.

Salió de Chile junto con su esposa y dos hijos. Llegó a México por la frontera sur hace un año y forma parte de los migrantes que aun viven en un albergue del gobierno en el Bosque de Tlahuac.

Frente a la presencia de una vecina con la que han entablado amistad, situación que le da confianza, narra al reportero lo sucedido.

Fue víctima dos veces de los delincuentes que comenzaron a esperar migrantes a las afueras de ese bosque. El primer hecho ocurrió el pasado 12 de mayo. No denunció por temor a represalias, tanto de los delincuentes, como de la propia policía.

“¿A dónde vas mi hermano?”, le peguntó un taxista. “Al banco de avenida Tlahuac”. “Sube…”

En el presunto taxi que se encontraba a la espera de pasaje a las afueras del bosque su chofer llevaba un radio de onda corta, le bajó el volumen e inicio una charla “amena” con el migrante. “Era bonachón, simpático y hablador”.

Tan luego habían avanzado unas cuadras el taxista comenzó a hablarle con confianza, tanta que Baptist mordió el anzuelo y le soltó información de cuándo había llegado al país y a qué se dedicaba.

Le confió que trabajaba de jardinero y otras talachas en un par de casas de la colonia Juárez, aunque no cuenta con papeles para ello.

“Con lo que le dije ya sabía quién era yo y me dijo que un amigo suyo se había quedado ahí donde se había quedado mi esposa e hijos, con otros compañeros más…”, refiere el migrante.

“Mira mi hermano te voy a hablar al chile, como decimos los chilangos, al chile, tu caso es muy grave tú eres indocumentado y tú sabes que no puedes trabajar y así de rápido si la policía se da cuenta de ello te saca del país con familia o sin familia, es grave…”, le dijo el taxista.

Iban por la colonia Agrícola Metropolitana. “Hagamos un trato tú vas al banco, yo te espero, me sacas 3 mil pesos para mí y estos oídos no han escuchado nada…”. Al bajar en el banco tuvo miedo de denunciarlo a la policía por el amigo del taxista que había quedado junto con su familia.

Lo estaba estafando para no denunciarlo. Le sacó 3 mil pesos y 500 más “del viaje”. Un recorrido de no más de 3 kilómetros.

Baptist salió de su país Haití a Chile, huyendo de la delincuencia. Junto con su familia y cientos de migrantes más sobrevivió la travesía.

La segunda vez el taxista le manejó el mismo argumento. Lo denunciaría a la policía. Le pidió la misma cantidad “al fin que ya eres cliente”, le dijo en tono cínico.

Baptist no subió a su coche pues venía de una tienda de conveniencia cercana al bosque. No le quedó más remedio que darle mil 500 pesos “es lo que traigo”. El tipo agarró el dinero y se largó “enojado” a bordo de su coche. El migrante tiene temor de represalias.

El reportero no pudo confirmar si lo sucedido a Baptist es una constante en la zona. Se le solicitó información al ministerio público localizado en Tlahuac sobre denuncias de ese tipo, pero no hubo respuesta alguna.

Otro migrante también de origen haitiano, informó al reportero que a las afueras del bosque hay sujetos que les piden dinero “cien pesos, dicen que es una cuota para cuidarnos…”.

Tan solo en los primeros 5 meses del año la organización civil Causa en Común ha contabilizado 38 casos de violencia contra migrantes en el país. 6 más que en el mismo periodo del año pasado. Estos casos representan en promedio agresiones contra 2 mil 500 victimas. Pues hay agresiones “masificadas”.

En entrevista el investigador que forma parte del equipo que elabora un Informe sobre agresiones varias, Alejandro Vázquez, señala que de los casos contabilizados en los primeros 5 meses del año ni un solo caso es de la Ciudad de México.

“Ello no significa que en la Ciudad de México no haya violencia con migrantes, simplemente los medios no lo reflejan”.

Criticó que la política de “alejar a los migrantes del centro de la ciudad significa exponerlos a diversos riesgos pues tienen que viajar al centro a hacer sus tramites”.

Por su parte la Secretaria de Gobernación da cuenta en el registro “Delitos perpetrados en contra de personas migrantes irregulares en México” que de enero a abril del presente año han sido víctimas de delitos 173 migrantes.

Los delitos más reportados son robo a personas, secuestros y tráfico ilícito de migrantes.

“Es una red organizada”

La representante de la organización Apoyo a Migrantes Venezolanos July Rodríguez afirmó vía telefónica que a las afuera de dicho bosque los migrantes están desprotegidos “los taxis les cobran mil o 2 mil pesos a la terminal Norte, por ejemplo”.

Los “taxistas tienen una actitud poco amigable y hay un señor de nombre Manuel quien tiene el control de todo esto, es una red organizada, ni siquiera es una parada oficial de taxis”.

Pero no solo eso. En los alrededores, así como hay “gente buena, hay gente mala. Hay muchos abusos con ellos. Por ejemplo hay comerciantes que les venden el kilo de papa en 100 pesos. No hay protección para ellos afuera de ese parque: es grave, están indefensos”.

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