Carlos Prieto dice que el concierto del 11 de enero en la Sala Nezahualcóyotl será monumental. Ese día, junto con Yo-Yo Ma y 300 integrantes de la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca, estrenará mundialmente la obra Canto a la música, de Samuel Zyman, la cual, añade, es una obra melódica que va a impactar al público.
En entrevista en su estudio, el violonchelista y Premio Crónica relata que esta pieza es parte de esa larga relación con Yo-Yo desde hace más de 30 años, “en la cual hemos estrenado varias composiciones. Esto comenzó con una comida en mi casa, cuando dejamos dos chelos juntos para ver si podían procrear algo".
La amistad de los dos violonchelistas tiene un primero origen: ambos fueron a The Juilliard School para realizar sus estudios de música. Aunque, dice Carlos Prieto, fue en distintos tiempos porque Yo-Yo es más joven, pero tuvimos al mismo maestro: Leonard Rose.
Y hace casi tres décadas, nos conocimos y desde entonces tenemos una amistad que incluye a nuestras esposas, agrega. “En una ocasión, Yo-Yo visitó México y lo invité a comer a mi casa en San Ángel, pero antes de esto, él sugirió que tocáramos algunos dúos para chelo. Así pasó un tiempo hasta que mi esposa dijo que la comida estaba lista. Iba a guardar los violonchelos y me dijo: “No lo guardes, vamos a dejar los dos chelos fuera de sus estuches a ver si hay atracción romántica y procrean. A los nueve meses nos encontramos en Boston, EU, y lo primero que me preguntó fue: “¿Qué pasó?" y le respondí: nada.
En esa plática, recuerda Carlos Prieto, “él dijo que aquel encuentro de los dos chelos no puede quedar así, vamos a encargar alguna obra y se la comisionamos a Samuel Zyman". Indica que es una suite que resultó excelente y la hemos tocado en el Distrito Federal y ciudades de EU como Chicago, San Luis, Nueva Orleans, y en países de Europa y varios de Sudamérica. “Este es el primer capítulo", explica.
El segundo fue cuando Yo-Yo y su esposa nos acompañaron a mí y a mi esposa a viaje de vacaciones de Semana Santa a Sevilla. Él no la conocía y le impresionó mucho la música flamenca. Entonces hizo otra petición: “Tenemos que encargar obras para dos chelos". Las comisiones fueron a los compositores: el cubano Leo Brouwer, el colombiano Blas Emilio Atehortúa y a Samuel Zyman. Son para dos chelos y dos guitarras. “La obra de Brouwer la estrenamos el año pasado, en un concierto muy especial en La Habana. Leo quería que el estreno de la suite se hiciera en el festival que lleva su nombre en octubre de 2015, pero no sabíamos si Yo-Yo iba a obtener el permiso de ingreso, por ser estadunidense".
Este problema migratorio, añade Prieto, se resolvió y obtuvo el permiso. Pero antes, agrega, el 8 de octubre de 2014 tocamos en el aniversario 50 del Museo de Antropología la suite de Samuel Zyman y al día siguiente fuimos a La Habana y el 11 de octubre estrenamos la obra de Leo, El arco y la lira. “Este es el segundo capítulo".
El tercero, explica, inicia que con la reciente visita de Yo-Yo para dar clases en el Centro Nacional de las Artes. Al terminarlas, entró Esteban Moctezuma, presidente de la Fundación Azteca, y habló con los dos. Preguntó qué necesitábamos para tocar un nuevo concierto para dos chelos y una orquesta. Yo-Yo Ma, en broma, dijo: “Que encarguen un concierto para dos chelos y una orquesta de mil músicos".
Lo anterior, recuerda Prieto, no lo tomó muy en serio, pero un mes después, Esteban Moctezuma, Zyman y él se reunieron. Ahí, el presidente de la Fundación Azteca le dijo a Zyman que Yo-Yo estaba de acuerdo en tocar una obra para dos chelos y una orquesta de mil integrantes, pero el compositor le dijo: “Eso no cabe en ningún teatro". Y Esteban le preguntó: “¿Qué se te ocurre?". A lo que Zyman contestó: “Por ejemplo, en la Sala Nezahualcóyotl cabe una orquesta grande y un coro en la parte de atrás. Entonces sería una obra para dos chelos, coro y orquesta´". Y así surgió esta obra Canto a la música, agrega.
Esta es la primera en su tipo, dice Carlos Prieto, “porque conozco bien el repertorio del instrumento y no ha una dos violonchelos, coro y orquesta".
LA PIEZA. Es una suite de cinco movimientos y el primero se titula “Cuándos será", el segundo “Cadenza", el tercero “Basta escuchar", el cuarto es “Hay una voz", y el quinto es “En un lugar oculto". El texto y música son de Samuel Zyman.
Es una obra atractiva y monumental, y al estar pensada para niños y jóvenes, es muy accesible. “Su letra revela la magia de música y hasta dónde podemos llegar con ésta".
Por esto, añade, “espero que haya después versiones más chicas para tocarla en otros lugares de México o del mundo con otro chelista.

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