Metrópoli

Eclipse deslucido y monstruo virtual en la anarquía del Centro Histórico

El primer día de clases es aderezado por la expectativa colectiva de un fenómeno natural tenue y el rodaje de una película sin su protagonista

Disturbios en la Ciudad de México
Disturbios en la Ciudad de México Disturbios en la Ciudad de México (La Crónica de Hoy)

En el frágil equilibrio en el que sobrevive la Ciudad de México, parecería que no puede haber más complicaciones. A los sismos y a las lluvias se agregan las aportaciones humanas. Pero hay momentos, como este lunes, en que la conjunción de nuevos imponderables, como un monstruo oriental, un eclipse parcial de Sol y el primer día de clases ponen a ciertos rumbos de la capital al filo del caos.

En el Zócalo son más quienes intentan observar el eclipse con los smartphones; los prevenidos consiguieron su filtro y hasta lo prestan, generosos. Pero el encanto pasa rápido: en esas calles, espacio natural de aparecidos, un intruso igualmente inquietante hace de las suyas: Godzilla se enseñorea en la plaza de Santo Domingo. O, al menos, eso cuentan.

Puesto que el cielo no se oscurece, la emoción disminuye: se quedan los verdaderos interesados. Unos cuantos meseros salen a la calle y prestan, a los viandantes interesados, los codiciadísimos filtros del número 14, recomendados por la UNAM y que desde el sábado están agotados. Una pareja, afuera del Monte de Piedad, disfruta el fenómeno y presta su filtro. Uno de los promotores de los restaurantes cercanos sugiere que empiecen a cobrar: cinco pesitos por mirar.

Alguien dio con una ferretería diminuta en República de Cuba. Se lanzan por el filtro, y tienen suerte. Emocionados, se traen 30, y se desperdigan en la plaza. Cerca, los del puesto de periódicos de Tacuba ensayan a mirar en el piso el reflejo del fenómeno: “¡¡Aguas, no pise el eclipse!!”, reclaman a los peatones. A la otra cuadra, un hombre mayor intenta el viejo recurso del reflejo en el agua, con lo que le queda en su cubeta de lavar autos. “Pero no se ve bien, es muy intensa la luz ”.

El eclipse termina. Es hora de salidas y entradas escolares. Pero la historia de un monstruo en el Centro se ha extendido. Otra de esas ocasiones de contento, de esas que tanto gustan a los habitantes de la inmensa ciudad.

A Farid nada lo consuela, ni siguiera sus galletas de chocolate. La vida escolar del Centro Histórico apenas se perturba por la filmación: pasan los niños de la secundaria 6, de la 11, de la primaria “Cuauhtémoc”. Son los adultos quienes pelean y reclaman. “Tengo que ver los uniformes”, se queja en la barrera de Brasil una abuelita angustiada. “Entonces... ¿no se ve ningún animal?”, se asegura la madre de Farid.

En la barrera de seguridad hay de todo: peticiones, refunfuños y conatos de bronca. “¡¡Soy delegado de León!!”, se queja un maestro que intenta llegar al SNTE. Tampoco pasa. La gente del barrio se apalabró con la gente de la filmación y eso ayuda. “¡Me cae que no se ve nada, todo lo van a hacer con computadoras!”, asegura uno de estos guardianes locales.

En Belisario Dominguez, donde por unos minutos la multitud de extras simula un escape masivo, por poco hay golpes: uno que dice ser del rumbo y no lo es, avienta la barrera y entra. La guardiana le bloquea el paso. Como rayo, se dejan venir del estacionamiento “los perros”, custodios y gente del barrio que, a mentadas y amenazas, contienen al gandalla. “¡A chingar a su madre!”, exige, con una furia enloquecida en los ojos, uno de estos chavos de Santo Domingo. Cada bando contiene a su gallo. Queda el intercambio de albures y amenazas.

Es lo más emocionante que ocurre, fuera de las maniobras del Metrobús para salir del atolladero vial. “¿Ya nos vamos?”, inquiere un chamaco de la secundaria 6, llevado a rastras por su papá. “No, espérate”, responde su treintañero padre, acomodándose en la reja. “Quiero ver cuando vuelvan a correr, a ver cuál se tropieza y se rompe la madre”, y se ríe de su ocurrencia. Obligados a un largo rodeo para ir a casa o a la escuela, la intensidad de la parte brava del Centro Histórico compensa a la concurrencia el escaso eclipse y la dolorosa ausencia del monstruo.

➣ El Centro Histórico de la Ciudad de México será escenario de Godzilla: King of Monsters.

Este proyecto de la industria cinematográfica estadunidense servirá como escaparate para la capital del país, gracias a la proyección que tendrá lugar en 40 mil salas alrededor del mundo, en las cuales se posicionará la marca CDMX.

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