Escenario

El bien del país y los prejuicios sobre la educación, que nunca cambian

La puesta en escena reflexiona sobre el teatro como una forma de inclusión social

La tempestad
La tempestad La tempestad (La Crónica de Hoy)

En su función de reflejar la realidad, la puesta en escena El bien del país, que actualmente está en la cartelera del Centro Cultural Teatro 2, pone en evidencia una frase que se ha convertido en ley universal: “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. Lo hace de diferentes maneras. Una de ellas es a través su argumento sobre la educación.

Se trata de una comedia basada en hechos históricos que narra cómo un grupo de convictos monta la primera obra de teatro representada en Sídney en 1788. Ladrones, prostitutas y rufianes son dirigidos por un teniente bonachón y sin carácter, que los defiende de sus captores pensando que acercarlos al teatro es la mejor forma de inclusión. Lo que para ellos resulta un caos, para el espectador es una hilarante y emotiva historia sobre la esperanza de formar una nueva sociedad a partir del teatro.

“Lo que se lleva la gente es que los problemas que habían hace 300 años o más, son los mismos que tenemos hoy. Estamos preocupados porque el gobierno es demasiado abusivo con las personas que no crecen con la misma educación que ellos”, expresó el actor Gerónimo Best, en entrevista con Crónica.

“El ejemplo es la literatura y el teatro como una forma de exhibir la ignorancia pero que al final de cuentas, si cualquiera tiene el acceso a leer o a las artes, nos hace ser parte de algo más grande, ser parte de un país”, añadió.

Los prejuicios sobre la educación de los que habla la obra no son tan lejanos de los que se tienen acerca del teatro en la actualidad desde un polo opuesto, pues considera que la audiencia aún cree que se trata de un arte demasiado caro:

“A veces, cuando le ponemos precio a las cosas comienzan los prejuicios. La gente piensa que el teatro es muy caro o que no es accesible. El teatro existe por quienes lo hacemos y por quienes lo consumimos. Es importante crear una nueva generación de espectadores que valoren eso”, dijo. “Me gustaría que la gente viera el teatro más allá de las etiquetas: el infantil, el musical, el social… y obras como El bien del país tienen etiquetas como la de un teatro muy sofisticado, difíciles de entender, pero en realidad son obras muy divertidas accesibles  a cualquier persona”, añadió.

Finalmente, destaca que a nivel actoral se trata de un reto por encontrar el naturalismo y asumir dos roles contrastantes, “es una propuesta muy interesante porque todos los actores hacen dos papeles que son personajes con personalidades opuestas. A mí me toca hacer a un comandante, que es uno de los villanos de la historia, un hombre con mucho poder, porque es él quien da los latigazos y da los castigos, él es la fuerza opositora a la idea de hacer una obra de teatro”, comentó.

“En contraparte hago al papel de uno de los personajes más débiles de la obra, es muy vulnerable, es el verdugo de los presidiarios, al que ni siquiera ellos lo quieren porque lo ven como una persona que los traicionó. Es muy interesante hacer un personaje con tanto poder y otro tan pequeño a la vez”, concluyó.

El elenco lo completan Antonio Algarra, Alejandra Ambrosi, Everardo Arzate, Artús Chávez, Nohemí Espinosa, Teté Espinoza, Fernanda, Borches, Salvador Petrola y Bakunda Rwabahenda, bajo la dirección de Zachary Fine, con funciones los lunes y martes hasta el 12 de octubre.

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