
El sector comunicación ha logrado y demostrado, a pesar de las dificultades por las que hoy atraviesa por cuestiones nacionales e internacionales de salud y económicas, que es una materia más que indispensable en la formación y construcción de marcas, así como en la comercialización de ellas.
Esta vital materia y su importancia fue consolidada gracias al trabajo de muchos hombres y mujeres que de la década de los 70 a mediados de los 90 la llevaron a su época de oro, levantando importantes organizaciones entre las que destaco Weitzner y Asociados, una de las agencias de mayor prestigio y respeto fundada por Alfredo Weitzner y que diera vida a inolvidables campañas y marcas.
Hoy en Crónica presentamos la primera de dos partes de una por demás interesante charla con un hombre visionario y amante de la actividad publicitaria, quien comparte no sólo sus experiencias, además advierte del gran riesgo que corre en el presente una materia que a pesar de su relevancia, hoy es desplazada gracias a la inexperiencia, la falta de visión, el poco profesionalismo y la avaricia de los ejecutivos hoy encargados de atender a esta actividad ya sea del lado de los anunciantes o bien, de las propias agencias.
-¿Quién es Alfredo Weitzner?
- Yo me inicié en publicidad trabajando para la agencia McCann Erickson, ingresé como asistente de ejecutivo para después ser ejecutivo de cuentas y así hacer carrera hasta ser director de cuentas y vicepresidente en una carrera que duró cinco años y medio teniendo a mi responsabilidad las cuentas más importantes de esa época que había en McCann.
De McCann me fui a Publicidad Ferrer en la posición de vicepresidente ejecutivo, Eulalio Ferrer me había estado insistiendo mucho desde tiempo atrás, y yo no tenía el menor interés de irme a colaborar con él, pero en el momento que tomaron la decisión de que James Stanton dejaría de ser el director general de McCann para cambiarlo por un ejecutivo norteamericano tomé la decisión de irme y así fue cuando se presentó nuevamente una oferta de Eulalio, y la tomé. Una de las cosas que me atraía de esa oferta era que manejaríamos la cuenta de la Casa Pedro Domecq, con proyectos muy ambiciosos y muy interesantes que me resultaban por demás atractivos haciendo carrera en Publicidad Ferrer por 3 años y medio, dando origen a campañas extraordinarias como “La mano amiga, tradición que obliga”, para la Casa Domecq en forma institucional, además de manejar Iberia, Gigante y diversas cuentas más siendo marcas muy fuertes. Pasado el tiempo y por razones personales, resultado a mi parecer del poco respeto que tenía Ferrer a su gente, lo que generaba grandes tensiones dado que para él estaba primordialmente su interés y su ambición, tomé la decisión de irme, y ahí fue donde me capturó Don Augusto Elías, con quien hoy me une una extraordinaria amistad, sin embargo, tan sólo compartí con él apenas 10 meses de trabajo en los cuales renuncié 3 veces siendo la tercera la vencida. Después de estar 3 años en Publicidad Ferrer, estuve poco menos de un año con Augusto, y así finalmente tomé la decisión de disfrutar del amargo sabor de la independencia y el balance de la misma, balance que resulta para mí muy satisfactorio, por las cuentas que manejamos y las campañas que realizamos a lo largo de décadas.
-Alfredo, ¿cómo le pierde uno el miedo a la quincena, a la comodidad de los días quince y los treinta de una percepción o salario seguro, para iniciar un sueño en donde no hay nada, vaya, donde se comienza de cero y habrá que pagarle a los colaboradores de uno?
-Yo no le perdí el miedo porque ni siquiera lo pensé, tomé la decisión de independizarme y va para adelante, punto. Ni siquiera lo pensé, tenía yo la certeza que me iba a ir muy bien y así fue. Así se forman los empresarios.
-Ahí creas uno de los grupos que es ícono de la época de gloria, de la época de oro de la publicidad, ¿al día de hoy viviendo las dos épocas y habiendo transformado una materia vital, crees que la publicidad al día de hoy tiene la misma valoración que tenía en décadas como los setentas, ochentas y noventas?
-No, para nada. La publicidad no es hoy por hoy nada que se parezca a la publicidad de antes y en la que a mí me tocó vivir una parte muy importante. Hoy la publicidad es un aditamento de las campañas simplemente para cubrir el trámite, el requisito de hacer campañas de publicidad. A la publicidad de hoy no se le respeta ni se le valora, es una pena, tal es el caso que le inculqué a mis hijos evitar dedicarse a la publicidad dado que la época en que valía la pena construir marcas y promocionarlas pasó a la historia.
-¿Por qué, a qué crees que esto se debió?
-Porque hoy en día los clientes no tienen ningún respeto por las agencias. Vaya, ni las agencias mismas se respetan y se hacen valer a sí mismas.
-¿Ahí estarías hablando de que hay una falta de visión, una falta de profesionalismo de los nuevos encargados de la materia en las empresas, en las marcas o crees que haya otros elementos?
- Creo que así es porque antes los encargados de en tomar las decisiones de publicidad en las empresas era gente con un gran valor y un gran potencial. Ejemplos sobraban como Don Enrique Hernández Pons en Grupo Herdez o Don Antonio Ariza en la Casa Pedro Domecq y varios ejemplos más que te podría dar en donde el encargado de la publicidad por parte del cliente era toda una autoridad, hoy en día no existe eso. En la actualidad la publicidad está manejada por gente que va pasando de una empresa a otra o de una agencia a otra simplemente para escalar puestos y sueldos. Gente sin compromiso, sin visión ni lealtad a la camisa de la marca, la empresa o la agencia, son más bien oportunistas del sueldo y el beneficio personal.
-¿Tú crees que en esta debacle que ha tenido la materia publicitaria hay culpa también de las mismas agencias?
- Sí, desde luego. Sostengo que la responsabilidad es de los clientes, pero también la falta de profesionalismo de las agencias permitió que se llegara a esta lamentable situación.
-¿Existe alguna manera de revertir?
-Lo veo muy difícil, porque la publicidad y las decisiones están en manos de gente que no tiene la menor idea del valor de las campañas publicitarias, y eso va de la mano de la falta de profesionalismo de las agencias, entonces no creo que se pueda revertir.
-Acabas de decir algo muy importante, el valor. Los ejecutivos hoy carecen del conocimiento e interés para reconocer el valor que tiene la publicidad. ¿Cuál es el valor de la publicidad?
- La publicidad era una herramienta importantísima para el desarrollo de los clientes, de sus marcas y de los productos, las campañas publicitarias tenían verdadera trascendencia, pero todo eso se perdió, ya no existe porque no se le da ese valor ni reconocimiento. Hoy la publicidad es un tabique pesado para las empresas, antes era una herramienta indispensable y esa diferencia es la que hace que México se rezague frente a las potencias mundiales en la materia y evidentemente de donde proviene las marcas y productos líderes, caso específico el país vecino del norte para quien la publicidad es indispensable y por demás respetable.
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