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¿Para qué sirvió el OMET?... “No tengo idea”: directora del organismo

OMET; conformado en el sexenio anterior para orientar políticas públicas contra obesidad

Hombre con dolor de espalda
Hombre con dolor de espalda Hombre con dolor de espalda (Obese man stretching neck muscles, back pain problems caused by overweight)

Nadie, por encima de ella, supo más de los detalles operativos del Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles (OMET), conformado en el sexenio anterior para orientar políticas públicas contra obesidad, sobrepeso, diabetes e hipertensión, pero el cual sólo fue usado para malgastar fondos federales y alojar a la industria de comida chatarra, según la revisión de voces, reportes financieros y contratos realizada por Crónica en días recientes.

Su nombre: Yolanda Elva de la Garza Casas, quien fue nombrada directora del organismo el 15 de octubre de 2015 -tras el paso fugaz de Luz Natalia Berrún Castañón, sumada al gabinete de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”- y se mantuvo ahí hasta el 1 de diciembre de 2018. Más de tres años en el cargo.

-¿Para qué sirvió el OMET? -se le pregunta de entrada.

-No tengo idea, no estoy en condiciones de opinar. Me limité a hacer un trabajo solicitado por la Universidad: la administración del Observatorio.

De la Garza Casas fue la única involucrada en acceder a la charla. De aquel grupo de funcionarios y operativos, nadie más abrió la puerta. Ahora es directora de proyectos especiales de la Secretaría General de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), instancia a la cual se le encargó el OMENT desde el 31 de octubre de 2014, mediante un convenio opaco, aunque su lanzamiento público fue hasta el 25 de agosto de 2015.

Sobre la incursión de la industria de comida chatarra en esta estrategia, el reportero logró documentar el dobleteo laboral de Yolanda Elva: en el Observatorio y en el Instituto de Salud y Nutrición Kellogg’s, con sede en Michigan, Estados Unidos.

“Sí estuve en Kellogg´s, pero lo resolví a tiempo”, afirma.

-¿Cómo se puede estar en un ente supuestamente abocado a controlar la obesidad y estar relacionado con una multinacional dedicada a vender productos azucarados? -se le cuestiona.

-Terminé mi relación con el Instituto Kellogg´s cuando asumí la responsabilidad del Observatorio. Presenté esta situación ante la Universidad, me dijeron que no había ningún problema y concluí mi relación allá.

-¿No hubo conflicto de interés?

-No tendría por qué.

Aunque esquiva y breve, la voz de quien fuera directora de esta unidad controladora ofrece un retrato válido de la política antiobesidad durante la administración peñista.

“Mi función sólo fue operar la plataforma electrónica donde se mostraban todos los datos originados en las entidades del país, pero donde realmente se tomaban las decisiones era en la Secretaría de Salud, y la cabeza de todo esto siempre fue el Subsecretario (Pablo Antonio Kuri Morales, de Prevención y Promoción de la Salud), junto con el Consejo Asesor. Nosotros sólo procesábamos los datos de las diversas instituciones involucradas, como la propia Secretaría, IMSS e ISSSTE”.

-Se ha documentado que era un disfraz al servicio de la industria de comida chatarra…

-Lo desconozco. El Observatorio tenía su Consejo Asesor, desde ahí se dirigía. La Universidad no tuvo un trabajo ejecutivo ni presidió el Consejo.

-En los estados se utilizó el OMENT para justificar gastos y contratos sin evidencia de su ejecución…

-No teníamos contacto directo con los estados, sino a través del Cenaprece (Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, el cual estaba dirigido por Jesús Felipe González Roldán, hoy vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública), que trabajaba las informaciones estatales y nos las proveía.

-¿Trabajó con independencia de poderes comerciales?

-Sí, sólo reflejábamos la información.

-Se ha corroborado que la industria financiaba al Observatorio…

-La cuestión de los recursos tendría que verse con otras entidades, yo no tenía acceso al manejo financiero.

-Como directora, ¿recibía pagos adicionales de parte de los industriales?

-Ninguno, sólo por el trabajo en la UANL. Sobre cómo se financiaba la plataforma, debe responder la Secretaría de Salud y sus funcionarios.

-Estuvo ahí tres años, ¿qué sabor le queda cuando se dice que el Observatorio fue una fachada para encubrir los intereses de la industria?

-Me reservo mi opinión.

-Como académica, ¿no le importa que su trabajo sea ligado al servilismo de intereses comerciales?

-Mi trabajo fue la plataforma, se cumplió la encomienda.

-¿Cuántas personas trabajaban a su cargo?

-Varió durante todos los años, dependía de la cantidad de trabajo que teníamos.

-¿A quién entregaba la UANL los resultados sobre obesidad y diabetes procesados en esa plataforma?

-Estaban disponibles para toda la comunidad relacionada al OMENT, cada cual con sus diferentes perfiles de usuarios. Estaban a disposición a través de una dirección electrónica donde ellos podían tener acceso.

-Se ha seguido utilizando el membrete del OMENT para justificar desembolsos estatales, en 2019 y 2020.

-La relación con Universidad terminó en diciembre de 2018, lo que haya ocurrido después ya no es nuestra responsabilidad…

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Sonaría a la época de Goebbels…

El doctor Luis Eugenio Tood Pérez, ex rector de la UANL y hoy encargado de Divulgación Científica de esa casa de estudios, expresó su opinión sobre el OMET:

“Si hubo algún lío financiero o corrupción, no lo sé, me cuesta entender cómo se pudo haber tejido una transa y penetrar un sistema que estaba dedicado a la detección temprana de las enfermedades y hacía una especie de mapa sobre los lugares donde estaban los problemas fundamentales de obesidad, diabetes, enfermedades vasculares y cardiacas. Me sonaría a la época de Goebbels”.

“Tenemos una revista en la que publicamos mucho del OMENT porque el programa, al margen de cualquier aspecto político, me parecía que estaba bien planeado. La salud debe estar más cercana a la ciencia que a la política. Cuando lo cancelaron, le pregunté al ex rector Jesús Ancer, quien lo trajo a la UANL, en qué podía ayudar, y él me respondió: “No le mueva, no se meta en problemas y ya no le moví”.

CC

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