
En charla exclusiva con Crónica en su despacho de Bucareli, un espacio austero y funcional que refleja la personalidad de Alfonso Navarrete Prida, un funcionario acostumbrado a dar resultados positivos, el encargado de la política interior del país ratificó que la actual administración entregará al siguiente gobierno un país sin crisis económica, sin crisis política ni social. Desde luego hay muchos desafíos, pero se entregará un país en tranquilidad y con camino, asevera.
Para el Secretario de Gobernación, el problema de las caravanas migrantes es el inicio de un fenómeno no visto en décadas. Se trata de un éxodo, claro, dirigido. De la manera en que lo resolvamos, con la ayuda de la comunidad internacional, dependerá el trato que se le dé a este fenómeno en el continente en los próximos 50 años.
En materia de migración seguiremos actuando de acuerdo a nuestras leyes. En México no criminalizamos la migración no documentada. No vamos a ser la policía migratoria de ningún país. Tenemos una óptica diferente a la del gobierno de Estados Unidos.
En cuanto a su futuro personal, adelantó que el primero de diciembre, una vez que concluya el sexenio, empieza para él una etapa en su vida en la que pretende reinventarse. Tengo que procesar un accidente de helicóptero que era mortal por necesidad y que le costó la vida a 13 personas. No es algo menor.
Navarrete, abogado universitario, se forjó como servidor público al lado de Jorge Carpizo, a quien sigue considerando su mentor. Ha sido procurador de Justicia del Estado de México, subprocurador en la PGR, diputado federal, subsecretario en Gobernación, arrancó el presente sexenio como secretario del Trabajo y este año, el último del sexenio, ha ocupado el despacho principal del Palacio de Cobián.
En esta nueva etapa, que arranca en diciembre, Navarrete reveló a Crónica sus planes: “Quiero aprender a bailar. No lo digo en broma. Es una ilusión que tengo. Además, ya estoy listo para tocar mi guitarra para zurdos y un violín, también para zurdos que, por cierto, no se consiguen con facilidad”.
“Tengo ofrecimientos de la iniciativa privada, que no pienso aceptar, y múltiples y generosas invitaciones para reactivar mi vida académica que estoy valorando. Lo más importante será tener tiempo para mí y para mi familia”, afirma.
El legado del gobierno son las reformas. Se tomaron riesgos para mejorar las expectativas del país a mediano plazo. En reformas estructurales, como la de telecomunicaciones y la educativa, se afectaron intereses muy fuertes y concretos. Al hacer las reformas no se estuvo pensando con quién quedo bien. Se pensó qué necesitamos para que México crezca.
“La del 2018 fue la elección más grande de la historia, con 18 mil cargos en disputa y cerca de 80 mil candidatos. Se disputó la Presidencia de la República y nueve gubernaturas. Durante las campañas que mostraron posturas muy encontradas. Participaron 56 millones de personas. El proceso se dio en paz y mostró la fortaleza de nuestras instituciones. El poder se entregará al candidato que los mexicanos querían que ganara, erradicando problemas que pudieran dañar la gobernabilidad”.
Desde la perspectiva del secretario de Gobernación, lo copioso de la votación demuestra que la población, contra los que muchos creen, confía en las instituciones.
“Desde luego que lo hecho con respecto a la delincuencia es absolutamente insuficiente. El fenómeno rebasa las capacidades institucionales que se tenían enfocadas en la reacción policiaca de ir sobre las cabezas, cuando en realidad el problema se está convirtiendo en una epidemia social. A esto debe agregarse el aumento de armas al país procedentes de Estados Unidos, es un crecimiento dramático”.
El secretario ofreció un dato demoledor: En el año 2007, sólo el 30 por ciento de los homicidios dolosos se cometía con arma de fuego; para el 2017, el 70 por ciento se cometió con armas de fuego y de ésas, el 90 por ciento de las armas tiene su origen en Estados Unidos y son internadas al país de manera ilegal. Se conforma entonces un coctel peligroso. Las condiciones están dadas para el crecimiento de una delincuencia y sobre todo de una delincuencia con brutalidad.
“Hay que entender que la relación de México con los Estados Unidos, la forjada sobre todo en los últimos 40 años, es indisoluble. No se puede entender el desarrollo de un país sin el desarrollo del otro. También genera tensiones de tamaño mayúsculo. La relación no se reduce sólo al tema comercial ni tampoco al tema de la seguridad o a temas de migración y terrorismo. Tenemos una relación muy profunda en materia cultural Hay 30 millones de personas de origen mexicano viviendo en Estados Unidos”.
Señala que los tuitazos del presidente Trump aumentan el nivel de tensión, pero la relación es bastante más compleja. La posición del gobierno mexicano con respecto al tráfico de armas y de dinero está clara. Con el cambio de gobierno en Estados Unidos, México resintió mayor embate y desafío de los últimos 50 años, pero tuvo capacidad para no doblegarse.
“Los dos países estamos trenzados. Si a nosotros nos ocurre algo a ellos también les afecta. Por ejemplo: Si no nos ayudan a detener el tráfico ilegal de armas, que no pidan, porque va ser muy difícil, elevar los niveles de seguridad en la frontera”.
“Es la primera vez que 4 mil familias van a poder saber qué ocurrió con sus desparecidos. Eso, la identificación, es una parte. Sigue luego una investigación penal. Se logró disminuir el dolor de la incertidumbre de no saber dónde están. Ese camino se tiene que seguir adelante. Ese camino se hizo en muy poco tiempo. Hay ahora herramientas que hasta hace muy poco no se tenían. Pero se deja un camino trazado y bases sólidas”.
El secretario de Gobernación hizo una última reflexión sobre el servicio público en el país. En su opinión, la actividad del servicio público ha ido evolucionando para bien. Ya hay servicio civil de carrera, hay gente especializada en su trabajo, se avanza en la búsqueda de la transparencia, pero es gente profesional.
“No está el servicio público exento de tener problemas de trasparencia o de posible corrupción. No existe un país en el mundo que no presente estos problemas. Es un tema que flota en toda la burocracia, en las administraciones públicas. México no es la excepción. Hay que poner el acento en que no exista impunidad, que los controles serán serios y reales, no meramente formales”.
“Si se destierra la impunidad en los casos de corrupción y si los sistemas de transparencia operan, la imagen de la burocracia podría cambiar. Los señalamientos de corrupción que saben que no llegan a soluciones se lanzan al aire sin fundamento y terminan por manchar carreras, porque es parte de la lucha política. Los que deberían estar en la cárcel no llegan y hay gente a las que se acusa y que probablemente no tenga responsabilidad pero su carrera queda manchada”.
No cree que el estigma se pueda revertir en el corto plazo, aunque hay servidores como los de Protección Civil, la Policía Federal e incluso los soldados que suelen ser altamente reconocidos y respetados, porque los ciudadanos los ven en las calles, los ven rescatando gente en inundaciones, en terremotos. “Hay un alto nivel de reconocimiento, pero al burócrata en abstracto se le ha estigmatizado”, finaliza.
► Es licenciado en derecho por la UNAM, maestro en derecho penal y doctor en derecho por la Universidad de Sevilla (este último grado académico lo obtuvo en 2017 a partir de un análisis sobre la trata de personas, “análisis de derecho comparado desde la perspectiva mexicana”.
► Durante la presente administración ante de asumir la titularidad en Bucareli, fue Secretario del Trabajo y Previsión Social
► Fue Subsecretario de Población y Servicios Migratorios de la Secretaria de Gobernación.
► Una de la etapas clave en su carrera fue como secretario particular de Jorge Carpizo McGregor, (en la Comisión Nacional de Derechos Humanos de 1991 a 1992 y de 1993 a 1994 en la PGR). Seguiría en la PGR que dirigió Jorge Madrazo (1996-1998) en la que llegaría al cargo de subprocurador.
► En cargos anteriores destaca su papel como director general jurídico de la Secretaría de Salud, de 1995 a 1996,
►En el gobierno del Estado de México ocupó el puesto de subsecretario de Seguridad Pública y de procurador general de justicia. Fue ratificado por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto.
► En febrero de 2008 fue nombrado por Peña Nieto secretario de Desarrollo Metropolitano, cargo que deja en enero de 2009 para ser candidato del PRI a diputado federal.
► En diciembre de 2012, asume el cargo como titular de la Secretaría del Trabajo. Deja el cargo el 10 de enero de 2018 para asumir el encargo como secretario de Gobernación.
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