Opinión

Santa Claus y la física contemporánea

Cada año en esta época especialistas de todo el mundo dedican una buena parte de su tiempo a meditar sobre la posible existencia de Santa Claus. Una buena cantidad de los  fondos restantes de sus proyectos de investigación se dedican a realizar experimentos dirigidos a entender  la manera como Santa Claus se las arregla para llevar a cabo la proeza más esperada del año, proeza que en primera aproximación parece desafiar las leyes de la naturaleza.
Si bien Santa Claus no ha sido observado de manera directa eso no significa que no exista. Los físicos entienden muy bien que ante la evidencia material del día 25 de diciembre sólo queda ofrecer explicaciones.
Algunos especialistas argumentan que la aparición de regalos se debe a correlaciones espacio temporales entre Papá y Santa Claus. Sin embargo, existe también evidencia testimonial de que mientras uno duerme el otro parece tener una frenética actividad en las habitaciones contiguas, lo que descarta las llamadas teorías de traslape.
Algo común en la actividad de los grupos de investigación experimental es la tendencia de los científicos a buscar todo tipo de fenómenos en sus experimentos. Así, por ejemplo,  el recientemente celebre experimento OPERA parece estar observando neutrinos que viajan a una velocidad mayor a la de la luz aún cuando el experimento fue planeado para otra cosa, a saber,  para medir la oscilación de neutrinos de muon en neutrinos de tau.
El proyecto IceCube Neutrino Observatory no es la excepción. Este proyecto ha desplegado detectores ópticos esféricos en el hielo de la Antártica para medir neutrinos en la profundidad del hielo polar a más de 2 kilómetros por bajo de la gélida superficie. El proyecto tiene la intención de medir neutrinos de alta energía que se pudieron haber generado en procesos astrofísicos en las regiones más apartadas del Universo. Si bien este es el objetivo central del proyecto, sabemos de grupos de investigación dentro del proyecto que se preocupan por temas de interés más amplio como es el fenómeno decembrino.
Sin embargo, los físicos no han reportado evidencia de actividad navideña bajo el hielo antártico. Si bien es cierto que la hipótesis principal es que Santa Claus vive en el Polo Norte y no en el Polo Sur, es necesario descartar, con intervalos de confianza amplios, las diferentes regiones del planeta. En ese sentido, la Antártica es una de las regiones más sospechosas porque las condiciones meteorológicas son lo más parecido a lo que Santa Claus parece  preferir para su cauteloso proceder.
CUATRO DIMENSIONES. El pasado 31 de octubre a las 4 de la mañana, la población del mundo llego a los 7 mil millones de personas. Existen cálculos que, dada la población mundial, dan una buena idea del trabajo de Santa Claus la noche del 24 de diciembre. Aún considerando la población cristiana como ámbito real de sus diligencias, es claro que en los últimos tiempos la intensidad del trabajo ha crecido. Existen  aproximadamente 2 mil 340 millones de cristianos en el mundo y este número, para pesar de Santa Claus, sigue creciendo como consecuencia del crecimiento demográfico.
Después de considerar la fracción de los cristianos en el mundo que son niños y luego la fracción de estos que se portan bien, es posible llegar al estimado de 0.0002 segundos por niño como lapso para la entrega de los regalos. ¿Como es posible que Santa Claus consiga hacerlo?
El mundo tal como lo conocemos y lo percibimos esta hecho de tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Sin embargo, no hay ninguna razón para pensar que esto deba ser así. Bien puede ser que existan más dimensiones que por algún motivo no vemos ni sentimos. 
Pensar en dimensiones más allá de las tres espaciales que conocemos no es fácil. Existe sin embargo la manera de hacernos una idea de lo que significaría una cuarta dimensión espacial.  Para esto piense usted primero que, si viviéramos en dos dimensiones, es decir en un mundo plano como una hoja de papel, podríamos representar a un objeto tridimensional como el contorno de contacto con  nuestro mundo de dos dimensiones. Si una esfera —que es tridimensional— cruzara nuestro mundo plano, veríamos como aparece primero un punto y luego un circulo cuyo radio crece y crece para luego comenzar a disminuir y convertirse de nuevo en un punto. La manifestación de una tercera dimensión en nuestro mundo de dos dimensiones seria pues como la aparición de un punto que se expande en un círculo que luego se encoge de nuevo para desaparecer nuevamente como un punto (Figura 1).
De manera similar, una esfera en 4 dimensiones espaciales aparecería en el mundo tridimensional en que vivimos como la repentina aparición de un punto que se expande luego en una esfera que crece a medida que la esfera de 4 dimensiones cruza nuestra realidad y luego disminuye nuevamente para desaparecer como un punto (Figura 2).
Santa Claus puede ser considerado para todos los efectos prácticos como una esfera y bien puede ser que habite en una cuarta dimensión pues esto explicaría los sucesos de Navidad (Figura 3). Sólo aparece en nuestro mundo de manera localizada como una esfera roja que crece para luego desaparecer. En la cuarta dimensión en que vive viaja al siguiente punto de entrega de regalos donde nuevamente aparece y  desaparece de nuestras percepciones limitadas a las tres dimensiones.  En esta cuarta dimensión puede viajar sin obstáculos materiales como las paredes o de ruido  las mascotas de los niños. Su preocupación a ser sorprendido queda así resuelta. 
La existencia de dimensiones extras no solo facilitan la labor de Santa Claus, ofrecen además una explicación a los neutrinos súper luminosos medidos por el experimento ÓPERA. Más aún, y como quedó demostrado en el modelo  Randall-Sundrum, explica el hecho de que la gravitación sea más débil que las otras interacciones (electromagnética, débil y fuerte).
Algo muy interesante de los modelos de dimensiones extras es que pueden ser puestos a prueba en experimentos como el Gran Colisionador de Hadrones. Si existen dimensiones extras estas podrían manifestarse con la creación de gravitones que tomaran una buena parte de la energía de la reacción. Al escapar sin ser vistos, la falta de energía de la reacción delatará su presencia. 

* Investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y pionero de la participación de México en el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones

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