Escenario

‘Three kilometres to the end of the world’, dura crítica contra la homofobia en Cannes

COBERTURA. El cineasta rumano Emanuel Parvu compite por la Palma de Oro con un intenso drama sobre una de las grandes problemáticas sociales de su país

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Presentación de ‘Three kilometres to the end of the world’ en el Festival de Cannes.

Presentación de ‘Three kilometres to the end of the world’ en el Festival de Cannes.

EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER

El realizador rumano Emanuel Parvu presentó en la competición de Cannes su filme Three kilometres to the end of the world, una dura crítica contra la homofobia muy presente aún en su país.

Soy un hombre blanco y privilegiado pero quiero que mi opinión sea escuchada, quería hacer una película que subrayara ciertas cosas, es mi punto de vista, pero creo que deberíamos reflexionar sobre ello”, señaló el también actor en una rueda de prensa.

Three kilometres to the end of the world se desarrolla en un pueblo del delta del Danubio y cuenta la historia de Adi, un joven de 17 años que regresa a casa para estar con su familia antes de decidir qué camino quiere tomar en la vida.

Se le supone prometido con una joven del pueblo, pero Adi es homosexual y una noche, a la salida de una discoteca con otro chico, es atacado brutalmente.

Parvu utiliza un estilo clásico para contar esta historia con la que quiere demostrar que “solo los seres humanos pueden mejorar el mundo a través del diálogo”. Para el realizador no se trata de ser inteligente, si no “de hacer el bien todo lo que podamos”.

El protagonista del filme es Ciprian Chiujdea, que explicó que creció en un pueblo similar al de la película y que, como homosexual, sintió la misma opresión que su personaje. “Es un sitio fantástico pero fue muy difícil para mí”, reconoció.

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Chiujdea debuta con esta película, en la que trato de buscar los mismos sentimientos de Adi, como le pidió el director, para comprender lo que buscaba y lograrlo mediante un proceso muy orgánico.

“Eso hizo más fácil que me metiera en la piel del personaje, recordé mi infancia y adolescencia, era duro y difícil pero eso me permitió entender que todas esas heridas estaban sanadas, además de comprender mejor la relación con mis padres, a los que odiaba de pequeño porque no me dejaban hacer lo que yo quería pero ahora entiendo que solo me querían proteger”, señaló el joven.

Parvu señaló que aunque la película es su punto de vista, habló permanentemente con el equipo para añadir más perspectivas a la historia porque hablar de un ser humano no es como hacerse un traje.

Un traje lo ajustas, pero no puedes cortar el alma de alguien, se necesita mucha suavidad para acercarse”, y más en un caso como este, en el que el protagonista es agredido por la sociedad.

“Hay que cambiar y mejorar como sociedad”, dijo Parvu, que reconoció haber llorado mucho durante el rodaje, no solo por la historia, si no porque el personaje del padre le recordaba mucho al suyo, fallecido hace cuatro años.