
El Arzobispo Emérito de México, Ernesto Corripio Ahumada, falleció ayer a los 88 años de edad, a las 5:30 de la mañana después de una larga agonía en su domicilio particular ubicado en La Noria, delegación Xochimilco del Distrito Federal.
El pasado 19 de marzo, Corripio Ahumada sufrió una trombosis en el brazo izquierdo, no fue necesaria su hospitalización, pero permaneció en su domicilio en total reposo y asistido por tres monjas y un sacerdote.
Tras sufrir la trombosis, la salud del Arzobispo se fue agravando aunada a la diabetes que padecía desde hace varios años, y por la cual le fue amputada, hace tres años, la pierna derecha.
Corripio Ahumada dejó un testamento en el que dictó su última voluntad sobre las disposiciones para su funeral.
De acuerdo a la voluntad del Arzobispo, su cuerpo permaneció ayer en el Seminario Menor en Tlalpan, donde fue recibido por el cardenal Norberto Rivera Carrera, quien lo calificó como un gran hombre de convicciones y decisiones oportunas y firmes.
Se prevé que hoy trasladen los restos de monseñor a la Basílica de Guadalupe, donde feligreses y religiosos podrán darle el último adiós y ofrecerán en su honor varias misas a lo largo del día.
El sábado 12 de abril, el féretro con los restos del cardenal será trasladado a la Catedral Metropolitana, donde finalmente el domingo será inhumando en la cripta de los Arzobispos, ubicada en el Altar de los Reyes, donde también se encuentran los restos de Fray Juan de Zumárraga, primer Arzobispo de México.
La inhumación se realizará en el nicho 41, al lado de los arzobispos Miguel Darío Miranda y Luis María Martínez.
El cardenal Norberto Rivera Carrera destacó la labor de Corripio Ahumada y en un mensaje dijo que permanecerá “entre nosotros a través de su obra”.
TRAYECTORIA. Ernesto Corripio Ahumada nació el 29 de junio de 1919, en Tampico, Tamaulipas, y estudió en el Seminario de Puebla de los Ángeles, así como en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.
Se ordenó sacerdote el 15 de octubre de 1942, en Roma; fue electo obispo titular de Zapara y nombrado auxiliar de Tampico el 27 de diciembre de 1952; al año siguiente, el 19 de marzo de 1953, se le consagró. Recibió el nombramiento de cardenal presbítero el 30 de junio de 1979.
Entre los hechos importantes que marcaron la vida del cardenal Corripio es el haber recibido por primera vez en México a Su Santidad Juan Pablo II, convocar a la Misión Guadalupana e introducir la causa de beatificación de San Juan Diego destacando así la sencillez y el valor de las culturas indígenas.
Recibió a Juan Pablo II en sus visitas a México en 1979 y 1990; En 1981 realizó las celebraciones por el 450 aniversario de las Apariciones de Santa María de Guadalupe y promulgó los “Estatutos y Reglamento del Cabildo de la Catedral Metropolitana de México”.
Ernesto Corripio Ahumada fue designado por el Papa Pío XII como obispo de Zapara y auxiliar de Tampico el 27 de diciembre de 1952, convirtiéndose en el obispo más joven del mundo.
Por edad y razones de salud, el Arzobispo Corripio Ahumada renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis, el 29 de septiembre de 1994 y fue sustituido por el cardenal Norberto Rivera Carrera. Perdió su derecho a participar en el cónclave del 2005, cuando cumplió los 80 años, el 29 de junio de 1999.
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