
Scott miraba maravillado las auroras australes, el infinito espacio, los colores sesgados en el cielo, absorto miraba, queriendo distraerse, ¿cómo concentrarse con semejante espectáculo en los cielos? Recién comenzaba la noche de seis meses en el polo. La Eterna noche, pensó. Los egipcios la imaginaban como una Diosa -Nuit- recostada sobre la tierra, portando las estrellas en su cuerpo; la belleza. Se vuelve sabio de repente, cuando está a punto de morir.
Dentro de unos meses Katheleen -su esposa-, se enterará de su muerte, decidirá en el momento; “no seré una viuda profesional”. Con el paso de los años a ella y su hijo terminará yéndoles muy bien.
El mismo Rey Jorge V, asistirá al funeral, catedral de San Pablo en el corazón de Londres.
Hace unos días Evans cayo y lo perdimos. Después Oates se marchó caminando para no ser una carga para nosotros, se sacrificó.
Scott deja de maravillarse con los colores en el cielo, Bowers y Wilson duermen en la pequeña tienda de lona. Han sido 66 días caminando en el polo sur, -demasiados-, con demasiadas complicaciones, demasiado frio, el desierto blanco, es como habitar otra dimensión.
-Anoche soñé con mis padres, venían a visitarme, hablaron conmigo, supongo lo que eso significará.
El tiempo, dicen no es lineal, ¿será el tiempo? Este cielo.
-Aquí todo es más lento, mis pensamientos son pausados, mis movimientos son lentos, lucho continuamente por no quedarme dormido. Pienso en Wilson y Bowers, no volvieron a despertar. El Vikingo lo ha merecido, bien por él, supongo lo merecía, ahora estará regresando a casa. Así es esto. La vida, rebota esa palabra en la tienda, como queriendo huir. El viento sopla implacable.
-Necesito concentrarme, he perdido la noción del tiempo, necesito avisar a Kat, maldita sea, la he convertido en una viuda, va a odiar ese título; Lo siento K.
“A mi viuda:
Queridísima mía: nos encontramos en un grave aprieto
y dudo mucho que salgamos adelante…
Sabes que te he amado, que mis pensamientos han estado siempre contigo y debes saber que para mí lo peor de esta situación es saber que no te volveré a ver.
Hay que afrontar lo inevitable... Lo he hecho bien, ¿no crees? Dios te bendiga."
Robert Falcon Scott
Poco después ceso el verso, la noche fue cambiando y efectivamente el tiempo fue diferente, sin prisas, sin angustias, todo se ha transformado, Paz infinita, devorado por ella, soy ahora hijo de la noche, no soy, fui. Scott ha exhalado, con los ojos abiertos como mirando al infinito, ha bajado varios kilos, se ha ido.
Hace poco camine por Londres, en el área de St James, hay una zona llamada Waterloo Place, ahí me tope con una estatua cuya inscripción es la siguiente:
“Robert Falcon Scott Capitán de la Marina Real
Quien con cuatro compañeros murió en marzo de 1912
regresando del Polo Sur.
“Si hubiéramos vivido,
habría tenido que contar una historia sobre la resistencia,
el aguante y el coraje de mis compañeros
que habría conmovido el corazón de cada inglés;
pero estas notas rudimentarias
y nuestros cuerpos muertos deben contar la historia”.
— Del Diario de Scott."
La estatua la hizo Kat, su viuda.
Scott pensó que podría alcanzar el punto 90 grados de latitud del polo sur. Cómo era un caballero, quería lograrlo sin más ayuda que los trineos, no cómo el Vikingo que llevaba perros. 44 años y una, mala planeación, llevaron a un retraso, las provisiones ni eran suficientes -al final se agregó un explorador más- ni eran las adecuadas, su cuerpo consumía a diario más calorías de las que recibía en alimento, el resto es historia. Efectivamente llego con sus compañeros al punto de latitud 90 grados, pero solo fue para descubrir la bandera Noruega ondeando, la tienda abandonada por Amundsen “el último vikingo”.
Los estudiosos consideran que para cuando llego Scott, ya sospechaba su desenlace, el invierno se venía encima, encontraron sus cuerpos a solo 18km del campamento de abastecimiento, esto es a 1 día de distancia en esas condiciones, era tan cerca. Pero se había venido la noche, noche de 6 meses, el cuerpo agotado.
Bowers, Wilson y Scott 29 de marzo Esta es la fecha de la última carta del diario. Murieron por hambre, frío extremo y escorbuto.
Conocidos como El Grupo del Polo, o Los Héroes de la Antártida.
Salud por El Capitan de la Marina Real Robert Falcon Scott y sus hombres. Descanse en paz.
“todo fracaso es una misteriosa victoria”
J. L. Borges