Imagina esto: estás caminando por un edificio cualquiera, quizá una oficina o un centro comercial. Todo parece normal… hasta que no lo es. Un giro equivocado, una puerta que no debería existir, y de pronto caes en un espacio infinito de habitaciones amarillas, iluminadas por luces fluorescentes que nunca se apagan.
Eso es, en esencia, los Backrooms.

La historia comenzó el 12 de mayo de 2019, cuando un usuario anónimo publicó en el foro paranormal del sitio 4chan una fotografía extraña: un conjunto de habitaciones vacías con alfombra beige, paredes amarillas y luces fluorescentes. La imagen tenía algo perturbador, una sensación difícil de explicar. Otro usuario respondió con un breve texto que cambió todo: si uno “sale de la realidad” en el lugar equivocado, puede caer en ese laberinto interminable de habitaciones.
El texto describía un espacio gigantesco: millones de habitaciones vacías conectadas al azar, con olor a alfombra húmeda, un zumbido constante de electricidad y la posibilidad de que algo —o alguien— habite en ese lugar.
Así nació uno de los mitos digitales más inquietantes de la cultura contemporánea.
Pero la verdadera pregunta es: ¿por qué algo tan simple resultó tan aterrador?
Tal vez porque los Backrooms juegan con una sensación profundamente humana: el miedo a los lugares que deberían estar llenos… pero están vacíos.

Un pasillo amarillo que dio origen a un universo
Los Backrooms también forman parte de una tradición más amplia del terror digital: las creepypastas.
Este término comenzó a popularizarse a mediados de la década de 2000, cuando en foros y sitios como 4chan o Reddit los usuarios compartían relatos breves de horror que podían copiarse y pegarse fácilmente —de ahí el nombre, derivado de “copy-paste”.
Historias como Slender Man, Jeff the Killer o Ben Drowned se volvieron virales y demostraron que internet podía crear sus propios mitos modernos.
Estos sitios nacen justamente de esa misma lógica: una historia breve publicada en un foro que, gracias a la imaginación colectiva, terminó convirtiéndose en un universo narrativo enorme, expandido por miles de usuarios alrededor del mundo.

Un miedo extraño: lo familiar que se vuelve inquietante
Los Backrooms forman parte de lo que se conoce como “espacios liminales”: lugares de transición que normalmente están llenos de gente —pasillos, oficinas, centros comerciales— pero que aparecen vacíos y silenciosos.
¿Alguna vez has visto un pasillo iluminado a medianoche y has sentido que algo no encaja?
Ese tipo de sensación es el corazón del fenómeno.
Los Backrooms no son castillos embrujados ni bosques oscuros. Son algo mucho más cercano: una oficina, un pasillo, un cuarto de hotel. Lugares cotidianos que se vuelven inquietantes cuando se repiten hasta el infinito.
El concepto inicial hablaba de tres niveles principales, pero con el tiempo la historia se expandió. Hoy existen cientos de “niveles” imaginados por la comunidad: ciudades abandonadas, túneles industriales, piscinas vacías, estaciones de metro infinitas. Cada uno con reglas distintas y criaturas extrañas que los habitan.
Lo curioso es que nadie es realmente dueño de esta historia.
Los Backrooms no pertenecen a un autor: pertenecen a internet.

Cuando el terror se vuelve colaborativo
Con el crecimiento del fenómeno, también surgieron comunidades dedicadas a documentar y expandir ese universo.
En YouTube aparecieron canales que recrean la experiencia de estar atrapado en los Backrooms mediante videos de found footage —metraje supuestamente encontrado— donde la cámara sigue a exploradores que deambulan por pasillos interminables.
El creador que más impulsó esta estética fue Kane Parsons, conocido en la plataforma como Kane Pixels, quien popularizó el concepto con su serie The Backrooms (Found Footage), caracterizada por su realismo inquietante y su narrativa misteriosa.
Otros canales también han contribuido a expandir el fenómeno, como Jason Thores, que produce recopilaciones y explicaciones de los niveles, además de creadores enfocados en teorías, resúmenes y análisis del llamado lore (o trsnforndo) de este universo digital.
Paralelamente, la comunidad construyó espacios colaborativos en la web donde se organiza todo ese conocimiento… una especie de mitología colectiva digital.
Sitios como la Wiki Backrooms o proyectos como Liminal Archives funcionan como auténticas enciclopedias del laberinto: ahí se documentan niveles, entidades y reglas de supervivencia imaginadas por los propios usuarios.
Gracias a estas plataformas, el universo se ha vuelto cada vez más complejo, con cientos de escenarios —desde oficinas interminables hasta ciudades abandonadas— y criaturas que acechan en sus pasillos.
Así, lo que comenzó como una simple imagen terminó transformándose en un gigantesco archivo colectivo del miedo digital.

De los glitches del Atari al terror interactivo
Aunque el concepto nació en internet, su lógica puede tener raíces en algo mucho más antiguo: los errores de los videojuegos.
En los primeros videojuegos de consolas como Atari 2600, era común que los jugadores encontraran fallas gráficas o espacios incompletos del mapa. Eran áreas del juego que existían, pero que nunca debían ser visitadas.
A ese tipo de error se le llamó “noclip”: atravesar accidentalmente el mundo del juego y caer en un espacio vacío.
Los Backrooms toman justamente esa idea: un glitch en la realidad.
Con el auge del fenómeno, muchos videojuegos comenzaron a explorar ese concepto. Algunos de los más populares son Escape the Backrooms, Backrooms: Escape Together o Backrooms: Apprehension, donde el objetivo es simple y aterrador al mismo tiempo: sobrevivir.
Ahí no hay armas poderosas ni héroes invencibles.
Solo pasillos, oscuridad y la sospecha de que algo te está observando.
Estos juegos mezclan terror psicológico, exploración y supervivencia, obligando al jugador a orientarse en espacios infinitos donde cada decisión puede ser la última.
En cierto modo, son la versión interactiva del miedo que internet imaginó.

De internet al cine
Ahora ese universo da un nuevo salto.
La distribuidora Imagem Films MX y la productora A24 —responsable de algunas de las películas de terror más influyentes de la última década— presentaron el primer tráiler de Backrooms, un inquietante thriller que promete llevar al público a uno de los universos más perturbadores surgidos de la cultura digital.
La película explora un tipo de horror profundamente psicológico, construido a partir de espacios aparentemente cotidianos que se vuelven inquietantes por su repetición infinita y su atmósfera opresiva. Pasillos interminables, luces fluorescentes que nunca se apagan y la constante sensación de no estar solo construyen un entorno donde el miedo surge tanto de lo visible como de aquello que permanece oculto.
El proyecto está dirigido por Kane Parsons, el cineasta más joven en la historia de A24. Parsons se hizo conocido gracias a su serie viral de cortometrajes inspirados en los Backrooms, publicados en su canal de YouTube Kane Pixels, donde acumuló millones de visualizaciones con su estilo de found footage y terror analógico.
La producción también cuenta con el respaldo del reconocido cineasta James Wan, creador de franquicias de terror contemporáneo como The Conjuring, Saw e Insidious, lo que refuerza el carácter ambicioso del proyecto.
Con un historial de películas que redefinieron el género como The Lighthouse, Hereditary, The Witch, Midsommar y Talk to Me, A24 vuelve a apostar por una propuesta que privilegia el terror atmosférico y el suspenso psicológico.
El filme llegará a los cines en México el 28 de mayo, distribuido por Imagem Films MX.

De qué va la película
Cuando una inexplicable puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles, el paciente de una terapeuta desaparece tras cruzarla, dando inicio a un inquietante caso.
La terapeuta se adentra en la búsqueda y descubre una dimensión paralela formada por espacios aparentemente cotidianos que se extienden de manera infinita.
Atrapada en este laberinto de pasillos repetitivos y una constante sensación de amenaza invisible, deberá enfrentarse a una realidad que desafía toda lógica para intentar traerlo de vuelta.
Backrooms traslada al cine uno de los fenómenos más perturbadores de la cultura digital, explorando un terror construido desde la repetición, la atmósfera y el miedo a lo desconocido.
El primer vistazo ya está aquí.
Y abre la puerta a un lugar del que quizá no haya salida.