Cronomicón

Trece cuentos que recorren memoria, barrio, familia y fe alrededor del balón

¿Y si México ganara el Mundial? La ucronía futbolera de “¡Bolita, por favor!”

¡Bolita, por favor!

Solemos fantasear con escenarios que nunca se dieron. Qué habría pasado si otro presidente hubiera llegado al poder, si tal banda no se hubiera separado, si ese amor hubiera funcionado. En el fútbol existe una versión de esa fantasía: ¿qué ocurriría si México ganara el Mundial?

Para algunos sería una fiesta nacional; para otros, una transformación cultural. Pero para siete escritores mexicanos reunidos en “¡Bolita, por favor! Cuentos del quinto partido y más historias de fútbol”, esa pregunta abre la puerta a recuerdos, emociones y conexiones.

Esta antología, publicada por Gato Tuerto Ediciones, reúne relatos sobre fútbol fuera de la cancha, donde algunos autores crean hazañas para México, y otros, se adentran en las memorias de ídolos populares o en escenas cotidianas que terminan ligadas para siempre a un partido.

El humor, la nostalgia, la sátira, la ciencia ficción y hasta la tristeza se entrelazan. Y aunque no todos los cuentos siguen la misma premisa ucrónica, sí comparten algo esencial: la pasión deportiva y la forma en que vincula y reconoce personas y generaciones.

Detrás del espectáculo mundialista, el libro persigue una inquietud. Según Antonio Rocha, editor y uno de los autores, el eje nunca fue solo el juego sino todo lo que ocurre a su alrededor. “Estamos haciendo literatura y creo que debemos profundizar en cómo el fútbol permea en la sociedad. Hablar de la condición humana con el fútbol como escenario”, comenta.

Por otro lado, la idea original surgió de Ali López, quien también participa como autor e ilustrador. Su interés no era separar al fútbol de la cultura, más bien demostrar que puede dialogar con otras expresiones artísticas. Desde esa perspectiva, el libro retoma todo aquello que moviliza el deporte, es decir, la victoria tiene menor peso que sus posibles consecuencias: ¿Cambiaría algo en la sociedad? ¿Transformaría nuestras relaciones? ¿Nos haría un país distinto o seguiríamos siendo los mismos?

Cada cuentista responde a estas preguntas desde un lugar diferente.

En “Gol gana”, Daniel Navarrete recupera el balompié como refugio, como una de esas obsesiones que marcan la infancia. Samanta Galán Villa construye en “Presagios” una historia melancólica donde la emoción no nace del partido, sino de los lazos que crecen; un relato que conecta con quienes no son aficionados.

Una de los narraciones más curiosas es “Messico Messico Ra Ra”, de Álvaro Ernesto Obregón “Astro”, que imagina una inesperada cercanía entre México e Italia tras un esfuerzo mundialista. Lo que empieza como una invención, se vuelve una reflexión sobre intercambio cultural y la manera en que una nación se ve a sí misma.

En el extremo opuesto aparece “La Tota vs Los Peces Nucleares del Espacio Exterior”, en donde Ali López usa la lógica del star system para crear una sátira. Mientras que, Antonio Rocha explora en “El Diego” la construcción de mitos en torno a grandes figuras y el efecto de depositar tantas expectativas en un joven héroe. El resto de las historias amplía el tema: incluye haikus, una conversación de chat e incluso un cuento firmado bajo seudónimo por un periodista.

La identidad visual acompaña esta mezcla de nostalgia e imaginación.

Las ilustraciones retro destacan por su técnica con rotoscopia. Una silueta de un reconocido jugador derrotado, la de un portero al inicio y la memorable playera de Jorge Campos al final. Todo guía a que el fútbol tiene un lugar central en la cultura contemporánea. No solo conecta familias, amigos y comunidades; es parte de la identidad colectiva y se convierte en una narrativa con gran influencia.

“¡Bolita, por favor! Cuentos del quinto partido y más historias de fútbol” puede adquirirse en preventa a través del sitio oficial de Gato Tuerto Ediciones —con envíos nacionales— y, posteriormente, en librerías físicas del país.

Este libro llega en un momento oportuno y desde otra mirada. Mientras el Mundial vuelve a ocupar conversaciones, y asistir a un partido es un privilegio al alcance de pocos, estos cuentos ofrecen otra forma de ser parte: imaginando.

Por eso, nos hacemos la misma pregunta cada cuatro años: no para cambiar el resultado de un partido, sino para imaginar qué país pudo —o aún puede— existir al otro lado del marcador.

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