Cronomicón

La escritora tapatía presenta una historia oscura y envolvente que transforma lo cotidiano en algo inquietante y cuestiona los modelos tradicionales de los cuentos de hadas

¿Y si el cuento de hadas se rigiera por la desobediencia?: Majo Delgadillo habla de su novela “Ratones”

La escritora jalisciense Majo Delgadillo apuesta por una relectura radical de los cuentos de hadas en Ratones, su más reciente obra publicada por Lumen, una obra que explora la oscuridad, el deseo, los cuerpos y la desobediencia a través de una narradora que habita la noche y se mueve en los márgenes de lo permitido.

Ratones (Cortesía)

Lejos de las princesas obedientes y los finales felices convencionales, Delgadillo construye una historia que toma elementos reconocibles del imaginario de los cuentos clásicos para cuestionarlos y resignificarlos. La novela, explicó la autora en entrevista, surgió a partir de una imagen persistente: una habitación oscura habitada por ratones, acompañada por el inquietante sonido de sus pequeñas patas.

“Hay algo muy misterioso en la escritura. Mucho es trabajo, pero también existen momentos que parecen casi místicos”, compartió. Aquella primera imagen dio origen a un cuento escrito en 2018 que, tras seis años de trabajo y cientos de versiones, terminó convirtiéndose en una novela.

Para Delgadillo, los cuentos de hadas han estado presentes desde la infancia. Como muchas personas de su generación, creció viendo las películas de Disney, pero también encontró fascinación en las versiones más sombrías de autores como Hans Christian Andersen.

“Siempre me gustaron los cuentos más trágicos, los que te hacían llorar”, recordó.

Taller impartido por la autora (Cortesía)

Sin embargo, conforme profundizó en el estudio académico del género durante su doctorado, comenzó a interesarse por la manera en que los cuentos de hadas fueron utilizados históricamente como herramientas para moldear comportamientos.

“Me di cuenta de que muchas veces funcionan como relatos donde la obediencia es premiada y la desobediencia castigada. Entonces me pregunté qué pasaría si escribiera un cuento que se rigiera justamente por la desobediencia”, explicó.

Esa pregunta se convirtió en el eje conceptual de Ratones. La protagonista es una mujer que se mueve de noche, frecuenta espacios considerados impropios y abraza aquello que tradicionalmente ha sido etiquetado como peligroso o incorrecto. En lugar de buscar encajar en las expectativas impuestas, explora el placer, el deseo y la libertad desde una perspectiva que desafía las normas establecidas.

Los ratones, lejos de ser simples acompañantes, funcionan como una extensión simbólica de la narradora.

“Son una especie de reflejo de ella misma. Quería que la protagonista se sintiera como un roedor que acecha la ciudad, que sale cuando no debería estar afuera y que habita lugares considerados sucios o incómodos”, señaló.

Uno de los aspectos más llamativos de la novela es la forma en que transforma situaciones aparentemente comunes en escenas cargadas de extrañeza. El amor, la maternidad, el deseo o incluso un beso adquieren una dimensión inquietante cuando son observados desde una mirada casi clínica.

“La mayoría de las cosas parecen normales porque las vemos de lejos. Cuando las observas con atención, descubres que tienen algo extraño, incluso oscuro”, reflexionó la autora.

El proceso de escritura de Ratones fue largo y complejo. Durante ocho años, Delgadillo escribió, corrigió y reescribió la historia. Las primeras 50 páginas fueron revisadas incontables veces antes de que pudiera avanzar hacia el resto del relato.

Uno de los cambios más importantes llegó cuando decidió que toda la historia transcurriera durante una sola noche y que la narradora hablara directamente a una segunda persona. Esa decisión implicó eliminar alrededor de cien páginas del manuscrito, pero también permitió que la novela encontrara finalmente su forma definitiva.

“Hubo un momento en que entendí que tenía que dejar de corregir el inicio y permitir que la historia avanzara”, recordó.

La edición estuvo a cargo de la escritora y editora Nayeli García, con quien Delgadillo mantiene una relación cercana desde hace años. La autora destacó que contar con una editora que también es escritora enriqueció el proceso y ayudó a consolidar el proyecto.

Aunque el libro apenas comienza su recorrido entre los lectores, las primeras reacciones han sido diversas. Algunos han encontrado en la novela una reflexión sobre la figura de la bruja y lo monstruoso, mientras que otros han enfatizado su dimensión erótica y la presencia constante del deseo.

“Lo más interesante ha sido descubrir que cada lector encuentra algo distinto en la historia”, comentó.

Con Ratones, Majo Delgadillo se suma a una tradición de autoras que han replanteado los cuentos de hadas desde perspectivas contemporáneas, pero lo hace construyendo una propuesta propia, donde la oscuridad, la corporalidad y la desobediencia se convierten en herramientas para imaginar nuevas formas de narrar.

Presentación | Flyer (Cortesía)

La novela se presentará de la mano de Majo Delgadillo, y su editora, Nayeli García, el 16 de junio en el Péndulo de Álvaro Obregón a las 19:30 horas y, posteriormente, en U-Tópicas el 25 de junio.

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