Gerardo Enciso, un cantante de culto que, aunque no alcanza el éxito comercial de las grandes figuras, mantiene una relación profunda con su público y deja una marca artística que suele ser reconocida por otros músicos antes que por las grandes audiencias.
Un artistas que sobreviven al tiempo, que exploran caminos propios y que terminan convirtiéndose en referencias inevitables.
Previo a una nueva etapa de actividad musical y mientras trabaja en material inédito, conversó con La Crónica Jalisco sobre aquellos años en que el rock mexicano apenas encontraba espacios para existir, los escenarios que marcaron época y la posibilidad de volver a conectar con nuevas generaciones.
— Vi una foto donde aparece aquel ciclo de conciertos de 1988, los “Domingos de espectáculos” frente a La Normal. Estuvieron Botellita de Jerez, Cecilia Toussaint, Real de 14, El Tri, Sombrero Verde… ¿te acuerdas de algo de aquellas jornadas?
— Sí, cómo no. Esas las organizaba Sergio Ruiz, nuestro querido Sergio Ruiz. Primero empezó a hacer conciertos en el Cabañas y luego se pasó a esa carpa. Fueron jornadas muy interesantes porque apenas empezaba el boom del rock en español. Recuerdo una tarde muy agradable, estaban llenas las localidades y alternar con esos camaradas que poquito después se cambiaron el nombre a Maná fue muy especial. Fueron jornadas muy padres.
— Podrías escribir varios libros de todo lo que has visto pasar en Guadalajara haciendo música. Te tocó ver transformaciones enormes.
— Pues sí. Yo empecé y fui de los que picaron piedra. Acá no había nada de nada, estábamos en un abandono total. Hubo un movimiento muy fuerte tanto en Ciudad de México como acá, una nueva generación después de Avándaro. Fueron como quince años donde prácticamente no había chance de nada, estaba prohibido.

— ¿El rock era prohibido?, ¿era casi un delito ser rockero y vestirse como rockero?
— Exacto. No podías traer la greña porque la tira ya te estaba apañando y había mucho estigma. Decían que si te gustaba el rock eras marihuano, vicioso, una persona de no fiar. Pero salió este movimiento y comenzaron a aparecer grupos de Guadalajara. Estaban Los Clips, Rostros Ocultos, el grupo de José Fors y muchos más. Éramos bien morros y nadie nos conocía. Así empezó todo aquí.
— A Gerardo Enciso muchas veces se le define como un músico de culto. ¿Qué piensas de eso?
— Pues está cabrón (risas).
— ¿Hay música nueva?
— Sí. Estoy pensando en regresar, estoy grabando un disco nuevo, ya casi lo termino. Ahorita estoy haciendo esta entrevista desde el estudio. Yo creo que estará listo a finales de este año o principios del siguiente. Además tengo otro material en preparación.

— Tengo la sensación de que Gerardo Enciso es uno de los secretos mejor guardados de Guadalajara.
— Hombre, gracias. Sí, ya estoy de vuelta. Estamos festejando el regreso.
— Después de tantos años tocando muchas veces solo, ¿cómo estás viviendo este momento?
— Todos estos años he estado tocando más bien solo. Ya era tiempo de volver a armar una banda. Además está sonando muy bien y creo que la gente se va a divertir. También queremos entrar al túnel del tiempo, tocar canciones conocidas y mostrar algunas nuevas.
— El nuevo disco reúne músicos de distintas partes del país.
— Sí, cada canción va cambiando de elementos. Tengo grandes amigos participando y eso hace que el disco esté muy nutrido. Hay músicos de Puebla, Ciudad de México, Monterrey… afortunadamente tengo buenos cuates.
— ¿Quién está produciendo este material?
— Yo estoy produciendo. También tuve la fortuna de que me llamara Andrés Aguilar, que tiene una disquera pequeña llamada Discos Peinados, y me ofreció grabar este disco. Estamos muy contentos.

— ¿Qué música nueva has escuchado recientemente?
— Hay una chava de Nueva York, Mónica, que tiene una sección de metales impresionante. De México me gusta mucho La Trola. También Iván García. Y de los jóvenes que están haciendo cosas nuevas aquí en Guadalajara está Mirrey.
— ¿Qué le dices a la gente que te ha seguido todos estos años y a quienes apenas te van a descubrir?
— Que me daría mucho gusto verlos. A los jóvenes les diría que se acerquen. Las canciones siguen sonando como entonces, pero las nuevas ya tienen otra mirada. Después de esto vienen muchas cosas, vienen discos y vamos a estar más presentes.