Cronomicón

33 Revoluciones

No te oigo, traes tenis

Hay cosas que, de plano, ya rebasan mi capacidad de comprensión y mi instinto de conservación financiera. Una de ellas son las modas. Esas extrañas costumbres que un buen día alguien decide imponer y, de repente, medio mundo sigue como si fuera ley.

Como cantaba Soda Stereo: “Lo que para arriba es excéntrico, para abajo es ridiculez”. Y vaya que aplica.

Nike

Hoy resulta que unos Nike intervenidos por el artista, diseñador o influencer de moda pueden costar 10 mil pesos. Unos Jordan edición limitada, numerados y con apellido, superan los 11 mil. Y si entran a subasta, el precio se dispara a cifras que hace unos años habrían parecido una broma.

¡Aguantaaaaa!

Lo más sorprendente es que ya existen influencers especializados en tenis. Hay quienes hablan de lanzamientos, de pieles premium, de colaboraciones, de suelas y hasta de agujetas como si estuvieran analizando una obra del Renacimiento. Hay tenis de diseñador, de colección, de lujo... y clientes dispuestos a pagar lo que sea por ellos.

Converse

Muy distinto era el panorama hace más de cuarenta años.

Entonces no había un universo infinito para escoger. Calzado Canadá era garantía. Los bostonianos eran prácticamente indestructibles: servían para la escuela y para cualquier otra batalla cotidiana. Para echar relajo estaban los tenis Punk, Exorcista, Caterpillar, Pereztroika y varios más. También estaban los Tres Hermanos y los Panam, esos de los que decían que hacían sudar las patas como si no hubiera mañana.

Pero si lo tuyo era el rock, había un sueño alcanzable: los Converse All Star.

De botita o choclo, negros, blancos, rojos, verdes, azules o color vino. Se conseguían en la 60, en Medrano, en la fayuca, arriba de Taiwán de Dios en el Mercado San Juan de Dios, en el tianguis de Santa Tere o en el interminable Baratillo. Y si el presupuesto no alcanzaba, estaban los Superfaro, la versión mexicana “inspirada” en los Converse, que sacó del apuro a más de uno.

Después llegaron Vans, Sperry, Reebok y otras marcas. Pero el símbolo rockero seguía siendo el Converse.

Vans

Eso sí, había que cuidarlos como oro. Si se te ocurría caminar por barrios como Oblatos, La Penal, Polanco o Analco estrenando tus Converse, corrías el riesgo de regresar descalzo. Te los tumbaban sin mayor trámite. Y es que, por increíble que parezca para algunos, a muchos cholos también les gustaban The Doors, The Rolling Stones, Rod Stewart, Toncho Pilatos o La Sole.

Hay modelos que sobreviven al paso del tiempo, a las modas y hasta a los algoritmos. Los Converse All Star clásicos y los Vans Off The Wall siguen ahí, disponibles en línea o en tiendas departamentales, con precios que, comparados con las locuras actuales, todavía se sienten terrenales.

Converse

Alguna vez tuve unos Converse azul rey con una estrella de colores en cada costado. La carrilla era inevitable: decían que traía tenis de Tatiana. Ni modo.

Hoy ya no uso Converse. Me siguen gustando los Vans y, por supuesto, el rock & roll.

Lo que sí tengo clarísimo es que jamás voy a pagar diez mil pesos por un par de tenis.

¡Peeeeraaaateeeee!

Lo más relevante en México